Virginia Woolf desafió las convenciones literarias para retratar mundos interiores complejos, una realidad intensa, sorprendente y conmovedora. El coreógrafo residente Wayne McGregor lidera a un brillante equipo artístico para evocar, en esta gran obra, el característico estilo de escritura en flujo de conciencia de Woolf, rompiendo con las estructuras narrativas tradicionales.