Dentro del festival Getxophoto 2026.
En No Place Like Home (No hay lugar como el hogar), trabajo que fue exhibido en Getxophoto hace 18 años, el ghanés Phillip Kwame Apagya hace honor al oficio de su padre, también retratista, además de reportero y fotógrafo ambulante en Costa de Marfil. Como él, utiliza fondos pintados frente a los cuales posan sus modelos, un recurso habitual en los estudios fotográficos del África occidental de la segunda mitad del siglo XX, del que Kwame también se sirve, pero sustituye el blanco y negro de los fondos tradicionales por las pinturas coloristas del artista Daniel A. Jasper. Salones con tapetes y aparatos de alta fidelidad, jardines con césped en casas unifamiliares, neveras rebosantes o evocadores viajes en avión: símbolos de prosperidad que, aunque también pueden ser leídos como crítica a los estereotipos de la sociedad de consumo, en su contexto también pueden ser un acto afirmativo y mágico que sirve para reimaginar la vida y convertir los deseos en realidad, una suerte de hechizo que se activa gracias a los poderes ocultos de la fotografía.
Nacido en Sekondi, Ghana en 1958, reside en Nueva York. Philip Kwama Apagya aprendió el oficio de su padre, que fue reportero de sucesos, y trabajó como fotógrafo ambulante en Costa de Marfil a finales de los años ochenta. Tras graduarse en Fotoperiodismo en el Instituto de Periodismo de Ghana, en Accra, fundó su propio estudio (PK’s Normal Photo Studio) en Shama, costa oeste de Ghana, en 1982. Kwame Apagya ha participado en numerosas exposiciones colectivas, entre las que destacan las que se desarrollaron en el Stadt Museum de Munich, el Smithsonian Institute de Washington, el Philadelphia Museum of Art o el Guggenheim Bilbao Museoa. En las fotografías de Apagya, los sujetos interactúan con sus fondos bidimensionales pintados con colores vivos, interiores y exteriores que recogen adornos y accesorios que provienen de una cultura acomodada occidental.