Natxo Leuza: «El Drogas-ek sortzen ematen du denbora, ezin du gelditu»

  • Natxo Leuza: «El Drogas-ek sortzen ematen du denbora, ezin du gelditu»

El documental “El Drogas" se estrenará en salas el próximo 25 de septiembre, cinco días después de su estreno mundial en la Sección Zinemira del Festival de Cine de San Sebastián, donde competirá por el Premio Irizar al Cine Vasco. (Ver aquí el trailer oficial).

Este recorrido que cose pasado y presente de uno de los músicos referentes de nuestra escena es la ópera prima del director Natxo Leuza (Iruña, 1977). Hemos comentado con él sus impresiones previas al estreno.


¿De dónde surge tu interés por El Drogas y la idea de realizar este documental?

Bueno, la verdad es que viene de lejos. En el 2007 puede trabajar en la realización del dvd "25 años de rocanrol" de Barricada. Fue en esa época cuando le conocí personalmente y después de aquello siempre he tenido en la cabeza que era el personaje perfecto para contar una historia.

Hace unos años nos juntamos cuatro amigos que llevamos mucho tiempo trabajando en el Festival Punto de Vista y decidimos hacer algo juntos. Andrés de la Riva propuso El Drogas e inmediatamente pensé que era el momento ideal para contar la historia de Enrique, uno de los personajes más influyentes e importantes de la escena musical de los últimos 40 años.


Abordar una figura como Enrique Villarreal es una tarea ardua. Como comentas, se trata de un auténtico referente de la escena musical de nuestro país, partícipe de buena parte de la banda sonora de más de una generación. ¿Cómo te planteaste este acercamiento?

Mi primera intención fue la de diferenciar la persona del artista. Pero conforme fui conociéndolo y grabando con él, me di cuenta que no hay mucha distinción entre ambas facetas.

 



Enrique no puede dejar de ser El Drogas en ningún momento, por eso es tan interesante y un artista tan auténtico, no se percibe ni una fisura entre artista y persona, así que tuve que desarrollar la historia enfocando a un personaje indisoluble.


En este sentido, además de la música, ha trabajado otras disciplinas artísticas y ha vinculado su trayectoria profesional y personal con la lucha por cuestiones como la memoria histórica o la diversidad. ¿Qué peso tienen estas otras facetas de su vida en la película?

Desde el principio he tenido la sensación de que la película nunca iba a poder hacer justicia a todo lo que hace Enrique. Es incansable y está metido en un montón de asociaciones y causas sociales. Y contar todo lo que hace suponía perder un poco de claridad a la hora de enfocar el tema principal del documental, así que lo que hemos contado es lo más significativo para nosotros, que sin embargo es solo una mínima parte de todo lo que hace.


Junto al guion y la dirección, eres responsable también del montaje que ha dado como resultado los 80 minutos del documental. ¿En qué terreno has disfrutado más y qué dificultades has tenido que afrontar?

Donde más he disfrutado ha sido en el rodaje: estar cerca de Enrique ha sido un privilegio. Ver cómo respira un artista de su talla es una experiencia única. El Drogas consume su tiempo creando, no puede parar. Si grabábamos alguna escena y había tiempos muertos, agarraba la guitarra o tocaba el piano y nos regalaba minutos impresionantes, en los que nos sentíamos muy afortunados.

Hay un momento muy bonito, que a mí me emocionó muchísimo. Un día grabamos en la residencia Landazabal, donde se encontraba su madre enferma de Alzheimer. Enrique nos dejó acompañarlo y nos contó con toda la normalidad del mundo cómo fue ese proceso de ir acompañando a su madre en esa enfermedad tan dura. Y de ese día me llevo uno de los momentos más emotivos que viví con él. Después de cantarle, acariciarle y pasearle, sacó un libro de poesía y le leyó un poema de Eduardo Galeano al azar, y casualmente se titulaba, “Allá en mi infancia”.  Fue algo precioso.

En cuanto a lo más difícil, sin duda ha sido el montaje. Yo siempre he tenido en mente dos espacios temporales: el presente, mostrado desde la calma, con una fotografía mucho más cuidada, ralentizados... y por otro lado el pasado, con material de archivo, sin importar la calidad y con un ritmo muy rápido, como si fueran ráfagas de pensamientos o recuerdos que se quedan en su mente. Combinar todos estos elementos y estructurarlos bien para generar emociones y que lleguen al público ha sido muy difícil y sin duda lo que más ha costado.




El Zinemaldi de Donostia es un escenario de lujo para la presentación de la película. ¿Con qué sensaciones acudes al estreno?

Lo cierto es que con mucha incertidumbre. Acabamos de cerrar la película y tenemos muchas ganas de ver cómo la recibe el público.

El Festival de San Sebastián es perfecto para dar a conocer la película y que eche a andar de la mejor manera.

De momento sabemos que a Enrique le ha gustado, pero veremos qué pasa en las salas…


Será a partir del 25 de septiembre cuando “El Drogas” pueda verse en las salas comerciales ¿Qué recorrido te gustaría que hiciera el documental?

Bueno, que aguante el máximo posible en cartelera será una señal de que la película está funcionando bien y de que la gente se vuelve a animar a acudir a los cines, que desde luego en estos momentos es más necesario que nunca.

(2020ko irailaren 14an argitaratutako Berezia).

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