En "Todo terminará para Navidad", una vertiginosa sucesión de acciones, símbolos y pulsiones dramáticas comunicantes representan el estado actual de una sociedad signada por el absurdo, la locura, el pensamiento errático y la indiferencia. El lenguaje conformado por textos, imágenes y sonidos potencia el ritmo dramático de los actores, presentando un inconsciente colectivo guardián de la permanente repetición de comportamientos trágicos.