Ahora es tiempo de que vuelen libres y en paz…
La plaza del pueblo, más que nunca, dará que hablar.
Milagros y Valentina se conocen de toda la vida, o eso creen.
Dos mujeres con un cometido común; cumplir la última voluntad de sus difuntos maridos, es decir, echar sus cenizas…
Ellas son amigas, sus maridos, eran íntimos.
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