Pieza visual y de danza que nace del deseo exaltado de plantar un árbol de dulzura en el corazón del mundo. Allí donde todo parece condenado a convertirse en arena –incluso el agua, incluso el tiempo– hay una mujer y un árbol. El árbol es sucolumna vertebral y su confidente. Ella es su sonrisa y sus temblores. Poemas y esperanzas que nacen de la vida misma. Juntos/as, para hacer florecer a los abismos.
Con esta pieza de carácter visual y poético, “Claire Ducreux” se despide de los escenarios como intérprete después de una larga y exitosa trayectoria.
Ficha artística: