2026ko Argazki Bileraren egitarauaren barruan.
Argiak eta ilunak” (Claros y oscuros), de Juan Luis Zufiria (Zarautz, 1957), toma como punto de partida la práctica desarrollada durante la última década. Esta trayectoria artística, huye de lo accesorio para buscar la simplicidad de la forma.
J. L. Zufiria se define como un fotógrafo autodidacta, lo que le da más libertad a la hora de crear. Al no estar sujeto a escuelas o estilos preconcebidos, su mirada es genuina. Su trabajo es el resultado de buscar y desarrollar, un estilo propio que se ha ido decantando, de forma natural, hacia el minimalismo y la abstracción. Utilizando para ello la luz, para reducir los elementos tanto urbanos como de la naturaleza al mínimo.
La muestra está conformada por tres series, entre ellas, las que son el inicio y el final de esta trayectoria.
Argiruntz
(Tánger, Tetuán 2015)
Esta serie realizada mayormente en Tánger, es el punto de partida de esta trayectoria y de sus intenciones. Aquí la luz no solo ilumina, sino que también se convierte en objeto. El autor juega, al igual que ocurrirá en las sucesivas series, con los colores monocromáticos, el contraste, y los amplios espacios vacíos que invitan al espectador, incluido el autor, a reflexionar y profundizar en ellos. Utilizando la luz para guiarlo a lo esencial reduciendo el ruido visual.
Basoa
(Andía, Aralar 2022-2023)
“Basoa” es un trabajo que parte de la observación de la textura y las formas que el autor se encuentra en sus frecuentes paseos por los bosques de Andía y Aralar, y que le inspiran, para, más allá de captarlas, interpretarlas y crear formas. Los árboles, se convierten en ritmos verticales, y lo oscuro combina con los claros, creando un espacio onírico que invita a la contemplación.
Baso alfabetoa
(Andía, Aralar 2024-2025)
Es, quizás, el punto álgido de su proceso de abstracción hasta el momento. Aquí su mirada se vuelve diminuta y caligráfica. Encuentra en la naturaleza formas para ir creando un lenguaje nuevo, un “alfabeto” de líneas y trazos que parecen escritos sobre un lienzo vacío. La fotografía se funde con el dibujo, y lo que vemos no es un fragmento de bosque, si no una grafía de la naturaleza.










