Soinumapa, el archivo sonoro de Euskal Herria

  • Soinumapa, el archivo sonoro de Euskal Herria

Soinumapa es un proyecto basado en la investigación y la experimentación del sonido. Se trata de un proyecto abierto, de carácter colaborativo, que pretende grabar los ecos de nuestro entorno para darlos a conocer. Cualquier sonido tiene cabida en este mapa, cualquier persona puede participar y subir un archivo. Siguiendo esta filosofía, en 2005 pusieron en marcha la, y actualmente ya son más de 3.000 los documentos que tienen, con las aportaciones de casi 600 personas. El periodista, músico y artista sonoro Xabier Erkizia, miembro de la asociación Audio-Lab, responde a nuestras preguntas en torno a este proyecto.

 

¿Cuál es el origen de Soinumapa? ¿Con qué objetivo se puso en marcha?

Para entender el origen del proyecto, debemos trasladarnos al centro de producción Arteleku , que estuvo en funcionamiento varios años. Allí tuve la oportunidad de coordinar el departamento interno AUDIOLAB durante una década, promoviendo, entre otras cosas, conciertos, charlas, talleres, encuentros, publicaciones, etc., configurándose así una plataforma a través de la cual mostrar las inquietudes, ideas y pensamientos que teníamos las personas que intentábamos experimentar y hacer pruebas con el sonido, y de entre los proyectos que surgieron de ese trabajo, construimos Soinumapa.

 

En aquella época, algunos músicos y artistas ya utilizábamos las grabaciones de campo o las grabaciones de sonido, entre las múltiples metodologías de composición; y en ellas identificamos una vía de reflexión en torno al valor etnográfico de las mismas.

Empezamos a pensar sobre cómo y con qué objetivo compartir esos archivos de forma colectiva. Al mismo tiempo, y casi por casualidad, recuperamos un trabajo de recopilación (que había quedado medio perdido) realizado por una artista mexicana, Luz Maria Sanchez, que estuvo como residente en Arteleku, otorgándole así a su trabajo el debido reconocimiento. Esos constituyeron los primeros cimientos del archivo.

Comenzamos en 2005, y los inicios del mapa digital no fueron fáciles. Básicamente, suponía hackear la primera versión de Googlemaps, y tuvimos que darle muchas vueltas para construir la estructura de base y completar la primera versión. Desde entonces, la página web ha sufrido muchos cambios, respondiendo a nuestros intentos de divulgar este proyecto y las reflexiones que propone. Como suele ocurrir con los proyectos abiertos y colaborativos, vivimos momentos muy intensos (en cuanto a las personas participantes y los archivos publicados), alternándose con otros momentos más tranquilos. En cualquier caso, sigue siendo un proyecto dinámico, y sabemos que es utilizado por diferentes tipos de oyentes, y que sigue cumpliendo la función inicial: Es un archivo público que reúne y refleja la realidad del sonido de nuestro país.

 

(Anoeta - Ambiente durante una apuesta de segadores. Agosto de 2013).

 

El mapa de sonidos es, como has comentado, un proyecto colaborativo. ¿Cómo se conforma?

En este momento, de manera bastante automática. Cualquier persona usuaria puede subir y compartir sus grabaciones, y, en algunos casos, nosotros solamente hacemos las labores de administración (revisión de textos, traducción, adaptación de etiquetas...), para que la plataforma sea lo más útil posible.

Muchas veces, ni siquiera conocemos a la persona que sube el archivo; otras veces, las propias personas colaboradoras nos abren el camino para investigaciones más específicas. Cuando detectamos algo así, el grupo editorial de Soinumapa se pone en marcha y se dispone a trabajar líneas de investigación más concretas. Otras veces, emprendemos investigaciones concretas por nuestra cuenta. Del mismo modo, sabemos que es una herramienta que algunos artistas de otras disciplinas artísticas utilizan habitualmente, y, aunque la creación de una biblioteca clásica de sonidos (fonoteca) no ha sido nunca nuestro objetivo, escuchamos con mucha atención esos nuevos trabajos creados a partir de nuestras propias grabaciones.

Es más, no lo vamos a negar: nos hace ilusión saber que lo que nosotros escuchamos pueda ser fuente de inspiración para otros nuevos trabajos. El pensador francés Peter Szendy hablaba de «escuchar escuchando»; y creemos que se trata de algo parecido. En estos casos, funciona en dos direcciones: podemos saber qué elementos encuentran los demás al escuchar lo escuchado por nosotros; y, al contrario, qué diferencias hay entre los escuchado por ellos y lo escuchado por nosotros anteriormente.

Las grabaciones de Soinumapa pueden encontrarse en numerosas películas, obras de teatro, investigaciones y composiciones musicales que no son nuestras. Esta colaboración tan natural también ha tenido incidencia en el ámbito de la educación. Por las grabaciones que se suben, sabemos que en muchos centros educativos de Euskadi utilizan Soinumapa como herramienta pedagógica.

 

(Gasteiz - Timbre del Instituto Mendizabala. Diciembre de 2014).

 

Lo cierto es que no hubiéramos pensado que este proyecto sin ánimo de lucro fuera a tener tanta difusión. Siempre desde la humildad.


Las personas que gestionáis el mapa de la asociación Audio-Lab no intervenís en las grabaciones que se suben, a excepción de algunos trabajos de edición. ¿Hay, de todas formas, algún requisito de participación?

En un texto fundacional que escribimos hace algunos años, decíamos que mediante el mapa de sonidos queríamos llegar al mapa del oído. Es decir, no se trata simplemente de un fetichismo de los sonidos, o de crear una biblioteca completista que se guarde como una especie de verdad.

Cada persona tiene una manera de escuchar, y nosotros no somos nadie para juzgar eso, aun siendo más o menos interesantes según nuestra opinión personal. En definitiva, la persona que sube el archivo refleja su modo de escuchar mediante esa grabación, aunque haya sido un ejercicio hecho por obligación, en contra de su voluntad. De modo que trabajamos desde el respeto a las maneras de escuchar de todas las personas que suben los archivos, a fin de condicionar lo menos posible.

Ahora, teniendo un importante trabajo de gestión, este trabajo de edición nos obliga a tomar ciertas decisiones. Entre ellas está la de dejar a un lado las composiciones musicales, ya que no reflejan, por lo general, el testimonio directo de un lugar o un territorio, sino una lectura cultural y estética. Para eso, ya hay instituciones con mejores recursos y criterios más concretos que los nuestros, como, por ejemplo, El Archivo de Música Vasca ERESBIL. No hemos querido adquirir el rol de una entidad pública. No es esa nuestra misión. El proyecto Soinumapa lo mantiene una pequeña asociación cultural, con sus beneficios y sus límites, lo cual nos da la opción de jugar y experimentar con el perfil de la persona usuaria y con la línea editorial del proyecto. Así surgieron, por ejemplo, las secciones de recopilación de documentos escritos e imágenes.

 

(Lekunberri - De noche. Febrero de 2019).

 

Al respecto de esa idea que comentabas al principio, aunque el mapa reúne sonidos «objetivos», ofrece múltiples lecturas, configurando diferentes realidades.  ¿Qué importancia tiene el papel del oyente en vuestro proyecto?

La figura del oyente es fundamental. Las personas que subimos las grabaciones escogemos nuestras escuchas, y detrás de esas elecciones podemos encontrar miles de razones y circunstancias. En ese sentido, resulta difícil decir que son sonidos objetivos, aunque al escucharlos lo parezcan. Para nosotros no existe ningún registro involuntario.

Ahora, si escuchamos las grabaciones unidas entre sí, podemos asentar las bases para configurar una radiografía de nuestras subjetividades colectivas. ¿Qué es lo que hace a la gente grabar algunas cosas concretas y no otras?, ¿por qué se graban de una manera o en un momento dado y no en otro?, ¿por qué se escuchan algunas más que otras?, ¿qué sonidos son los más buscados y por qué...? Todas esas decisiones nos sirven para comprender nuestras inquietudes frente a la realidad del sonido, despertando nuestra curiosidad.

En definitiva, nuestro último fin no es la creación del mapa en sí; es más, el mapa resulta más un problema que una ventaja, ya que no respeta el carácter mismo del sonido, inestable, permeable, móvil.
Por eso, solemos decir que el mapa es nuestra mayor contradicción; y, al mismo tiempo, lo que nos ayuda a mantener vivo nuestro proyecto.


Además de los sonidos, podemos encontrar en el mapa material adicional, como textos que describen sonidos. ¿Qué aportan al proyecto?

Esos textos nos dan información sobre las diferentes maneras de escuchar y de imaginar. Sobre todo, nos interesan los textos escritos antes de la creación de tecnologías de grabación, o los que reúnen testimonios de situaciones en las que no existía la disponibilidad de la grabadora.

 

(Bidebieta-Basauri - El azote de los obuses. 1937)

 

De esa manera se puede percibir una idea del paisaje sonoro de una época, siempre subjetivo, porque no podemos olvidar que se insertan traducciones y dramatizaciones de muchos tipos. En los escritos se recogen diferentes tipos de escucha, de forma más explícita que en las grabaciones, normalmente, efectuados por turistas o personas extranjeras.

Destaca la energía y la locuacidad de los escritores en sus descripciones de los sonidos, antes de la invención del cine o de la radio, confiriéndoles un importante peso dramático. No podemos olvidar que en estos escritos y pinturas podemos encontrar las primeras representaciones importantes del paisaje de sonidos, y que en la manera de trabajar estas obras encontraremos el origen de nuestras maneras de escuchar, ofreciéndonos una información muy interesante, ante la tendencia de mitificar el pasado.


En nuestra sociedad actual se suele decir que el sonido está dominado por la imagen. ¿Es cierta esta idea?

Es una afirmación muy extendida, pero lo cierto es que la idea de la dependencia de la imagen resulta un concepto muy escurridizo. A fin de cuentas, tenemos razones para afirmar que la imagen tiene gran importancia, pero puede que no seamos tan malos oyentes como creemos. Puede que descuidados, pero no malos. Es peligroso establecer jerarquías entre los sentidos, y, además, no nos lleva a ninguna parte.

 

(Maeztu - Repique de campanas - mayo de 2015).

 

La atención es la condición que hay que tener en cuenta. Es decir, cómo se condiciona nuestra atención y a qué mecanismos responde. Nuestra atención vive en una constante lucha, tenemos miles de objetos, pantallas y altavoces reclamándonos, y, nosotros, como oyentes, deberíamos establecer nuestras propias políticas al respecto, para no caer en las establecidas de antemano y ser meras piezas que escuchan, ven y sienten solamente según lo establecido.

Nuestra labor consiste en deshojar e investigar esos mecanismos y políticas, pero sin olvidar el placer de perdernos y dejarnos llevar por ellos. A fin de cuentas, es un tema de sensibilidad y humanidad. No todo puede ser analizado, no deberíamos convertir todo en datos. Con el tiempo, diríamos que más que el sonido en sí, nos interesa lo que el sonido produce.


Las aplicaciones de este contenedor de sonidos son ilimitadas. Un ejemplo muy significativo podría ser el trabajo “Re-mapa” realizado con la participación de Oier Iruretagoiena, Mursego y Alex Mendizabal -entre otros-. ¿En qué consistía la propuesta? ¿Cómo fue el proceso?

Surgió en los primeros pasos del proyecto, buscando una propuesta coherente con la inquietud que generaba este incipiente proyecto. Nuestro objetivo consistió siempre en crear un archivo vivo, abierto y reutilizable; y quisimos plasmar esa flexibilidad.

 

 

Siendo así, demostramos que el mapa también era válido para realizar nuevas operaciones artísticas, y, a cambio, las personas participantes compartieron más vídeos. Cada artista invitado recibió un archivo del mapa y trabajó sobre ello, y, después, subió al mapa una grabación sin manipular.

Era la época en la que la música empezó a difundirse mediante las redes, y propusimos un ejercicio sobre eso, algo así como esos netlabel, hoy por hoy ya en extinción. Esa colección sirvió para hacer una fotografía de la comunidad que comenzaba a experimentar con el sonido en este país en la década del 2000.

También cabe destacar el proyecto HOTS IRRATIA. Esa radio en red fue la pionera de la cultura podcast. Se publicaron 50 programas de radio experimental realizados con otro tipo de sonidos, desde el año 2007 hasta el 2012. Desgraciadamente, el archivo de esa radio ha desaparecido, aunque en estos momentos estamos tratando de resucitarlo.


¿Cuál preveis que sea el futuro de Soinumapa? ¿Cómo os gustaría avanzar?

A decir verdad, el futuro no es lo que más nos preocupa. El mapa perdurará en la medida en que nuestra asociación tenga la fuerza suficiente para sostenerlo, con sus ciclos naturales. Sabemos que las grabaciones, a medida que pasa el tiempo, irán adquiriendo más valor, por un asunto de memoria, pero no queremos caer en ningún tipo de fetichismo de patrimonio. No es solo el patrimonio lo que nos mueve.

Eso sí, con el tiempo los materiales irán adquiriendo el valor suficiente para la investigación y los nuevos usos. En definitiva, lo que está en el mapa no es más que una muestra de las grabaciones que tenemos en nuestros archivos. Lo que nos preocupa no es tanto la forma que puede tener el archivo, sino su supervivencia. Lo que realmente nos preocupa es lo siguiente: si algún día nuestra asociación desaparece, ¿quién recibirá ese archivo etiquetado y clasificado? ¿Es importante guardar un archivo de estas características? Al igual que hay museos, bibliotecas y fonotecas, ¿necesitamos también una sonoteca en Euskadi?

 

(Hondarribia - Faro de Higer. Diciembre de 2014).

 

Nosotros creemos que sí, evidentemente, pero no percibimos que las instituciones públicas tengan un interés particular. En general, es un problema que afecta a gran parte de la documentación: Por ejemplo, la mayoría de los ejercicios de sonido que se realizan hoy en día tanto en Euskadi como en Europa se cuelgan en plataformas norteamericanas (la primera fue myspace, y ahí han estado también Archive, Soundcloud, Bandcamp y youtube); en consecuencia, se gestionan según sus leyes y normas. No están aquí. Pensándolo bien, la dimensión de esa situación es tremenda, y choca con las políticas que se establecen en cuanto a otro tipo de archivos y documentos.

Se deberían crear unos almacenes digitales apropiados que garanticen contextos adecuados y abiertos para estos documentos.

 

(Especial publicado el 20 de mayo de 2019).

Euskadi, bien común