"Del valle de Araiz a la Ciudadela de Pamplona", exposición de Juan Gorriti

Pamplona/Iruña Del 21 de febrero 2020 al 29 de marzo 2020
  • "Del valle de Araiz a la Ciudadela de Pamplona", exposición de Juan Gorriti

El Horno de la Ciudadela acoge la exposición del artista Juan Gorriti  “Del valle de Araiz a la Ciudadela de Pamplona”. Horno y jardines de la Ciudadela entre el 21 de febrero y el 29 de marzo.

Juan Gorriti Goldazarena nació en Oderiz, en Larraun (Navarra) en 1942. Es carpintero, pero también es escultor y pintor. “No sé qué es el arte”, lo repite varias veces; En sus palabras, él hace lo que “siente”. Gracias a Jorge Oteiza y Remigio Mendiburu, se sumergió en el mundo del arte y ha creado su propio idioma. Baserritarra y pastor de nacimiento, sobre todo trabaja con la madera. Los “Cuatro Dimensiones” y “Gorriti Azul” son sus sellos, y ha ofrecido exposiciones en varios lugares desde 1975 hasta la actualidad: Euskadi, París, Barcelona, Madrid, Alemania y Gales, entre otros. La última fue una exposición llamada Gaztarri en el Valle de Araiz, bajo las Malloas de Aralar, en Azkue, en el verano de 2019.
Esculturas, grabados y pinturas configuran su obra. La tierra, la lluvia, el fuego y el tiempo participan en la creación de su obra. En la actualidad reside en Arribe (Navarra).

DEL VALLE DE ARAIZ A LA CIUDADELA DE PAMPLONA
Algunas de las piezas principales de la exposición que se presentó en junio del 2019 bajo las Malloas (en Azkue) han llegado a la Ciudadela de Pamplona. Las piezas que se presentan a continuación son acariciadas por el aire, el viento, la llovizna, el calor veraniego y la tierra evaporada tras la lluvia del valle de Araiz.

Aquella exposición, denominada Gaztarri, dio comienzo al solsticio de verano, esta, en cambio, parece querer traer el final del invierno, ya que la exposición finalizará con el equinoccio de primavera. Como una llamada al despertar de la tierra, la instalación más importante se ha llevado a cabo en el exterior de la Ciudadela.

El Crómlech grande tiene más de cien piezas de madera talladas, todas distintas pero que expresan un todo en equilibrio. A su alrededor, se encuentran las brujas o personajes nacidos del proceso creativo que ha llevado a cabo Gorriti: como resultado del día en que comenzó a preguntar por el aspecto de aquellos seres humanos que vivieron hace miles de años, situando la vaca azul como testigo.

Descansando sobre sus dos enormes troncos, el artista ha pintado la vaca con el significado del infinito; de azul. Elevando los recuerdos de su infancia al mismo azul, huyendo de las garras del tiempo, para formar parte de la libertad que ama.

En el horno, en un cuidado espacio tranquilo, silencioso y reservado, el Crómlech nos lleva a nuestros pensamientos más íntimos. Podemos tocar las piezas y pasar las manos y la mirada por los agujeros que tienen las maderas labradas, si queremos. Desde dentro o desde fuera del círculo, podemos ver lo que nos rodea, moviéndonos libremente por él y a lo largo de él, decidiendo nosotros mismos dónde situarnos y cómo ser ante lo creado.


En breve

Dónde

Euskadi, bien comn