En un espacio vacío, cada participante lleva auriculares que le transmiten instrucciones coreográficas o de comportamiento sencillas. Poco a poco, estos gestos individuales conforman un ritual. El público se convierte en artista dentro de un mecanismo que quizás no comprenda del todo. Es una obra inquietante y radical que confronta a cada persona con su propio papel en la dinámica del grupo.
Una original propuesta para celebrar la apertura de esta 50 edición del festival y compartirla con un público activo, curioso, que vivirá una experiencia teatral y coreográfica inolvidable.
Ficha artística: