Ay, Carmela! coloca a dos seres humanos en una situación extrema y no a dos seres humanos cualquiera, sino a dos ARTISTAS en mitad de una GUERRA, siendo obligados a utilizar su arte para todo lo contrario de lo que se concibió: les obligan a humillar al vencido, ensalzar al tirano y validar la muerte. ¿Puede haber algo más mezquino? Al igual que Carmela y Paulino son conscientes del público al que va dirigida su actuación, también EL GATO NEGRO sabe que este espectáculo va dirigido a un público del siglo XXI, pero también atemporal, al que quieren transmitir unos valores: la dignidad profesional y la humana, la superación del miedo, la resistencia al sometimiento, el valor, la pasión, la sensibilidad y el amor.
Ficha artística: