Clara Sánchez-Dehesa (Fosforo): «El cine doméstico nos muestra cómo éramos, como socializábamos»

  • Clara Sánchez-Dehesa (Fosforo): «El cine doméstico nos muestra cómo éramos, como socializábamos»

El ecosistema cultural vasco es dinámico y complejo gracias al trabajo de muchas personas y asociaciones –grandes y pequeñas– que ayudan a incorporar nuevas perspectivas y formas de trabajo a este panorama. Fosforo Kultur Elkartea es, desde hace seis años, una pieza más de este entramado. A través de diferentes proyectos e iniciativas están trabajando en la puesta en valor del patrimonio cinematográfico alavés, con la inestimable guía de Clara Sanchez-Dehesa, especialista en conservación y restauración de material audiovisual y coordinadora del Departamento de Archivo de la Elías Querejeta Zine Eskola. Con ella hemos conversado sobre la labor de la asociación.

 

¿Con qué objetivos se crea Fosforo Kultur Elkartea?

Fosforo Kultur Elkartea se crea con la intención de desarrollar proyectos culturales en Vitoria, en áreas que veíamos que no tenían oferta, tal como recogimos en nuestros estatutos: “crear y promover proyectos culturales fuera de la corriente establecida, con la intención de difundir y enriquecer la cultura local”.


Uno de vuestros intereses se central en el cine doméstico y el amateur. ¿Qué características comparten estas dos tipologías audiovisuales y qué las hace diferentes?

Uno de los proyectos iniciales, y el que ahora mismo tiene más fuerza y continuidad, ha sido el de recuperar el patrimonio audiovisual de la zona. Hemos trabajado principalmente con el cine doméstico y amateur, que son manifestaciones audiovisuales a las que, desde las instituciones, se les ha dado poca importancia (hasta ahora). En común tienen los formatos de grabación y los medios no profesionales de filmar. Se diferencian principalmente en el público último al que van dirigidos.

El cine doméstico tiene un carácter muy personal, está filmado para la familia y para ser compartido en el núcleo familiar casi exclusivamente.

 

("Olga", de Eloy González, prolífico director de cine amateur y motor de Fosforo Kultur Elkartea junto a Clara Sánchez-Dehesa).

 

El cine amateur, por su parte, tiene ya un guion, un plan de ejecución, y habitualmente, estaba dirigido a ser mostrado en circuitos no profesionales de cine, también para un público reducido, pero que no comprende únicamente al núcleo familiar.


¿Dónde reside la importancia de este patrimonio audiovisual, producido sin fines profesionales?

La importancia de este patrimonio es muy amplia: histórica, social, etnográfica, etc. Hablando desde el trabajo en zonas concretas, como es la ciudad de Vitoria o la provincia de Álava, este patrimonio audiovisual está hecho fuera de la industria, por los habitantes, y por lo tanto, los “actores” y las “localizaciones” son familiares para todos.

Además, los temas en el cine amateur, generalmente, son mucho más amplios y libres que en la producción cinematográfica. En épocas de censura no tenían tanto problema como las grandes producciones. El cine doméstico nos muestra cómo éramos, cómo nos movíamos por nuestro entorno, como socializábamos. Nos demuestra que no hemos cambiado tanto en algunas cosas.


“Rollos de familia” es uno de los programas emblemáticos de la asociación. ¿En qué consiste?

“Rollos de familia” es el principal proyecto que desarrollamos desde Fosforo de manera continua, y con el que nos presentamos a subvenciones.

El objetivo es recuperar el patrimonio audiovisual del contexto en el que trabajamos (Vitoria o pueblos), y dar acceso a la memoria personal de los vecinos que está conservada en soportes obsoletos, que ya no son accesibles para ellos.

Además de esto, el proyecto busca generar un banco de imágenes en movimiento que pueda servir para un estudio más profundo de nuestra historia.


¿Cuál es el estado de conservación habitual de los materiales con los que trabajáis? ¿Realizáis alguna clase de intervención a este respecto?

En general, los materiales que son tan íntimos suelen estar bien conservados. Además, las condiciones climáticas de Álava son bastante favorables para la conservación de este tipo de materiales, y los propios materiales que se comercializaban tienen una buena resistencia al paso del tiempo.

 

 

Las labores que realizamos son simplemente de reparación y limpieza de los materiales, para poderlos escanear, y esto siempre contando con profesionales de la conservación. Trabajar siempre con profesionales es fundamental para generar la confianza en los propietarios, que es una cuestión muy importante para que te permitan acceder a una parte tan íntima de su historia.


La puesta en marcha del archivo on line de la Red de Cine Doméstico, de la que Fosforo forma parte, pretende facilitar la difusión de este patrimonio. ¿Qué supone este paso adelante?

La plataforma que hemos creado en la Red de Cine Doméstico busca principalmente dar visibilidad al patrimonio audiovisual doméstico y permitir profundizar más es su estudio.

Se trata de un patrimonio que, como he dicho, tiene muchas lecturas, mucho contenido y mucha importancia, pero es muy poco accesible, porque está en los armarios de las casas de cada cual.

Desde la RCD creemos que esta plataforma nos va a permitir conocernos mucho más como comunidad y entender mucho mejor cómo hemos cambiado.


¿Qué otras acciones de divulgación tenéis previsto realizar en Araba?

Este año queremos trabajar precisamente este ámbito, la divulgación, y tenemos previstos varios talleres en los que se trabajará conjuntamente con quien quiera participar, en la identificación de lugares comunes, personajes, fechas y eventos que los propietarios o nosotras desde la asociación no hemos podido identificar.

 

(El Centro Cultural Montehermoso de Gasteiz acoge desde hace dos años la celebración del Día Internacional del Cine Doméstico, el tercer sábado de octubre. También el Hogar Navarro [en la imagen] colabora con la proyección de sesiones).

 

Además, en torno a estas proyecciones en grupo surgen siempre discusiones e historias que estaban olvidadas y que normalmente nos llevan a descubrir nuevas colecciones o posibles proyectos, como pueden ser las amplísimas colecciones que muchas personas tienen de diapositivas.


¿Cómo aborda el futuro Fosforo Kultur Elkartea? ¿Cuáles son sus retos?

El principal reto es mantener el proyecto “Rollos de familia” vivo. Quienes participamos en él tenemos nuestro trabajo, por supuesto, y nuestras familias, y siempre es complicado dedicarle el tiempo que merece. Pero sobre todo es complicado obtener financiación. Hasta ahora hemos tenido mucho apoyo de la Diputación de Álava y de la Fundación Vital, pero los gastos que cubren no se corresponden completamente con nuestras necesidades, sobre todo técnicas.

Los medios obsoletos son complejos de reproducir correctamente, y los equipos reproductores son difíciles de encontrar y de mantener. Además, trabajamos con material sensible emocionalmente, y tener que enviar las colecciones lejos de Vitoria para digitalizarlas no es nuestra forma ideal de trabajo. Ahora estamos buscando fórmulas para no tener que hacerlo más, pero como digo, la financiación de este proceso no es sencilla.

Fuera de este proyecto, nos gustaría desarrollar otros de la larga lista que hicimos cuando empezamos en 2013, pero que por cuestiones, sobre todo personales y de tiempo, no hemos podido poner en marcha.

 

(Especial publicado el 15 de julio de 2019).

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