Pablo Iraburu: "Filmak katartikoa izan nahi du, oihu bat da gorputzarekin"

  • Pablo Iraburu:

  • DataIrailak 16
  • Gaia Ikus-entzunezkoa

La película 'Bizimina', producida por Arena e ideada en el confinamiento, se estrena el día 22 en la Gala del Cine Vasco del Zinemaldia. Danza y cine para exorcizar emociones

donostia Bizimina (29') hibrida el cine documental con la danza. A través de una serie de piezas independientes, se lanza un grito de las emociones que tanto nos cuesta expresar desde que estalló la crisis del coronavirus: la distancia, la añoranza del otro, el deseo, el sentimiento de comunidad, la impotencia, el aislamiento, el desconcierto, la esperanza... La coreografía construye un relato que sirve para confortar y acompañar en este tiempo incierto.

'Bizimina' es hija de estos tiempos raros, revueltos y de cambio todavía sin rumbo claro que nos está tocando vivir. De hecho, surge en pleno confinamiento. ¿Cuál fue el motor de este proyecto?

–Todo empezó con una llamada de Jon Maya, de Kukai Dantza. Estábamos en pleno confinamiento y me dijo: "Tenemos que hacer algo". Migueltxo Molina, yo y todo el equipo de Arena compartíamos con Kukai la misma necesidad de gritar, expresar de alguna manera las sensaciones tan desesperadamente extrañas que estábamos viviendo. Los motivos siguen igual de vigentes ahora, el proyecto nace para poder expresar lo que todos estamos sintiendo estos días y no podemos formular con palabras.

La danza, el espacio y la fotografía son los lenguajes o los lugares desde los que se construye esta pieza audiovisual. ¿Cómo dialogan entre sí, y qué se aportan unos a otros?

–La película combina las coreografías de Kukai, que son muy expresivas, con nuestro modo de rodar, que es documental. Se encuentra nuestra mirada directa –gran parte de las piezas están resueltas en plano secuencia– con la fuerza de la danza, sacada del escenario, insertada en el mundo real. La combinación es muy poderosa. A eso hay que sumarle un elemento determinante, la banda sonora de Mikel Salas. El resultado tiene la fuerza de lo real y la capacidad expresiva de lo abstracto.

El documental lanza un mensaje de ánimo, de aliento, de esperanza. ¿Qué quieren gritar al mundo en este momento?

–La película quiere ser catártica, que los espectadores vean en ella reflejados sentimientos que tenemos dentro y necesitamos exorcizar: el no poder abrazar a los nuestros, el aislamiento, el miedo, la incertidumbre, todo es muy desesperante y queremos ayudar a expresarlo, eso ya tiene un valor curativo. Intentamos cerrar el relato con algo de optimismo y ahí ayuda la colaboración de Oreka TX con sus ritmos. El grito que lanzamos se parece a esos gritos que uno tiene en sueños, cuando quieres gritar y no puedes. La danza permite gritar eso, por abstracto que sea, y compartir eso con el público ya le ayuda, esperamos.

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