Laura y Paco son un matrimonio que recibe la visita para cenar de su amigo Ramón, quien últimamente ha sufrido una ruptura amorosa. Mientras Paco baja a comprar unos limones, Laura se desahoga con su amigo en una hilera interminable de confesiones (y de whiskys) que nos harán abrir los ojos como platos, ante lo absurdo -y en ocasiones delirante- de sus argumentaciones. La realidad supera a la ficción. Cuando Paco vuelve del súper, la cosa no mejora: Laura yace en el suelo inconsciente, mientras Paco corrobora todo lo que su mujer ha contado.