"Partículas de luz"

  • "Partículas de luz"

Milagros, una mujer luminosa, se encuentra, en una residencia de ancianos, con Manuel, un hombre arisco y reticente. Ella ama la vida, él espera la muerte. Entre ambos surgirá una relación que transformará sus días y desvanecerá sus temores. La obra es una reivindicación de la vida, de las últimas oportunidades; una reflexión sobre la dignidad y una invitación a exponerse. De narrativa realista, pero filtrada por el universo del cómic y el aroma del cine clásico, Argiaren Hautsa habla de "esa otra vida" que podríamos emprender mañana.

Manuel es un hombre arisco y solitario que vive en una residencia de ancianos. No se relaciona con los demás residentes, no participa en las actividades, es desagradable en el trato, y los intentos de los trabajadores del centro por integrarle son infructuosos. Sin embargo, la llegada de Milagros a la residencia cambia el punto de vista de Manuel. Milagros, una mujer nacida el día del bombardeo de Gernika (de padres republicanos) no teme a la muerte, aunque por naturaleza ama la vida. Es una mujer positiva, poseedora de una gran fuerza interior, que irrumpe con fuerza en la vida de Manuel, hombre marcado por su pasado (hijo de padres del bando nacional), que guarda secretos que lo atenazan. Cuando se sientan frente a frente en la primera cena de Milagros en la residencia, ésta se propone averiguar qué atormenta a ese hombre y decide ayudarle a superar sus miedos.

Milagros esquiva con maestría y mucha personalidad los desplantes y las reticencias iniciales de Manuel, y cuando este compruebe que ella no se rinde y sigue sentándose a su mesa, será él quien poco a poco vaya cediendo al encanto de ella. Así iniciarán ambos una relación de profunda amistad que les permitirá conocerse mejor y confesarse diversos pasajes de sus vidas. Manuel le explicará la causa de su tormento y Milagros se valdrá de su peculiar visión de la vida y de la muerte para que él afronte con vitalidad el último tramo de su existencia.

Los dos personajes experimentarán la sensación de enamorarse al final de la vida, la invitación a no cerrar puertas a nuevos proyectos, lo absurdo e inútil de no enfrentarse con humor y valentía a lo irremediable. También reflexionarán sobre la memoria y el peso del pasado, sobre los factores o sucesos ajenos a uno mismo que sin embargo marcan nuestras vidas, así como sobre la relevancia de los propios actos, cuyas consecuencias no siempre prevemos en su justa medida. La obra es una reivindicación de la vida y el amor a cualquier edad, de la dignidad y del derecho a volver a empezar cuantas veces sea necesario, y también es un llamamiento a decidir por sí mismo, sin miedo a las ideologías imperantes ni a los prejuicios de ningún tipo.

Ficha

  • Texto: Luis Elizetxea
  • Escenografía y dirección: Mireia Gabilondo
  • Ayudante de dirección: Asier Hernández
  • Intérpretes: Miren Gojenola, Mikel Laskurain, Ander Iruretagoiena, Ane Salvador
  • Espacio escénico: Fernando Bernués
  • Realización de la escenografía: Edi Naudó / Eskenitek
  • Espacio sonoro: Iñaki Salvador
  • Diseño de iluminación: Xabier Lozano
  • Vestuario: Ana Turrillas
  • Ilustraciones y vídeo: Naiel Ibarrola
  • Programación de vídeo: Dani Bernués (Acrónica)
  • Fotografía: Manix Díaz de Rada
  • Directora de producción: Ana Pimenta
  • Productora ejecutiva: Monika Zumeta
  • Dirección técnica y sonido: Iñigo Lacasa
  • Iluminación: Andoni Mendizabal
  • Administración: Izaskun Imizkoz
Vaiven Producciones

En breve

  • Autores Vaiven Producciones
  • CompañíaVaiven Producciones
  • IdiomaVersión euskera y castellano
  • Año de estreno2018
  • LicenciaCopyright
Euskadi, bien comn