Detrás del telón, donde los nervios, los egos y los amores secretos hierven más que en el propio escenario, la compañía de Querubini intenta sacar adelante una ópera que siempre está a punto de descarrilar. Él dirige en un italiano imposible, La Antonelli vigila el teatro como si fuera un reino propio, y el tenor… bueno, el tenor ha decidido enamorarse de la diva en el peor momento. Entre enredos, rivalidades y carcajadas, el público asiste a un divertidísimo ‘teatro’ dentro del teatro.