El amor, cuando se encierra, cambia de forma… o simplemente deja de respirar. Esta comedia ácida y luminosa nos lleva a un lugar donde las relaciones se observan casi como si fueran animales en un zoo emocional: fascinantes, imprevisibles y a veces algo salvajes.
Entre diálogos afilados y situaciones tan absurdas como reconocibles, la obra pone sobre la mesa lo que pasa cuando la rutina aprieta, cuando las expectativas pesan y cuando las jaulas —reales o imaginarias— ya no dejan espacio para querer bien. Un retrato en clave de humor que nos recuerda que, para que el amor sobreviva, necesita aire, movimiento… y un poco menos de drama.
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