Festival 150 gr., Artes Escénicas en el mercado

  • Festival 150 gr., Artes Escénicas en el mercado

Gasteiz acoge por séptimo año una iniciativa original e innovadora que une arte y mercado, rompiendo con muchas de las ideas preestablecidas en ambos ámbitos. El Festival 150 gr. Artes Escénicas en el Mercado se celebra del 26 al 28 de diciembre y hoy nos hemos acercado a conocer su historia.

 


El Festival 150 gr. Artes Escénicas nació en 2011. ¿Cómo surgió, qué os impulsó a ponerlo en marcha?

La necesidad de buscar nuevos espacios de actuación. En aquel entonces empezábamos a crear juntos y surgió la compañía Pez Limbo entre tres de las personas que hoy organizamos este festival. Además, los integrantes de la compañía Sleepwalk Collective fijaron su residencia en Gasteiz. Como es natural, para unas compañías de teatro nuevas en el panorama local, encontrar la manera de mostrar su trabajo y llegar al público era uno de los objetivos principales.

Por otro lado, el modelo de mercado de barrio en Gasteiz se popularizó en los 70 y hoy en día subsisten 17 de ellos, la mayoría con gran cantidad de espacios fuera de uso. Todo esto, unido al lanzamiento del programa Fábricas de Creación por parte del Gobierno Vasco –a través del cual conseguimos una ayuda “Ikertu” a la investigación de esta forma de crear nuevos públicos–, hizo que surgiera la primera edición del festival en diciembre de 2011.


La propuesta pone el foco en un formato escénico breve y cercano, entroncando perfectamente con la idea de mercado urbano. Y permite, además, sacar al teatro de su marco habitual para dar uso a un espacio normalmente vacío. ¿Qué experiencias han surgido en este tiempo de esta singular combinación?

Es un formato en auge, porque tiene unas características muy tentadoras. Por un lado su brevedad, que en general lo hace intenso; y por otro la proximidad, que también lo hace intenso, en el mejor sentido de la palabra intenso. Público y artistas saben que tienen solo unos minutos (en nuestro caso máximo 30) para la comunicación y la emoción, y así nada es en vano.

Tener una experiencia artística fuera de su marco habitual se valora, sea un grafitti de calidad en plena calle (que se lo digan a Bansky) o una pieza de danza en lo que fue una pescadería, por poner un ejemplo. Hay que ampliar la red cultural, mantener lo que hay y extenderlo, es necesario. Se habla mucho de llevar público al teatro (entendiendo teatro como edificio en el que se programan distintas artes escénicas), cosa que es necesaria, pero también hay que llevar esas artes al público, cómo no.

 

 

("El árbol de Hiroshima" de Kabia Teatro se representó en la edición de 2016).

 

Es algo que está pasando en muchos países en las últimas décadas, muchas veces por iniciativa de los propios artistas, en un mecanismo casi de supervivencia. Además todo suma.

El otro lado de esta idea, efectivamente, es volver a dar vida a espacios vacíos, habitarlos. Es práctico, lógico y ecológico. Si a alguien se le ocurre algo mejor, que levante la mano.

La experiencia ha sido siempre muy cálida, nos sentimos muy bien recibidos. La convivencia por unos días con quienes regentan o trabajan en los puestos en funcionamiento es excelente… Será porque también son supervivientes.


¿Qué clase de formatos tienen cabida en el festival, se buscan piezas originales? ¿Condiciona el espacio –reducido, desacralizado, descontextualizado– la concepción de los trabajos?

No es necesario que las propuestas sean originales ni que estén pensadas específicamente para el mercado. Nosotros trabajamos mucho con formatos cercanos, breves y en lugares no convencionales, y creemos que los trabajos deben girar todo lo posible. La creación es importante, pero el recorrido de esas creaciones no lo es menos, por eso no pedimos que sean originales. De hecho, el gran objetivo es que se cree una red alternativa de festivales y/o espacios para este tipo de muestras. Afortunadamente está siendo así y cada vez es más amplia la oferta de este tipo de eventos en muchas comunidades.

En cuanto a crear para el espacio, lo dejamos en manos de quién quiera aceptar ese reto. Esta va a ser la séptima edición y son muchos los colectivos que tienen la convocatoria de 150gr anotada en su agenda, y algunos ya conocen el mercado. La posibilidad siempre está ahí, pero lo habitual es que se piense en algo más genérico que tenga también cabida en el festival, precisamente por lo que comentábamos antes de poder girar las creaciones.

Pero ha habido casos, claro, algunos de ellos los tenemos en casa. En la primera edición, en 2011, Pez Limbo decidió hacer una pieza en función del espacio, que en aquella ocasión fue una carnicería, y así surgió ¿Espinazo o callos?, en este caso la edición “todoterreno” vino unos meses después. En marzo de 2014 tuvimos El mercado in-visible, una coproducción de Daniela Pérez (Brasil) y Iara Solano de Sleepwalk Collective hecha ex profeso para el Festival, en la que los espectadores recorrían todo el mercado siguiendo un audio mediante auriculares. El resultado fue magnífico.

 

"La danza del fuego. Mujer quemada" (Silvia Larrauri, 2018). 

 

Los espacios de actuación y el mercado en conjunto son muy especiales, pueden ser inspiradores o receptores, todo es bienvenido.


En el 150 gr tienen cabida piezas de teatro, danza, clown, performance, títeres… ¿Qué tipología se adapta mejor a este Festival?

La mezcla, sin duda. Tal vez esté latente en el espíritu del Mercado, en el que conviven productos diferentes y la gente va a comprar distintas cosas. Ocurre lo mismo cuando el producto es artístico. El público disfruta de la diversidad, casi nadie va a ver una sola pieza. En general ven todo lo que pueden, y aprecian que lo que están viendo les sorprenda.


Siguiendo por este hilo, ¿cuál ha sido la respuesta del público a la iniciativa?

En general incondicional. El público de 150gr es muy cómplice, se sumerge en esta experiencia canalla y undergroud hasta el cuello, la disfrutan y los disfrutamos. El mercado se convierte en un punto de encuentro. Entre una pieza y la siguiente comentan sus impresiones entre ellos y con quienes estamos en la taquilla. Se oye mucho en los pasillos “¿tú cual vas a ver?, luego hablamos”. El festival tiene un público muy fiel, afortunadamente. Y por suerte también, cada año llegan nuevas personas a quienes hay que explicarles cómo funciona.

Para las compañías que participan suele ser una experiencia muy potente, y se debe fundamentalmente al público. La sensación de quienes actúan es muy distinta al llegar y al irse. Al entrar y ver los puestos vacíos la sensación es un poco fría, pero cuando llega el público a respirar ese mismo aire, se produce la magia. Los y las artistas antes de irse siempre hacen referencia al público, al buen público.

 

(Vídeo resumen de la edición de 2014).

El público es el corazón y las tripas de 150gr, y lo saben. Nosotros también lo sabemos. Desde aquí mil gracias.


Hasta el mes de septiembre ha estado abierta la convocatoria para participar en el Festival. ¿Qué clase de material habéis recibido? ¿Cómo ha sido la selección de los trabajos que se van a representar?

Llega de todo, absolutamente de todo, y de lugares muy diferentes.

La selección es muy difícil, mucho. Solemos recibir de media unas 100 propuestas cada edición, unos años más y otros menos, pero esa es la media. Pedimos a las compañías un vídeo porque es la forma “menos mala” de seleccionar. No nos importa que sea de un ensayo, de calidad regular, sin adornos, no valoramos el vídeo. Tan solo es una ayuda para hacerse una idea del trabajo. El primer paso de la selección es una maratón de vídeos, durante semanas, y después… compartir criterios.

Quienes hacen la selección tienen muy en cuenta que la oferta final sea un poco plural, que haya diversidad, y la máxima calidad, por supuesto.


¿Qué destacaríais del programa de este año?

Esta pregunta es muy fácil: destacaríamos que es la siguiente oportunidad para vivir 150gr, que es la que está a mano, la de ahora.


¿Cómo prevéis el futuro del Festival? ¿Qué retos os gustaría encarar?

Nos gustaría mantenerlo como está. Quizá suene raro, pero no queremos crecer. Pensamos que ha alcanzado un tamaño muy adecuado para el espacio y el público que viene y el reto es mantener el equilibrio.

Quizás planteemos alguna “autocopia” del festival en otras localidades, pero todavía no hemos planeado nada concreto.

 

(Este Especial se publicó el 14 de diciembre de 2018).

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