Europa y el mundo en general vive tiempos hostiles, cargados de incertidumbre social y política marcadas por acontecimientos como la guerra de Ucrania, el genocidio de Palestina, el imperialismo de personajes como Trump, o la crisis migratoria. Todo esto, unido al aumento de las ideologías de extrema derecha que reclaman el rearme de la población ante una posible tercera guerra mundial hacen que el mundo parezca cada vez más una distopía real.
En este contexto es urgente responder desde el ARTE alzando la voz con una postura pacifista y antimilitarista que priorice el diálogo y el entendimiento entre los pueblos. Soñar con un mundo sin armas no debe ser una utopía, sino una realidad que exige imaginación y compromiso social.
Exige poner sí o sí nuestra mirada en el otro y no contra el otro.
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