Francis Díez, Doctor Deseo taldeko abeslaria: «Nostalgiarako joera handirik gabeko taldea gara»

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(Eduki hau laster izango duzu euskaraz)

La veterana banda vizcaína Doctor Deseo está inmersa en la gira de presentación de su nuevo disco En el brillo de tus ojitos, y prepara para otoño otra, concebida para teatros, con temas más cabareteros y lentos. Hemos hablado con Francis Díez.


Un lustro después de la publicación de Maketoen iraultza, vuestro anterior disco, el primero íntegramente en euskera, llega En el brillo de tus ojitos, vuestro 18.º álbum. ¿Por qué ahora? ¿Cómo surgió?

Desde que recuerdo hemos tenido una forma muy especial de trabajar, que consiste en hacer un disco nuevo y su correspondiente gira y, después, desaparecer un año de la vida pública, de los escenarios para evolucionar como personas y como músicos y poder generar otro trabajo y otra gira.

Cuando hicimos Maketoen iraultza, con la idea de hacer una gira muy especial, la pandemia se encargó de fastidiarla. Eso hizo que todo se retrasara tres años. Una vez terminada la gira de aquel álbum, nos correspondía y nos apetecía hacer un nuevo disco, y de ahí surge En el brillo de tus ojitos y su correspondiente gira.


El tema que da título al disco empieza con tres versos del poeta José Hierro, que dicen así: "Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada! / Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo! / después de tanto todo para nada". ¿Por qué José Hierro? ¿Por qué esos tres versos?

Las cuestiones existenciales, aquello que tiene que ver con la vida y con la muerte, siempre han estado presentes en Doctor Deseo. Evidentemente, según pasan los años, ese enfrentarte a la nada cobra mucha importancia para los no creyentes.

Durante mucho tiempo, los versos de José Hierro han estado dando vueltas en mi cabeza, y ese poema, que se titula "Vida" y que me parece precioso, define perfectamente esa sensación: "después de tanto todo para nada". Eso te hace relativizar mucho la vida y la existencia.

Aprovecho la ocasión para recomendar a todo el mundo el precioso libro de José Hierro Cuaderno de Nueva York, donde está incluido el poema en cuestión.


En En el brillo de tus ojitos habéis abierto el abanico sonoro a estilos como el trap, la rumba, el reguetón y el tex-mex. Desde luego, no le hacéis ascos a nada. ¿A qué se debe ese eclecticismo?

No somos un grupo muy dado a la nostalgia. Nos consideramos deudores de la cultura pop, de aquello que surge con Chuck Berry, Fats Domino, el rock and roll y continua con el trap, la electrónica y todas las cosas que han ocurrido en este periodo de tiempo. Jugamos con todo ello.

Somos un grupo esponja. Jamás he entendido la frase "esto es música de mi época" que dice cierta gente. Nuestra época, que yo sepa, es esta, no hay otra. Estamos continuamente escuchando y absorbiendo música, y de todo ello surgen nuestras canciones. Es la curiosidad la que nos marca.


Quizá esa visión vuestra siempre abierta a nuevas propuestas pueda explicar que, a diferencia de estrellas rutilantes que poco después desaparecen, Doctor Deseo siga gozando de la fidelidad del público de siempre y que, además, consiga cautivar a las nuevas generaciones. ¿Alguna vez os habéis planteado dónde puede radicar el secreto de vuestro éxito?

La verdad es que no hay ningún secreto o, por lo menos, no lo conocemos. Lo único que sí sabemos es que nos dejamos la vida en nuestro oficio. Nuestro deseo es la música, somos fieles a ella, y lo entregamos absolutamente todo a ella. A partir de ahí no sabemos nada más. Si supiera algo, escribiría un libro al respecto (risas).


Aunque no sois muy dados a las versiones, en En el brillo de tus ojitos habéis adaptado no una, sino dos canciones, y no cualquier canción: "Killing Me Softly With His Song", de Charles Fox, popularizado por Roberta Flack, y "Suzanne", de Leonard Cohen. ¿De dónde surgió la idea de adaptar esas dos míticas canciones?

Es cierto que no hemos sido muy dados a hacer versiones; de hecho, solo teníamos dos: "Ni naiz", de Xabier Lete, y "Ez nauzu izango berriz", versión del tema "Love Will Tear Us Apart", de Joy Division.

Cuando nos planteamos hacer una versión, siempre es un trabajo muy especial, un proceso en el que, de entrada, intentamos llevar la canción a un territorio radicalmente diferente, a otro sitio: qué es lo que nos estimula de ella, qué es lo que nos dice y adónde vamos.

"Susan", de Leonard Cohen, es una canción a la que le teníamos ganas desde hacía muchísimo. Incluso habíamos solicitado mucho tiempo atrás poder hacer una versión, pero nos prohibieron hacerla en castellano.


Los otros cuatro temas son propios. ¿Cómo se enfrenta uno a la hoja en blanco cuando lleva desde mediados de los 80 creando canciones, convertidas algunas de ellas en poco menos que en himnos para mucha gente?

Al principio se vive incluso de forma angustiosa. Piensas que ya lo has dicho todo, que ya lo has contado todo, que ya has tocado todo lo que tenías que tocar. Por tanto, esa primera parte es como una especie de estreñimiento pertinaz, donde aprietas y aprietas, y no sale nada.

Pero como eso ya te lo conoces, aguantas el tirón como un campeón y, después, entras en otra fase que es mucho más lúdica: empiezas a compartir con el resto del grupo, a jugar, y ves que todavía pueden surgir ideas diferentes, cositas distintas y algo que te estimule.

Es decir, son como dos fases: la primera, que siempre resulta angustiante, y una segunda, mucho más lúdica y divertida, donde todo fluye y se juega.


En el brillo de tus ojitos ha sido producido por César Ibarretxe, y cuenta con dos aportaciones vocales de Aiora Renteria (Zea Mays).

César Ibarretxe es uno de los técnicos que más tiempo lleva trabajando en este país y que, posiblemente, más sepa de sonido. Trabajar con él es un gustazo, porque nos conoce perfectamente. Cuando estamos en la fase de las maquetas y nos juntamos en casa, él entiende perfectamente nuestras manías, nuestras exageraciones, nuestro punto, lo que queremos conseguir. Siempre nos pone en el lugar que nos corresponde. Él coloca la música en su sitio, como nosotros realmente la hemos soñado. Él la lleva incluso un poquito más allá. Es una gozada.

Y, en cuanto a la colaboración con Aiora Renteria, solo puedo decir que es una suerte increíble poder trabajar de vez en cuando con ella. Es un placer.