Asumir que nos hemos equivocado no es fácil. Apechugar con las consecuencias, menos. Pero esto forma parte del tránsito vital del ser humano : equivocarse, apechugar y… volver a equivocarse.
Pero, ¿tenemos asumida una equivocación divina? ¿Se nos pasa por la cabeza, siquiera, que pudiese existir esa posibilidad?