Esta exposición recorre y explora la importancia de las variedades de cultivo tradicionales de Euskadi conectando la cultura agraria del territorio con el arte a través de ilustraciones botánicas, fotografías y muestras biológicas. Un homenaje a la biodiversidad cultivada y a las manos que la cuidan, que invita a mirar de cerca lo que, a menudo, pasa desapercibido.