Festival DNA, un espacio de visibilidad, articulación, y formación para la danza en Navarra

  • Festival DNA, un espacio de visibilidad, articulación, y formación para la danza en Navarra
    "Árboles"
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    "Oskara Plazara"
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    "Rice"
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    Isabel Ferrerira

Del 20 de mayo al 3 de junio tiene lugar el DNA 2017, Festival de Danza Contemporánea de Navarra, que cumple su segunda edición. Isabel Ferreira, directora artística de la muestra desde el pasado enero, nos ha contado los pormenores de un encuentro que, además de en Pamplona, se celebra en Barañáin, Huarte, Noáin, Villava, Lesaka, Aoiz, Alsasua y Tudela.

 

El festival prácticamente comienza su andadura, pero pretende ser el espacio de referencia de la danza y el arte contemporáneo en Navarra. ¿Cómo se consigue un objetivo de tal calado?

Yo más bien diría que pretende ser un espacio de visibilidad, de articulación, y de formación para la danza y el arte contemporáneo en Navarra. Eso se consigue, imagino, manteniendo en el tiempo los recursos económicos y humanos que faciliten la consolidación del proyecto; fortaleciendo las relaciones entre el festival y los y las artistas, otras personas que trabajan en el sector de la cultura, las instituciones, los espacios, la academia, el público, etc.

 

Ha pasado poco tiempo desde que asumió la dirección artística del DNA. ¿Cuáles han sido las claves del trabajo en estos meses?

Sí, en estos tres meses y medio, desde que fui nombrada directora, me he reunido con muchas de las personas que participan del sector de la danza en Navarra, he intentado conocer el terreno. Había que crear rápidamente un equipo de gente y aprender a trabajar con la administración pública, con todas sus ventajas y desventajas. Una cuestión importante era cómo articularse en el territorio, qué criterios utilizar y cómo trabajar con la magnífica red de teatros que tiene Navarra.

 

Esta segunda edición cuenta con muchas novedades. La primera, en cuanto al calendario. ¿A qué responde el cambio de fechas en la programación?

Imagino que la Dirección General de Cultura haya querido cambiar las fechas tradicionales de otoño a primavera para repartir mejor la oferta cultural de la ciudad. Las actividades culturales suelen concentrarse en el segundo semestre del año debido al calendario de subvenciones.

 

Es evidente, además, la mirada internacional de la convocatoria de este año. ¿Qué aporta al festival esta visión externa?

Sí. Creo que en este tipo de eventos, es siempre interesante buscar un equilibrio entre lo local y lo internacional. En mi opinión, el reto es realizar un festival que se articule con su entorno histórico, social y geográfico, y que, al mismo tiempo, intente ofrecer una pequeña panorámica internacional de la producción contemporánea. También me parece importante, en este contexto global de aceleración del proceso de homogeneización de la cultura, que esta mirada internacional vaya más allá de los modelos de danza contemporánea europeos mostrando otras maneras de hacer y de crear. Este es el caso de more more more… future del congoleño Faustin Linyekula, que se presenta por primera vez en el estado justamente en el 25 de mayo, que es el Día Internacional de África. More more more… future es una obra maravillosa, una especie de coreo-concierto en donde tres bailarines comparten escenario con cinco músicos que mezclan el punk rock con el afrobeat y otros ritmos populares africanos.

 

 

El DNA no se limita a un circuito de espectáculos de danza. ¿Qué otras propuestas recoge?

Sí, durante los quince días de festival, realizaremos diversas actividades como el coLABoratorio DNA: un laboratorio de cinco semanas de duración en el Centro Huarte que tiene como objetivo el estímulo a la creación local incentivando la colaboración con artistas de diferentes partes del mundo; tres residencias artísticas en Lesaka, Aoiz y Barañáin que culminarán en preestreno. Los cinco artistas brasileños de la cia. Eduardo Fukushima ya están en Lesaka en donde trabajarán durante tres semanas en el escenario de la Kultura Etxea Harriondoa.

Hemos programado dos encuentros, el de la Red Iberoamericana de Festivales de Video-danza, y el Encuentro de Expansión Artística centrado en la reflexión sobre el diálogo entre las Artes Vivas y el mundo económico cultural. Tendremos también algunos talleres y charlas. Los detalles de la programación se puede ver en el sitio web www.festivaldna.com

 

Comunidad, ecopolítica y futuro son los conceptos clave de esta segunda edición. ¿Cómo se trasladan éstos al escenario?

Antes he mencionado el interés en buscar un equilibrio entre lo local y lo global. Se trata de colocar la región en el circuito del arte contemporáneo internacional sin que se dejen de lado sus propias peculiaridades. Es por esta razón, que uno de los temas vertebradores del DNA es la ecopolítica, o dicho de otra manera, la relación entre cuerpo, arte y la ecología que es un tema que me interesa especialmente. La biodiversidad navarra, sus bosques, su riqueza paisajística es, creo, una de las cosas que más he echado de menos cuando he vivido fuera. Y cuando pienso en un festival para Navarra, pienso en un festival que, de alguna manera, pueda relacionarse con esa diversidad y con la necesidad de preservarla. El tema de la ecología está presente en varias obras. Rice de Cloud Gate Dance Theatre de Taiwán, Transoceánica de las navarras Carmen Larraz y Uxue Montero hablan de cómo la injerencia humana transforma nuestros paisajes y nuestras vidas. Los veintitantos bailarines de Rice estuvieron durante dos años aprendiendo los métodos de cultivo ecológico del arroz y registraron la transformación del paisaje en un videomapping lindo que acompaña a los bailarines durante toda la obra. Txalo Toloza y Laida Azkona, por su parte presentan Extraños Mares Arden, un documental escénico maravilloso en donde dan algunas pistas en relación a las conexiones entre el Desierto de Atacama, la colección Guggenheim y el avance del nazismo y el fascismo en Europa.

 

 

¿Cuál es la clase de público a la que se dirige la programación?

El gran desafío del DNA en mi opinión, es realizar un festival que combine la calidad e innovación con la accesibilidad a un público lo más variado posible. Es por esta razón que se ha apostado por una programación muy variada que mezcla formatos, estilos y diferentes lenguajes artísticos. Força Forte de Gilles Jobin, por ejemplo, fusiona arte y ciencia en una obra que parte del interés del artista por la física cuántica y la realidad virtual. Oskara Plazara de Kukai Dantza mezcla cine y danza, en Anarchy de Societat Doctor Alonso, la obra se desarrolla en torno a la experimentación sonora del público, y la brasileña Clarice Lima une las artes plásticas y la danza en Árboles, una instalación que “planta” bosques de cuerpos en diferentes espacios públicos de Pamplona y Villava. La diversidad de cuerpos y capacidades también estará presente de la mano de la cia. Navarra Kon moción que presenta Sobre Ruedas, una obra en colaboración con el grupo LUA, uno de los primeros grupos en silla de ruedas del estado. Por último, hemos tenido la suerte de tener una gran diversidad de procedencias de los artistas, además de Cataluña, Rioja, Gipuzkoa, y Navarra tenemos artistas de cinco continentes: República Democrática del Congo, Taiwán, Brasil, Suiza y la Martha Graham Dance Company de Estados Unidos, que gracias a la colaboración con el Teatro Gayarre, conmemora en DNA sus noventa años ofreciendo una selección de algunas de sus obras más célebres.

 

¿Qué recorrido prevé para el festival en el futuro?

Espero que sea un largo recorrido. Espero que el interés y el apoyo institucional crezca para que el festival pueda articularse más y mejor con las personas del sector, y con otros festivales e instituciones con las que compartamos afinidades. Tengo interés en pensar una programación que vaya cada vez más directamente al encuentro del público, de la ciudad y del territorio experimentando otras maneras posibles de llevar la danza y el arte contemporáneo a las personas. Me gustaría también continuar teniendo el apoyo de los espacios de la Red Navarra de Teatros para desarrollar proyectos de residencia con una fuerte mediación con el entorno, con los y las artistas viviendo en las diferentes localidades, etc.