Proponemos un taller donde explicaremos el proceso fotográfico desde la mirada del juego, el error y la experimentación. Realizaremos fotografías con una cámara de gran formato, haremos dobles exposiciones, desafiaremos los limites de la toma en busca de otra imagen posible.
Invocaremos a las musas de la desobediencia visual, haciendo fotogramas y quimigramas, y a ratos bailaremos y cantaremos la música que nos echen.
Nos convertiremos en druidas, haremos reveladores con menta y avena. Emulsionaremos telas y maderas y la belleza nos descubrirá otros caminos, para la creatividad y el arte. Nada serio, solo cuatro días de puro juego, con más sorpresas que nos callamos, como buenas brujas.