Fermn Muguruza: La gente vive la pelcula desde su propia experiencia vital

  • Fermn Muguruza: La gente vive la pelcula desde su propia experiencia vital
    Argazkiak: Jon URBE / FOKU
naiz.eus

  • Fecha18 de Septiembre
  • Temática Música

Este fin de semana con GARA, y desde ya en NAIZ Denda, comienza la distribución en DVD del film de animación “Black is Beltza”. Hablamos con el artífice de este artefacto transmedia que ha cobrado vida propia y cuyo autor ya barrunta una futura secuela.

La muerte de su hermano Iñigo ha pillado a Fermin Muguruza a caballo entre México, Suiza y Chile. Tras la primera parada obligada en el duelo (ver despiece) vamos entrando en la promoción de su artefacto multidisciplinar “Black is Beltza”, un DVD completo que se distribuye este fin de semana con GARA y ya está disponible en NAIZ Denda.

Al recordar el largo recorrido que lleva este proyecto a sus espaldas Muguruza lanza lugares y momentos de manera atropellada: Colombia, Japón, la Alhondiga de Bilbo, Guadalajara, Monterey, Albuquerque, Buenos Aires, Argelia, Taiwan...

En la gira, al igual que en la propia “Black is Beltza”, confluyen múltiples disciplinas. Mucha creación, expresión, música, cine, lucha... ¿Qué queda en los lugares que han visitado del mundo que dibuja “Black is Beltza”?

Cada persona vive la película a su manera. Con el film comenzamos en los Estados Unidos, en Harlem, luego vamos a Cuba, Che Guevara, Black Panthers, Vietnam, el movimiento de liberación de Quebec, Argelia, Yugoslavia... Vamos viendo muchas cosas, sin profundizar demasiado porque es una película de acción, espionaje, guerra fría, persecuciones...

La gente siempre se queda con algo tras ver la película. En Albuquerque, por ejemplo, había negros que participaban del movimiento Black Lives Matter y muchísimos latinos preocupados por el muro que pretenden construir entre los Estados Unidos y México. La película les tocaba la fibra, aquella época del 65-67 es muy cercana y muchos adultos nos contaban historias de aquella época. En el Estado francés salía el tema de los chalecos amarillos, en México la impotencia que sienten ante la violencia, en Colombia estuvimos en pleno proceso de paz y la gente estaba muy preocupada porque estaban matando a guerrilleros y en Catalunya salía el tema del 1-O. La gente siempre liga la película con la experiencia que está viviendo en primera persona.

La película termina con Mikel Laboa [Spoiler: en la cinta vemos a dos amigos que tratan de pasar la muga, al final sabemos que la mercancía que llevan escondida son discos del cantautor donostiarra], ahí podemos ver el esfuerzo que hicieron algunos para que no desapareciera el euskara, un trabajo cultural imprescindible. En todas las revoluciones la cultura está en la primera línea y la cinta también pretende ser una reivindicación, qué importante es la tarea de los creadores culturales para el relato.

Ahora parece que casi todo versa sobre «el relato», esta película puede ser una aportación importante...

Eso era lo que yo quería. Recuerdo cuando trabajaba en “Egin irratia” cómo me decía el director Jabier Salutregi que en Euskal Herria cada generación tenía su propia revolución: «Txillardegi la independencia de Argelia, yo la de Cuba y tú, Fermin, la revolución sandinista». Si te fijas en las características de cada revolución estamos atravesados por ellas.

Mucha gente ha olvidado la revolución de Argelia, qué apoyo nos brindaron a cambio de nada. En un momento de la película aparece el siguiente diálogo, localizado en Argel: «¿qué hacen aquí los vascos?», «aprender», «qué, ¿árabe?», «sí, y algo más».

Sobre el relato ahora nos viene un bombardeo impresionante. Llega la serie “Patria”, la otra sobre Melitón Manzanas y Txabi Etxebarrieta [“La línea invisible”]. En la película nosotros lanzamos algunas pistas que pueden servir para el relato, cuando el protagonista Manex llega a Madrid hablamos del “ascenso de Carrero Blanco”, hablamos de Melitón Manzanas...

Son pistas. Con el caso de Laboa queremos subrayar que la gente era capaz de poner en riesgo su vida para traer unos discos. Recuerdo cómo escuchábamos los discos de Mikel Laboa en casa. ¡Qué emoción! Yo no entendía nada, porque no sabía euskara, pero sentíamos algo, magia, y también era una acción de rebeldía, porque estábamos haciendo algo que nos habían prohibido. En un momento de la película aparece eso mismo [el del paso de la muga mencionado antes], el espectador cree que llevan unas armas de la leche, y es así, porque esos discos son unas armas impresionantes para hacer cualquier revolución.

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Euskadi, bien comn