La exposición recoge la evolución de los modos de comunicación a lo largo del siglo XIX: desde la oralidad hasta la escritura; de esta, a la telegrafía óptica; posteriormente, a la incorporación de la electricidad y al sistema binario, hasta llegar a los umbrales de los sistemas de comunicación actuales. En la muestra, tres lenguajes distintos (las imágenes, los fragmentos de texto y la voz) se complementan entre sí para conformar un relato coherente.
El programa «Prácticas de archivo» tiene como objetivo abrir el archivo del museo a artistas de diversas disciplinas, con el fin de que cada artista analice la historia del siglo XIX desde su propia perspectiva.