Paroxa es ante todo una compañía. Un equipo. Un espacio de creación seguro en el que seis sensibilidades se unen con el objetivo de poner en conversación sus inquietudes, deseos y querencias, entre ellos y con el público. Esto no podría ser de otra forma, teniendo en cuenta que los inicios de PAROXA se encuentran en una universidad de artes y en el atrevimiento de dos alumnos, Javier de Luis y Amaia Azkue, que en su segundo año de carrera deciden que tienen una historia que contar. Juntos. Su firmeza y confianza les llevó a crear Miradas de Plástico, una traducción perfecta de la mirada de Azkue y el cuestionamiento de De Luis, apoyado por la energía en escena de Cristina Masoni y Cësar Von Rom.
Con ese primer montaje algo empezaba a cocerse, pero no terminaría de bullir hasta el año siguiente con O.A.S.I.S, un proceso de investigación teatral que también supuso la incorporación de Camila Femenie y Natalia García-Casarrubios al equipo. Gracias a O.A.S.I.S la compañía no solo encuentra un modo de trabajar propio basado en el impulso y la acción física, y un proceso de entrenamiento actoral basado en técnicas propias del rugby; también teje un vínculo artístico y personal fundamentado en el respeto, la escucha, el entendimiento y la puesta en valor de cada uno de los integrantes.
A día de hoy, ya fuera de la universidad, los miembros de Paroxa siguen forjando su identidad como artistas individuales, pero sin dejar de poner su sensibilidad artística y descubrimientos al servicio de la compañía. El ADN del equipo en su conjunto está entramado por intereses comunes: la confianza en el proceso como eje central de todos los montajes, la investigación inherente al afán de aprendizaje constante, la apuesta contundente por el hecho escénico como acto político y de posicionamiento, o la investigación sobre nuevos lenguajes escénicos. También la colaboración artística está en el centro del movimiento de Paroxa. En los últimos tres años la compañía ha crecido gracias a la unión con otros y otras artistas, a veces presentes de manera puntual en partes del proceso, y otras como un apoyo constante en los departamentos artísticos y de producción.