Helena Taberna: "Film hau lagungarri izatea espero dut behingoz gehiago inplika gaitezen"

  • Helena Taberna:
    Helena Taberna, durante una visita a la Filmoteca de Navarra. Foto: UNAI BEROIZ

  • DataIrailak 10
  • Gaia Ikus-entzunezkoa

El Círculo de Bellas Artes de Madrid fue el lugar escogido para presentar 'Varados', la película que inaugurará la sección Zinemira de Zinemaldia

Varados, la película con la que la cineasta navarra Helena Taberna se adentra en la vida cotidiana de los refugiados de larga duración de Atenas y Lesbos, será la encargada de inaugurar la sección Zinemira del Festival de Cine de San Sebastián. Se trata de un filme centrado en quienes luchan por mantener viva la esperanza a pesar de las precarias condiciones bajo las que subsisten día a día y que Taberna realizó tras conocer el proyecto Zaporeak, que lleva desde 2016 repartiendo comida a los refugiados. La película, que llegará a los cines el próximo 4 de octubre, fue presentada ayer, por primera vez, en Madrid.

Varados muestra la vida cotidiana de personas refugiadas de larga duración. De todos los aspectos que podía reflejar, ¿por qué decidió centrarse en este?

-Porque me pareció que era la parte menos conocida. Los medios de comunicación se encargan de contarnos la llegada de las pateras, el dolor o las partes más dramáticas, pero olvidamos que después estas personas tienen un día a día, que pueden pasar dos años sin saber cuál será su situación, varados, como nuestros personajes. Y me preguntaba cómo vivirán, cómo matan el tiempo... Fue curioso porque la primera vez que fui a conocer a Muhammad -uno de los protagonistas-, que estaba en el campo de refugiados, tenía sobre la mesa el libro de Zorba el griego y estaba aprendiendo griego con él. Empezamos a hablar del Mediterráneo, de ese mar de la cultura que unía Palmira (Siria) con el Partenón de Grecia, lo similares que eran las dos culturas en muchos aspectos... Y yo sí que había reflexionado sobre lo extraño que me resultaba que en Grecia, en este momento, no estuviesen la mayor parte de los artistas europeos, porque es un banco de pruebas, como lo que fue Sarajevo hace unos años o la Guerra Civil española. Y este hecho, el de los refugiados y las migraciones, sigue ocupando muy poco en el mundo de los intelectuales. Entonces sentí la necesidad de reflejarlo. No quería que el protagonismo del discurso de la película se lo llevasen las oenegés, sino que fueran los propios refugiados quienes hablasen. Y fue una gozada porque Zaporeak nos abrió la puerta para conocer a todas estas personas, su situación, y el trabajo de este proyecto, que da comida a estas personas desde hace ya unos años. Fue una aventura estupenda y creo que ha tenido un ejercicio transformador, al menos para mí, y espero que la película consiga lo mismo con los espectadores.

Los protagonistas son, precisamente, personas ya muy asentadas en estos campos de refugiados, y esto se refleja muy bien en la cinta.

-Se ve en su cansancio. No es lo mismo llegar de nuevas después de todo lo que pasan y estar por fin en tierra, cuando las primeras sensaciones son de alegría, que ver cómo pasan los días alejados de sus familiares y sin ver un futuro nada claro. Quería plasmar esto no de forma dramática, sino natural. Tuvimos la suerte de que nos abrieran las puertas de sus casas, de sus corazones, y nos contaran su vida.

Desde luego, no es una cinta dramática, aunque algunos de los momentos que muestra sí son duros. Como cuando Muhammad intenta hablar con sus hijas o una mujer y un hombre lloran recordando que hace dos años que no ven a su hija... Pero es que la realidad es así, dura.

-Claro, claro que sí. Lo que no hace la película es subrayar ni hacer trampas, no juega con el sentimentalismo, sino que realmente muestra una situación tal y como es. No se regodea para nada en esto porque a mí me parece que eso es obsceno. Y si tú lo que quieres es devolver la dignidad a una persona, como es el caso, lo que tienes que hacer es que la gente se presente como quiere presentarse y quiere contar su vida desde su experiencia. Me encanta cuando hablan del viaje y de sus compañeros con cierta melancolía, es como pillar ciertos retazos de vida. Para mí ha sido un regalo como ser humano y poder mostrar esta vida es muy importante, sobre todo para que cada uno pueda reflexionar respecto a estos asuntos. El tempo de la película creo que permite esta reflexión.

Informazio osoa iturriaren webgunean irakurri

Euskadi, auzolana