Blanca Arrieta: «Puzzling, como cada nuevo proyecto, ha sido una oportunidad para el descubrimiento»

  • Blanca Arrieta: «Puzzling, como cada nuevo proyecto, ha sido una oportunidad para el descubrimiento»
    "Puzzling" (Foto: Ana F. Henry)

Blanca Arrieta acaba de presentar su última pieza en el marco de una muestra sobre arquitectura que acoge el Museo Guggenheim de Bilbao. Puzzling, que se estrenó el pasado 15 de diciembre, revisa los vínculos entre geometría, forma y materia con el propio movimiento y la emoción. La coreógrafa y bailarina gasteiztarra nos acerca los detalles de su trabajo.

 

Puzzling te permite volver a reflexionar sobre la interacción entre el cuerpo y el espacio, un ámbito de estudio habitual en tu trabajo. ¿Qué aspectos de esta relación te interesan?

Si, durante los últimos tres años hemos desarrollado una serie de propuestas coreográficas con diferentes maneras de afrontar las relaciones entre el cuerpo y el espacio.

Hay una insistencia. Por un lado, con el deseo de reducir la distancia física con el público, salir de la caja escénica y buscar otras maneras de encontrarse. Esta relación directa se facilita en espacios museísticos y en las salas de exhibición o cualquier otro tipo de espacio público. Son espacios donde las personas que reciben el trabajo no tienen un lugar asignado, pueden decidir durante cuánto tiempo y desde dónde observan la danza, y se trata de mantener y respetar esta libertad de movimiento. Esto me interesa mucho. Me gusta este escenario.

Por otro lado, el material coreográfico se ha centrado en la construcción física, en la ocupación del espacio y en la acumulación de significado. Aquí es donde hemos buscado, en esta ocasión, esas dinámicas comunes entre danza y arquitectura. En el proceso de construcción de un cuerpo (tridimensional) a través del movimiento y su impacto en el espacio que ocupa.


Después de prácticamente veinte años de trabajo dedicado a la danza, ¿cómo has encarado la creación de una pieza como esta?

Con la determinación de trabajar tranquilamente, sin prisa. Dedicando el tiempo necesario a la experimentación, la búsqueda y la creación de los materiales físicos.

Cada nuevo proyecto es una oportunidad para el descubrimiento, éste es un ingrediente indispensable en todas nuestras propuestas. Siempre hay un intento de moverse en lugares no familiares y esto necesita de tiempo. Cada trabajo es un mundo y además la continuación de algo que va más allá de la propia obra, algo que tiene que ver con el proyecto artístico que va creciendo a lo largo de los años. Una manera de hacer, de contar las cosas, un lenguaje y unas metodologías propias.

 

("Sujetos", 2016. Foto: Juan Félix Ruiz)


Te acompañan, tanto en la concepción de la obra como en la interpretación de la misma, Robert Jackson y Mai Ishiwata. ¿Cómo han sido los primeros pasos para el desarrollo de la pieza, su ideación, el diseño de la coreografía…?

Hemos partido de unos dibujos que cada uno de nosotros hizo sobre papel vegetal, un intento de reflejar nuestras propias conexiones internas, nuestro funcionamiento, en un sólo movimiento. Después hemos buscado una evolución.

El resultado han sido una serie de dibujos a modo de partituras que nos han servido para construir los materiales coreográficos. El trabajo ha sido el de traducirlos a lo físico, pasar al cuerpo tridimensional en busca del movimiento. Algo que también, en muchos casos, hace la arquitectura.

Robert y Mai son dos bailarines con mucha experiencia y una trayectoria profesional importante. Son intérpretes maduros que conocen muy bien cómo funciona su cuerpo. No se limitan a ejecutar el movimiento, lo habitan en cada momento. Son muy generosos en el hacer. Es decir, se dan a la experiencia, y esto hace que también la persona que observa pueda vivirla, en ese instante, con ellos.

Durante el proceso creativo empujan y disfrutan con el descubrimiento y la búsqueda, el movimiento viene de ellos. Esto para mí es muy importante, poder generar mundos personales que conecten con el público en las distancias cortas.


En este trabajo cobra especial importancia el propio proceso creativo, más allá del resultado final de la obra. De hecho, los ensayos han sido abiertos y han permitido la participación. ¿Qué papel juega el público en Puzzling?

Como ya he mencionado, buscamos una relación directa con el público, casi cuerpo a cuerpo. Buscamos la experiencia, no el relato. Especialmente en propuestas como Puzzling. Una experiencia espacial intensa, a ser posible.

Para la etapa final del proceso hemos contado con la colaboración de Azkuna Zentroa. En esta etapa, y por la naturaleza de la obra, necesitábamos un espacio amplio de trabajo donde además pudiésemos poner en cuestión los materiales creados. Hemos trabajado en el mismo Atrio del edificio, que es maravilloso, y ha sido de gran ayuda para la concreción de la pieza.

Los ensayos abiertos han permitido, además, que podamos explicar el proyecto a otros profesionales y a las personas que pasaban por allí, aquellas que se han interesado por lo que estaba pasando en esos momentos. Es otra forma de relacionarse a través de la danza, durante su construcción y resolución de problemas. Tenemos que agradecer a todo el equipo de AZ la confianza que nos han dado al colaborar con esta propuesta. Por el apoyo real y exquisito que ofrecen siempre.

 

("Argh!", 2015. Foto: Juan Félix Ruiz)


Itziar Madariaga, Mabi Revuelta, Mizel Théret… Te rodeas de un grupo interdisciplinar de artistas que complementan tu trabajo. ¿Cuál es la aportación de cada una de ellas y ellos?

Los dibujos que he mencionado antes están presentes durante la presentación de la pieza, además de unos origamis y objetos tridimensionales hechos por Mabi Revuelta, colaboradora y directora de arte de este proyecto.

Itziar Madariaga ha colaborado en la creación sonora de nuestros cuatro últimos proyectos. Itziar es una creadora que se implica mucho en el proceso creativo. En Puzzling hemos partido de un único pulso para desarrollar una partitura musical, una partitura compartida, que permita el acercamiento a los bailarines. La intención es generar un espacio íntimo donde podamos escuchar a los cuerpos.

La relación artística con el coreógrafo Mizel Théret viene del año 2015 y ha ido creciendo a lo largo del tiempo. En esta ocasión a través de su mirada externa, valiosa y acertada, en la creación de Puzzling.

Quiero mencionar también la aportación de Sonia Curiel, que ha hecho un trabajo magnífico con el vestuario. Hemos buscado un equilibrio entre lo cotidiano y aquello que potencie la presencia del cuerpo en movimiento. Con Puzzling ha sido importante trabajar su “encaje” en el espacio del Atrio e intentar que forme parte del mismo. Es la segunda vez que trabajamos con Sonia y ha sido un placer absoluto. Es impresionante ver cómo resuelve las dificultades que siempre aparecen cuando trabajamos con cuerpos que necesitan flexibilidad y libertad de movimiento. Entiende muy bien lo que necesita la danza que hacemos.

Contar con un equipo de artistas interdisciplinar es un estímulo para el trabajo y amplía sus posibilidades de desarrollo, sobre todo si la relación continúa a lo largo de los años.


El Museo Guggenheim acogió el estreno de la obra el pasado 15 de diciembre. ¿Cómo ha resultado la experiencia, qué sensaciones os ha dejado?

La experiencia ha sido magnífica. Encajar este trabajo en un espacio como el Atrio del Guggenheim ha sido un gran reto. No queríamos "poner" un espectáculo en el museo, sino más bien ocuparlo tranquilamente sin detener el devenir y los movimientos naturales del propio espacio. Como he dicho antes, con la idea de permitir que la gente decida cómo y durante cuánto tiempo se detiene para observar. O desde dónde.

El Guggenheim es un museo muy especial, su arquitectura ofrece un número increíble de perspectivas diferentes y maravillosas.

La lectura después del estreno ha sido buena, también la sensación de que las personas que estaban allí disfrutaron del momento. Una vez más, tenemos que agradecer la oportunidad que nos han dado desde el museo, la confianza puesta en el trabajo que hacemos. La comunicación y el trato han sido excelentes.


¿Cuál será el recorrido de Puzzling a partir de este momento?

Es un trabajo flexible que puede tomar forma en espacios muy diversos. Esperamos poder compartirlo mucho a partir del 2019. En cada espacio donde se presente Puzzling tendremos que hacer un trabajo previo de adaptación, respirará de una manera diferente. Así irá creciendo y cogiendo fuerza.

Esta es la parte bonita del proyecto, después del estreno seguirá evolucionando. La danza es movimiento, es cambio constante, y esto ocurre en el propio funcionamiento y en la estructura interna de Puzzling. Su naturaleza es cambiante.

 

("Despacio", 2017. Foto: Ana F. Henry)


¿En qué nuevos proyectos estás trabajando?

Estos días estamos centradas en la difusión y distribución de Puzzling. Pero lo cierto es que durante el 2019 me gustaría empezar a trabajar en la creación de un pequeño grupo de investigación física.

Es sólo un comienzo, para poder poner a prueba una manera de trabajar más tranquila, aunque a la larga pienso que más eficaz y útil. Me gustaría conformar un grupo que pueda centrarse en la experimentación física. Se trata de crear, de generar sin las urgencias que tanto pesan en un proceso de producción.

Dicho esto, podría llegar a ser un espacio desde donde alimentar la producción. Por ejemplo, podremos seguir profundizando en todo aquello que ha sido un descubrimiento durante el proceso de construcción de Puzzling, además de otras cuestiones o ideas coreográficas. Hemos encontrado nuevas preguntas, nuevas posibilidades de búsqueda.

 

(Este Especial se publicó el 7 de enero de 2019).

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