Yolanda Campos: «NAK jaialdian zinez sinesten dugu artea gizartea eraldatzeko tresna dela»

  • Yolanda Campos: «NAK jaialdian zinez sinesten dugu artea gizartea eraldatzeko tresna dela»

La música vanguardista de nueva creación es la protagonista del NAK, Festival de Música Contemporánea de Navarra / Nafarroako Musika Garaikidearen Jaialdia, una iniciativa que crece año a año y que del 3 al 18 de septiembre acerca a la vieja Iruña diferentes propuestas con la fusión como hilo conductor. Yolanda Campos, directora artística de la cita, nos habla de la capacidad transformadora de la cultura y nos acompaña en el viaje por los siete años de vida del festival.


¿Cuál es el origen de NAK, el Festival de Música Contemporánea de Navarra?

El festival nace por una necesidad casi vital de sus impulsores, el Centro de Música Contemporánea Garaikideak, por ofrecer propuestas articuladas en torno a la música vanguardista de nueva creación en nuestra comunidad, donde existía una carencia de las mismas.

La voluntad creadora e innovadora de sus inicios, sumada a un modelo de trabajo cooperativo, ha permitido que el festival haya ido creciendo despacio, pero con paso firme, a lo largo de estos años.


¿Qué recorrido ha hecho la cita desde su primera edición en 2015?

NAK empezó siendo un festival de ámbito local. La programación de la primera edición estaba integrada, prácticamente en su totalidad, por artistas de Navarra. A partir de la segunda edición hubo un crecimiento notable y se abrieron otras líneas de programación: el establecimiento de un hilo conductor para cada edición, un eje artístico-social de ámbito inclusivo orientado a personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social, y una apertura a formaciones y artistas más allá de nuestro ámbito territorial.

Posteriormente se fueron asentando las líneas NAK Txiki y NAK didáctico, que nos permiten trabajar en la formación de nuevos públicos o en impulsar al alumnado en su perfeccionamiento musical.

[Belén Otxotorena estrenará junto a Kuarist el espectáculo didáctico para familias "Kua-kua... Kuarist"]


Efectivamente, además de los conciertos, el festival siempre reserva un espacio para actividades paralelas como talleres para todos los públicos o encuentros con profesionales. ¿Qué aportan estas iniciativas al conjunto del programa?

Tienen que ver con fomentar el interés por lo que hacemos y difundirlo a nuevos públicos. Al incluir un componente didáctico (bien sea en los talleres, conferencias o conciertos), situamos a los y las oyentes dentro del contexto creativo, estimulando su desarrollo artístico; algo fundamental si queremos vivir una vida imaginativa y plena.

Sin embargo, aunque es muy útil dar referencias estéticas o auditivas para facilitar una mayor comprensión al espectador, esto no es suficiente; tiene que haber una reciprocidad en el proceso.  

Una de las preguntas que más a menudo me hacen es por qué todavía hay personas a las que les cuesta acercarse a nuestros conciertos. Creo que el mayor problema al que nos enfrentamos es que no sabemos escuchar, y es fundamental saber escuchar libremente.

Parte de nuestro público procede de la música clásica o de otras músicas que se consumen más habitualmente. Los códigos de estas músicas no son los mismos que los de la música contemporánea y, por consiguiente, es muy probable que la experiencia derive en un sentimiento de frustración. Hay que aprender (reaprender) a escuchar.

 

[Spanis Brass es otra de las propuestas de esta edición del NAK].


La fusión va a ser el hilo conductor de la presente edición. ¿Qué aspectos de esta práctica os interesan?

Las propuestas que hemos seleccionado parten de la música vanguardista de nueva creación para configurar, desde sus raíces, nuevas fusiones e hibridaciones artísticas contemporáneas.

Hay numerosos proyectos que realizan fusión musical contemporánea, pero no son tantos los que profundizan de manera exhaustiva en sus cimientos para, desde ahí, elaborar un discurso coherente y crear algo único.  Todos los proyectos que se darán cita en esta edición investigan y experimentan con este tipo de fusión estilística, que también es un reflejo de la variedad artística y musical en la que vivimos.


Queremos destacar el trabajo multidisciplinar que la artista Miren Karmele Gómez va a presentar el día 18. ¿En qué va a consistir esta actuación?

Nuestros contactos con Karmele se iniciaron hace un par de años. Yo había visto un evento de Naukas donde daba una charla sobre su percepción sinestésica y quedé flechada al instante. Le propuse una actuación conjunta con la pianista Alicia Torrea para la edición 2019, que giraba en torno a la ciencia. A partir de ahí, nuestra colaboración ha ido evolucionando hasta llegar a esta edición que, se podría decir, gira en torno a su increíble trabajo.

Su condición de persona sinestésica ha estado presente desde el inicio, como base para elaborar la imagen gráfica del festival o el teaser.

En nuestro concierto, va a realizar instantáneas visuales en una especie de lienzo tridimensional de las cuatro obras de estreno que presentarán los autores de Garaikideak. Las piezas serán dibujadas y proyectadas simultáneamente mediante un software de realidad virtual que incorpora unas gafas en 3D, una herramienta que permitirá descubrir a los espectadores el maravilloso universo de Karmele.

Hemos trabajado de manera conjunta a lo largo de estos meses y estamos emocionadas con el resultado. Va a ser un espectáculo único e irrepetible.

 

[Miren Karmele Gómez].

La situación vivida en el último año y medio con motivo de la crisis sanitaria de la COVID-19 ha dejado en evidencia la fragilidad de las profesiones vinculadas a la creación artística. ¿Qué lecciones debemos aprender de esta circunstancia?

Este es un tema que nos preocupa de manera profunda y al que dedico este año mi presentación porque la realidad que estamos viviendo pone de manifiesto que las medidas necesarias para revertir la penosa situación cultural siguen siendo insuficientes y que nos queda mucho trayecto por recorrer.

Como bien mencionas, una de las consecuencias es que nuestro entramado cultural y artístico, especialmente en su dimensión creativa, está tremendamente debilitado. De poco sirve poner en valor nuestra contribución a generar nuevo patrimonio o nuestra resistencia ante la incertidumbre laboral y económica derivada de la precariedad de nuestro sector. Por si esto no fuera poco, como moneda de cambio por ese trabajo, se nos exige un retorno económico y de público que tiene mucho más que ver con actividades de ocio y con eventos masivos que con actividades culturales inherentes a la creación o al proceso artístico.

Soy consciente de que el ocio es necesario, pero no se nos puede olvidar que el entretenimiento no deja poso mientras que la cultura nos reafirma como individuos y como colectivo. Y ese es el papel de la cultura, ni más ni menos: dotarnos de un mecanismo fundamental para nuestra propia supervivencia y búsqueda de identidad. Esto no solo lo digo yo; pensadores como Ramón Andrés o la compositora Teresa Catalán (por citar solo dos personalidades visibles de nuestro territorio) lo reclaman continuamente. No acabo de entender por qué, además de otorgarles merecidos reconocimientos, no les hacemos más caso e intentamos aplicar lo que dicen.

No sé si soy la más indicada para dar lecciones, pero creo que muchos de los problemas que arrastramos tienen que ver con la superficialidad del pensamiento propia del mundo en que vivimos. Esto tiene una relación directa en la disminución de la capacidad de la memoria y mientras no profundicemos de manera honesta en los problemas que nos aquejan, no podremos reformar las estructuras que sustentan el tejido cultural.

 

[La compositora e improvisadora Tomomi Kubo será uno de los platos fuertes del NAK 2021].


¿Qué aspectos del festival os gustaría seguir trabajando y ampliando en los próximos años?

Hilando con la respuesta anterior, el principal reto al que nos enfrentamos es impulsar un cambio de foco que permita establecer la cultura y las artes como bienes de primera necesidad.

El equipo del festival creemos firmemente en el arte como herramienta de transformación social. Ese cambio social que necesitamos muchas veces comienza en el arte y con los creadores y creadoras que reflexionan sobre el mundo que conocemos, que se plantean nuevos retos. Este aspecto reivindicativo que nos caracteriza es inherente al ADN del NAK y al de Garaikideak e incidimos en ello en cada edición.

El siguiente reto por afrontar tiene que ver con la expansión territorial. Si bien en estos siete años de trayectoria nos hemos asentado como un punto de encuentro de referencia en el territorio estatal, queremos ir más allá y, para ello, necesitamos una mayor visibilidad. Precisamos alianzas y un fuerte apoyo en la difusión del proyecto con el objetivo de irrumpir con fuerza a nivel internacional en futuras ediciones.

Por último, creo que el mundo cultural tiene mucho que aportar en el ámbito de la sostenibilidad. También somos un sector económico y tenemos un efecto incuestionable en el impulso del sector turístico, pero hay que encontrar una fórmula que nos permita cohesionar este sector con un modelo sostenible de ciudad. Para ello, es fundamental centrar el eje en la conservación, pero también en la creación de nuevo patrimonio, y esa es la piedra angular que cimienta el NAK.

 

(2021eko itailaren 1ean argitaratutako Berezia).

Euskadi, auzolana