Gordailua, tesoro de tesoros

  • Gordailua, tesoro de tesoros

Gracias a recursos como “Gordailu”, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa, es posible viajar a través de la Historia, seguir el sendero del rastro que hemos dejado y seguimos dejando los humanos en el mundo e investigar cada vez con mayor facilidad todo ese material. En muchos sentidos, dicho centro es puntero, un tesoro que guarda múltiples joyas etnográficas, arqueológicas y artísticas. Con la ayuda del grupo que trabaja en el centro, hemos tenido la oportunidad de conocer la importancia de la labor que realizan.

El Centro de Colecciones Patrimoniales es un servicio de la Diputación de Gipuzkoa. ¿Cómo surgió?

Es consecuencia de un largo proceso y de reflexiones profundas. El edificio se abrió en 2011. Una fábrica cerrada pasó a manos de la Diputación, en Irún, y se pensó trasladar allí el patrimonio cultural depositado hasta entonces en diversos almacenes. No era factible, sin embargo, adecuar el edificio viejo al nuevo uso, debido a la singularidad de las necesidades del Centro de Colecciones Patrimoniales. En esos mismos años  el Museo San Telmo  se encontraba en fase de remodelación. Con el fin de unificar sinergias y recursos, y de rentabilizar lo más posible la inversión, se estableció el objetivo de ofrecer servicios de patrimonio cultural de todo Gipuzkoa.

El centro es pionero en ese sentido, ya que aún son pocos los centros en Europa que almacenan conjuntamente y gestionan el patrimonio de diversas entidades, si bien se trata de una tendencia al alza. En el centro, además de custodiar los objetos en las mejores condiciones, también se investiga sobre ellos y se restauran, además, de gestionarse la conservación del patrimonio presente en numerosos lugares de Gipuzkoa.

En la actualidad custodiáis más de 70.000 objetos. ¿Qué características tiene este fondo? ¿Cuáles son las piezas más destacadas?

Los fondos se pueden diferenciar en función de su titularidad. Por una parte, se trata de objetos de la Diputación Foral de Gipuzkoa, obtenidos de diversas colecciones. La mayoría de ellos son objetos histórico-etnográficos: de cerámica, de porcelana, hierro, forjados, madera, industriales, de vidrio, etc. También hay trabajos artísticos: pinturas al óleo, estampas, esculturas...Ha de destacarse que del total de en torno a 40.000 objetos depositados, 6.000 pertenecen a la colección del Museo Marítimo Vasco. Entre los 32.000 objetos de los fondos del Museo San Telmo hay elementos de todo tipo. En el apartado denominado «Otros» se guardan muchos menos, y normalmente se trata de colecciones de artistas. Además, se encuentran los fondos arqueológicos, gestionados por cada diputación, aunque sean de titularidad del Gobierno Vasco. Así, pues, en el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa se encuentran depositadas más de 10.000 cajas que guardan piezas encontradas en las excavaciones o de forma fortuita.

Cada objeto cuenta con su ficha y su número de registro correspondiente, que se imprime con un código QR en cada etiqueta, con el fin de evitar extravíos y posibilitar que con un solo click en el ordenador se pueda obtener automáticamente información sobre el almacén, departamento y balda en la que se encuentra.

Con el objeto de ampliar el fondo, el centro cuenta con un programa estable de acceso. ¿Qué requisitos ha de cumplir una colección para ser incluida en él?

En resumen, los criterios para integrar en él colecciones u objetos nuevos son los siguientes: que cuente con un origen bien documentado (fecha, lugar, quién lo creó, si ha sido usado, y en caso de ser así, hasta cuándo); su estado de conservación; existencia de ejemplares de esa tipología o funciones en las colecciones; y, por supuesto, que se trate de un objeto o colección significativo para explicar el pasado o el presente de la sociedad guipuzcoana. Y, el caso de que exista una propuesta de adquisición, el precio también constituye uno de los criterios a tener en cuenta.

El Departamento de Cultura y el Museo San Telmo han constituido una Comisión de Adquisición, con el fin de coordinar las ofertas que le llegan y de evitar inútiles duplicidades. 


En un edificio como el vuestro los factores medioambientales han de controlarse minuciosamente. ¿Qué características tienen las instalaciones del centro y qué medidas se aplican?

Las instalaciones del Centro son muy complejas. Dicho muy sucintamente: para la adecuada custodia de los objetos, han de garantizarse la humedad y la temperatura, en un almacén que ocupa más de 6.000 metros cuadrados. La temperatura puede subir o bajar un poco entre invierno y verano, siempre de modo gradual y dentro de unos parámetros.

En nuestro clima resulta aún más importante mantener la humedad relativa, para evitar que aparezcan bichos, hongos y otro tipo de enfermedades, ya que todo el material orgánico (madera, papel, piel, tejido...) es tratado mediante el proceso denominado anoxia, consistente en reducirles el oxígeno, para mejorarlos y evitar que contaminen materiales ya almacenados.  En las salas que contienen telas y papeles, el nivel de humedad es menor, y en los de metales especiales, no llega ni al 40 por ciento.

 Todo ello, además de una gran capacidad técnica, precisa también de una gran inversión energética. Gracias a la geotermia subterránea y a las placas solares sobre el tejado, el centro produce más de dos tercios de su consumo energético.

El Centro juega un papel verdaderamente activo además de en la conservación de los materiales, tanto desarrollando investigaciones en torno a los fondos que deposita como al trabajo común con numerosas instituciones y asociaciones. ¿Qué resultados tienen esas actividades?

El Centro, en general, se dedica a dar a conocer el valor del patrimonio cultural. Además de hacer una labor de conservación dirigida a las próximas generaciones, ofrece la posibilidad de conocer el patrimonio, proponiendo visitas guiadas, prestando atención y asesoramiento a las personas dedicadas a la investigación, elaborando sus propias investigaciones (por ejemplo, las de restauración), organizando numerosas jornadas o participando en otras de fuera...

Una de sus funciones principales consiste en restaurar las piezas para prestarlas para exposiciones temporales. Por ejemplo, cuando no ha pasado más que la mitad de 2019, ya se ha participado, o se ha previsto hacerlo, en catorce exposiciones, en las distintas sedes de la Diputación (Museo Marítimo Vasco, Museo Zumalakarregi , Centro Cultural Koldo Mitxelena ) y en el Museo San Telmo, así como en la sala de exposiciones de Donostia Kubo Kutxa Erakustaretoa, la Mediateka de Biarritz, el Museo Laboratorium de Bergara, la Casa de Cultura de Hondarribia, el Museo de Arqueología de Bilbao, o en la sala de exposiciones de arte del Ayuntamiento de Avilés.


También contáis con un departamento de Restauración. ¿En qué casos es imprescindible vuestra intervención? ¿Cuáles son los fondos más delicados, los que precisan de un mayor trabajo?

Hay dos departamentos de restauración: arqueología y arte; los elementos arqueológicos se atienden en ambos, en función de los materiales.

Normalmente, los elementos arqueológicos son los más delicados, por haber estado durante miles de años bajo el agua o bajo tierra. El trabajo de restauración que precisan, sin embargo, lo es en función de cada pieza.

Cuando los objetos han de sacarse del Centro para llevarlos a exposiciones o similares, además de garantizar un envoltorio, transporte y estancia adecuadas, se hace una valoración de su situación, y se decide la restauración precisa, que puede ir desde una limpieza externa a una composición integral.

 Todos los objetos presentes en el centro no están restaurados, sería imposible; pero si al depositar se detecta que algún objeto ha empezado a deteriorarse, se les hace una intervención, con el fin de que no sufran más daños. Una vez dentro, con los soportes, la luz, la temperatura y la humedad bajo control, se detiene el proceso de deterioro.

¿Cómo mira al futuro un centro de estas características? ¿Qué dificultades y retos prevéis?

Con optimismo. No hay más que mirar hacia atrás para darnos cuenta de que actualmente las condiciones de conservación y custodia son mucho mejores que hace unas décadas. Se están dando grandes avances en cuanto a conocimiento de técnicas, materiales y restauración, y el Centro de Colecciones Patrimoniales es puntero en su uso.

La catalogación está totalmente informatizada, tanto para elaborar fichas de objetos como para recibir su situación. Queda mucho por hacer, como, por ejemplo, publicar más fichas del catálogo online, pero las líneas generales de trabajo están claras y el trabajo encauzado. Quizá el reto de futuro será, precisamente, acceder a nuevas tecnologías: fotogrametría, escáners 3D, etc.

Para terminar, un aspecto que quisiéramos trabajar más es dar a conocer el propio Centro, el trabajo que se desarrolla en él, y la potencialidad que tiene respecto al patrimonio, sobre todo para las personas dedicadas a la investigación, ya que se trata de mucho más que un mero almacén. El Centro es un recurso magnífico para realizar todo tipo de investigaciones: arqueológicas, históricas, artísticas, etnográficas, de restauración...

Gracias a recursos como “Gordailu”, Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa, es posible viajar a través de la Historia, seguir el sendero del rastro que hemos dejado y seguimos dejando los humanos en el mundo e investigar cada vez con mayor facilidad todo ese material. En muchos sentidos, dicho centro es puntero, un tesoro que guarda múltiples joyas etnográficas, arqueológicas y artísticas. Con la ayuda del grupo que trabaja en el centro, hemos tenido la oportunidad de conocer la importancia de la labor que realizan.

 

El Centro de Colecciones Patrimoniales es un servicio de la Diputación de Gipuzkoa. ¿Cómo surgió?

Es consecuencia de un largo proceso y de reflexiones profundas. El edificio se abrió en 2011. Una fábrica cerrada pasó a manos de la Diputación, en Irún, y se pensó trasladar allí el patrimonio cultural depositado hasta entonces en diversos almacenes. No era factible, sin embargo, adecuar el edificio viejo al nuevo uso, debido a la singularidad de las necesidades del Centro de Colecciones Patrimoniales. En esos mismos años  el Museo San Telmo  se encontraba en fase de remodelación. Con el fin de unificar sinergias y recursos, y de rentabilizar lo más posible la inversión, se estableció el objetivo de ofrecer servicios de patrimonio cultural de todo Gipuzkoa.

El centro es pionero en ese sentido, ya que aún son pocos los centros en Europa que almacenan conjuntamente y gestionan el patrimonio de diversas entidades, si bien se trata de una tendencia al alza. En el centro, además de custodiar los objetos en las mejores condiciones, también se investiga sobre ellos y se restauran, además, de gestionarse la conservación del patrimonio presente en numerosos lugares de Gipuzkoa.


En la actualidad custodiáis más de 70.000 objetos. ¿Qué
características tiene este fondo? ¿Cuáles son las piezas más destacadas?

Los fondos se pueden diferenciar en función de su titularidad. Por una parte, se trata de objetos de la Diputación Foral de Gipuzkoa, obtenidos de diversas colecciones. La mayoría de ellos son objetos histórico-etnográficos: de cerámica, de porcelana, hierro, forjados, madera, industriales, de vidrio, etc. También hay trabajos artísticos: pinturas al óleo, estampas, esculturas...Ha de destacarse que del total de en torno a 40.000 objetos depositados, 6.000 pertenecen a la colección del Museo Marítimo Vasco. Entre los 32.000 objetos de los fondos del Museo San Telmo hay elementos de todo tipo. En el apartado denominado «Otros» se guardan muchos menos, y normalmente se trata de colecciones de artistas. Además, se encuentran los fondos arqueológicos, gestionados por cada diputación, aunque sean de titularidad del Gobierno Vasco. Así, pues, en el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa se encuentran depositadas más de 10.000 cajas que guardan piezas encontradas en las excavaciones o de forma fortuita.

Cada objeto cuenta con su ficha y su número de registro correspondiente, que se imprime con un código QR en cada etiqueta, con el fin de evitar extravíos y posibilitar que con un solo click en el ordenador se pueda obtener automáticamente información sobre el almacén, departamento y balda en la que se encuentra.

 

http://www.kulturklik.euskadi.eus/noticia/2017032009054844/gordailua-servicios-y-recursos-en-torno-al-patrimonio-y-la-cultura/kulturklik/es/z12-detnewpr/es/images/biltegi.jpg

 

 

 
Con el objeto de ampliar el fondo, el centro cuenta con un programa estable de acceso. ¿Qué requisitos ha de cumplir una colección para ser incluida en él?

En resumen, los criterios para integrar en él colecciones u objetos nuevos son los siguientes: que cuente con un origen bien documentado (fecha, lugar, quién lo creó, si ha sido usado, y en caso de ser así, hasta cuándo); su estado de conservación; existencia de ejemplares de esa tipología o funciones en las colecciones; y, por supuesto, que se trate de un objeto o colección significativo para explicar el pasado o el presente de la sociedad guipuzcoana. Y, el caso de que exista una propuesta de adquisición, el precio también constituye uno de los criterios a tener en cuenta.

El Departamento de Cultura y el Museo San Telmo han constituido una Comisión de Adquisición, con el fin de coordinar las ofertas que le llegan y de evitar inútiles duplicidades. 


En un edificio como el vuestro los factores medioambientales han de controlarse minuciosamente. ¿Qué características tienen las instalaciones del centro y qué medidas se aplican?

Las instalaciones del Centro son muy complejas. Dicho muy sucintamente: para la adecuada custodia de los objetos, han de garantizarse la humedad y la temperatura, en un almacén que ocupa más de 6.000 metros cuadrados. La temperatura puede subir o bajar un poco entre invierno y verano, siempre de modo gradual y dentro de unos parámetros.

En nuestro clima resulta aún más importante mantener la humedad relativa, para evitar que aparezcan bichos, hongos y otro tipo de enfermedades, ya que todo el material orgánico (madera, papel, piel, tejido...) es tratado mediante el proceso denominado anoxia, consistente en reducirles el oxígeno, para mejorarlos y evitar que contaminen materiales ya almacenados.  En las salas que contienen telas y papeles, el nivel de humedad es menor, y en los de metales especiales, no llega ni al 40 por ciento.

 Todo ello, además de una gran capacidad técnica, precisa también de una gran inversión energética. Gracias a la geotermia subterránea y a las placas solares sobre el tejado, el centro produce más de dos tercios de su consumo energético.

 

http://www.kulturklik.euskadi.eus/noticia/2017032009054844/gordailua-servicios-y-recursos-en-torno-al-patrimonio-y-la-cultura/kulturklik/es/z12-detnewpr/es/images/20150529095435.jpg

 


El Centro juega un papel verdaderamente activo además de en la conservación de los materiales, tanto desarrollando investigaciones en torno a los fondos que deposita como al trabajo común con numerosas instituciones y asociaciones. ¿Qué resultados tienen esas actividades?

El Centro, en general, se dedica a dar a conocer el valor del patrimonio cultural. Además de hacer una labor de conservación dirigida a las próximas generaciones, ofrece la posibilidad de conocer el patrimonio, proponiendo visitas guiadas, prestando atención y asesoramiento a las personas dedicadas a la investigación, elaborando sus propias investigaciones (por ejemplo, las de restauración), organizando numerosas jornadas o participando en otras de fuera...

Una de sus funciones principales consiste en restaurar las piezas para prestarlas para exposiciones temporales. Por ejemplo, cuando no ha pasado más que la mitad de 2019, ya se ha participado, o se ha previsto hacerlo, en catorce exposiciones, en las distintas sedes de la Diputación (Museo Marítimo Vasco, Museo Zumalakarregi , Centro Cultural Koldo Mitxelena ) y en el Museo San Telmo, así como en la sala de exposiciones de Donostia Kubo Kutxa Erakustaretoa, la Mediateka de Biarritz, el Museo Laboratorium de Bergara, la Casa de Cultura de Hondarribia, el Museo de Arqueología de Bilbao, o en la sala de exposiciones de arte del Ayuntamiento de Avilés.


También contáis con un departamento de Restauración. ¿En qué casos es imprescindible vuestra intervención? ¿Cuáles son los fondos más delicados, los que precisan de un mayor trabajo?

Hay dos departamentos de restauración: arqueología y arte; los elementos arqueológicos se atienden en ambos, en función de los materiales.

Normalmente, los elementos arqueológicos son los más delicados, por haber estado durante miles de años bajo el agua o bajo tierra. El trabajo de restauración que precisan, sin embargo, lo es en función de cada pieza.

Cuando los objetos han de sacarse del Centro para llevarlos a exposiciones o similares, además de garantizar un envoltorio, transporte y estancia adecuadas, se hace una valoración de su situación, y se decide la restauración precisa, que puede ir desde una limpieza externa a una composición integral.

 Todos los objetos presentes en el centro no están restaurados, sería imposible; pero si al depositar se detecta que algún objeto ha empezado a deteriorarse, se les hace una intervención, con el fin de que no sufran más daños. Una vez dentro, con los soportes, la luz, la temperatura y la humedad bajo control, se detiene el proceso de deterioro.

 

http://www.kulturklik.euskadi.eus/noticia/2017032009054844/gordailua-servicios-y-recursos-en-torno-al-patrimonio-y-la-cultura/kulturklik/es/z12-detnewpr/es/images/zaharberri.jpg

 



¿Cómo mira al futuro un centro de estas características? ¿Qué dificultades y retos prevéis?

Con optimismo. No hay más que mirar hacia atrás para darnos cuenta de que actualmente las condiciones de conservación y custodia son mucho mejores que hace unas décadas. Se están dando grandes avances en cuanto a conocimiento de técnicas, materiales y restauración, y el Centro de Colecciones Patrimoniales es puntero en su uso.

La catalogación está totalmente informatizada, tanto para elaborar fichas de objetos como para recibir su situación. Queda mucho por hacer, como, por ejemplo, publicar más fichas del catálogo online, pero las líneas generales de trabajo están claras y el trabajo encauzado. Quizá el reto de futuro será, precisamente, acceder a nuevas tecnologías: fotogrametría, escáners 3D, etc.

Para terminar, un aspecto que quisiéramos trabajar más es dar a conocer el propio Centro, el trabajo que se desarrolla en él, y la potencialidad que tiene respecto al patrimonio, sobre todo para las personas dedicadas a la investigación, ya que se trata de mucho más que un mero almacén. El Centro es un recurso magnífico para realizar todo tipo de investigaciones: arqueológicas, históricas, artísticas, etnográficas, de restauración...