Zerrautsa es el segundo disco de la artista navarra y se adentra de forma visceral en su mundo interior. Para ello, ha tomado como símbolo elementos como el serrín (zerrautsa), que a pesar de que suele tomarse como residuo del proceso creativo, también resulta indispensable para darle forma. El disco es un viaje para encontrar el interior de uno/a mismo/a a través de las emociones más crudas, a través de la vulnerabilidad.