Rafael Berrio: "Nunca jamás escribo a la ligera, puedo estar semanas buscando un adjetivo"

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    Rafael Berrio, músico. (Javi Colmenero)

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Rafael Berrio (Donostia, 1964) se subirá este domingo al escenario del Teatro Principal para presentar ‘Niño Futuro’ con una banda de estreno

Presentará ‘Niño Futuro’ este domingo en el Teatro Principal. Es el cuarto disco con su nombre en esta década. ¿Cómo ha sido el proceso de creación?

-Como siempre, me encontré con una colección de letras en el cuaderno, que es como siempre empiezo. Cuando las letras están casi terminadas, me encierro en el estudio a tocar la guitarra. Me paso horas tocando hasta que consigo ponerles música. Voy grabando bocetos y, al final, hay diez temas en los que la música trabaja para la letra y la letra para la música, armonizan bien y me parecen buenas canciones. En Niño Futuro he echado mano de una canción que ya estaba escrita por mi hermano, Iñaki Berrio, que es Tu nombre.Estaba hecha para el disco Lieder(2008).

Incluye también ‘Abolir el alma’, que pertenece a ese espectáculo basado en Cioran que hizo para 2016.

-Cierto. Fue para el Donostia 2016, fue casi un encargo. Compuse cuatro canciones originales, extraídas un poco del pensamiento de Cioran, y una de ellas era Abolir el alma.

Elena Setién participa en este tema haciendo los coros.

-Es con la que hice Abolir el almaen 2016. En esta canción hace un pequeño coro. Virginia Pina también hace algún coro en la canción Considerando;me ha hecho coros toda mi carrera, en todos mis discos.

En ‘Paradoja’ (2015) ejerció como coproductor con Fernando ‘Lutxo’ Neira. En este caso, es usted el único productor. ¿Le gusta tener el control final sobre la obra?

-Soy bastante maniático. ¡Qué sé yo! Hubiese preferido hacerlo con un productor de mi confianza que me dijese, si fuese necesario, que diese una vuelta a las canciones. Pero eso también supone un desembolso económico bastante grande. En este caso, he preferido hacerlo en un buen estudio, como es el de Elkar, pagando más o menos bien a los músicos... Tomé yo el control;no es habitual y tampoco conviene, quizá, porque el artista necesita otra perspectiva. El sonido es bueno y los músicos son enormes y casi no hay una labor de producción.

Ha sido todo muy fluido, entonces.

-Eso es. Lo que se oye es casi lo que sonaba en el estudio.

¿Le gusta retocar tras las grabaciones?

-Una vez que se graba hay 1.000 trucos que no conviene decir (ríe). Es la carpintería, la tramoya que no conviene desvelar.

¿Ubica ‘Niño Futuro’ en la línea musical de ‘Paradoja’? Se lo pregunto porque en el caso de ‘1971’ (2011) y ‘Diarios’ (2013), producidos por Joserra Senperena, la orquestación tenía una presencia más notable que en los que han venido después.

-Puede ser. Diarios, desde luego, fue una continuación muy natural de 1971. Lo que diferencia a esos dos discos de Paradoja y de Niño Futuro es que, en los dos primeros hay valses, hay canciones con compases de 3/4;era premeditado. En los dos últimos solo hay compases de 4/4, que es el natural del pop y de las canciones a las que estamos acostumbrados. Por lo demás, no veo mayor diferencia. He compuesto de la misma manera, me cuesta lo mismo y escribo parecido, y los temas son los mismos de siempre;solo hay dos o tres temas.

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