COWARDS (covards), cuestiona los mandatos de la masculinidad contemporánea y cómo los hombres se sienten interpelados por otros hombres para confirmar públicamente su virilidad y su identidad. Esta obra hace referencia a la carga sociocultural adquirida para esconder la verdadera identidad detrás de conductas preestablecidas. La propuesta expone la dialéctica, generalmente tóxica, y el cautiverio del comportamiento contemporáneo. Mediante la presentación de dos personajes, aparentemente definidos en la estética pero no en su contenido, COWARDS quiere provocar e incitar al espectador.
Esta pieza busca cuestionar tanto los modelos socioculturales contemporáneos adquiridos, así como nuestra visión frente a los demás y que nos conecta paradójicamente con los instintos más primitivos de supervivencia. COWARDS hace referencia a la cobardía como deshonra, como la incapacidad de los hombres de no poder expresar sus dudas ni sus miedos, para evitar confirmar su fragilidad.
Es la negación de los sentimientos, que son un terreno adscrito a lo femenino, por no refutar esta virilidad, exceptuando la rabia o la ira, que debe ser demostrada a través del ejercicio de la violencia y que es el único sentimiento válido, el único aplaudido, aclamado y admirado, para la masculinidad tradicional.
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