CIMASUB, la cámara al servicio de la naturaleza submarina

  • CIMASUB, la cámara al servicio de la naturaleza submarina

La importancia que el mar ha tenido en nuestra sociedad a lo largo de la historia ha sido capital, aunque los secretos que los fondos marinos guardaban nos fueron ajenos hasta que pudimos disfrutarlos gracias al desarrollo del audiovisual. Las vistosas imágenes submarinas, al igual que otras mucho más deslucidas y que están documentando las consecuencias de nuestra irresponsabilidad respecto al entorno marino, tienen cabida en el CIMASUB, el Ciclo Internacional de Cine Submarino de Donostia, que este año se celebra del 14 al 16 de noviembre. David Sánchez, director de la iniciativa, nos acerca las claves de su propuesta.

 

El Ciclo Internacional de Cine Submarino de Donostia nace en la década de los 70. ¿Qué objetivos iniciales impulsaron su puesta en marcha?

El principal objetivo era dar a conocer el fondo marino a todas aquellas personas que no tenían la suerte o la oportunidad de bucear en nuestro Cantábrico. En aquella época era difícil tener la posibilidad de ver imágenes submarinas, y eventos como el Ciclo Internacional de Cine Submarino tenían un éxito muy destacado, atrayendo a numeroso público y llenando todas las salas en las que se proyectaba.

Ya en 1964 creamos la Sección de Actividades Subacuáticas de la Real Sociedad de Fútbol, único equipo de fútbol del mundo con una sección de estas características. Fuimos los creadores y organizadores del CIMASUB, gracias a gente como Francisco Pizarro (director durante 25 años), Jesús Insausti o Jesús Castillo, Nano Cordovila y muchos otros que trabajaron para ello.

Debemos dar las gracias a ese grupo de donostiarras que practicaban buceo y que vieron la necesidad de unirse para dar impulso a un deporte que nacía con fuerza entre aquellos jóvenes amantes del mar. La pesca submarina y la fotografía submarina tomaban forma como deporte. Y como decía, este grupo sintió la necesidad de realizar campeonatos y eventos para darle visibilidad y lograr un ritmo de entrenamiento que hiciera mejorar ambas disciplinas. Todo por amor y pasión hacia el mar… y de esta misma pasión nació la idea del Ciclo Internacional de Cine Submarino de Donostia–San Sebastián.

 


Después de 43 ediciones, ¿cuál ha sido su evolución?

La evolución ha sido imparable en todos los sentidos. Desde los contenidos hasta el continente. Es decir, las fotografías, cortos y documentales han aumentado su calidad gracias a las mejoras tecnológicas en las cámaras y carcasas submarinas. Y el propio desarrollo y organización del CIMASUB ha agilizado muchos procesos y añadido otros nuevos. Principalmente por las mejoras tecnológicas y de comunicación, concretamente por internet.

Tenemos un almacén o museo en el que guardamos películas de aquellos primeros años. Hablamos de bobinas de celuloide que pueden pesar más de 10 kilos y con un tamaño considerable. Nos las enviaban de otros continentes, tardaban meses en llegar a Donostia y nos obligaban a tener un proyector particular. Todo esto suponía unas complicaciones técnicas y logísticas considerables para poder proyectarlo. Hoy en día, las complicaciones son otras, pero la recepción de trabajos se hace por internet en unos minutos, por ejemplo. Es verdad que la comunicación nos lleva muchas horas de trabajo, atender las redes sociales, nuestra página web www.cimasub.com, los medios de comunicación, etc. Pero es una labor necesaria y nos da unos resultados muy buenos. Ahora es más fácil llegar hasta el público que tiene interés por conocer el fondo del mar y la problemática actual que éste tiene debido a la contaminación marina.


Como comentas, el desarrollo tecnológico ha tenido una gran influencia en la producción de las obras que tienen cabida en el ciclo. ¿Qué ha cambiado a este respecto desde que se tomaron las primeras imágenes submarinas?

La calidad y la visión más “real” de cómo es el fondo del mar se ha notado década tras década. Lo que en los inicios era experimentación se ha ido profesionalizando, dándonos auténticas obras de arte, tanto a nivel documental o didáctico, como de entretenimiento en el cine a nivel mundial.

También se han abaratado los costes y ya no es una posibilidad solo de profesionales. Las cámaras y carcasas poseen modelos al alcance de todos los bolsillos y esto ha hecho aflorar el talento que existe entre muchas personas aficionadas al submarinismo y la imagen submarina. Gracias a su aportación podemos proyectar en esta edición más de 24 cortometrajes, entre otros trabajos, que van a sorprender a nuestro público.

Además, este año en concreto, proyectamos un documental histórico que ha sido premiado. Se trata de Érase una vez la imagen submarina. Su autor, Christian Petrón, ha trabajado con directores como Jean Michel Cousteau o James Cameron y fue el responsable de las imágenes submarinas de El gran azul, la película más popular de la historia sobre la apnea. En esta ocasión nos lleva a hacer un viaje histórico desde los inicios de la imagen submarina hasta la actualidad, donde podremos ver cómo se graban películas tan famosas como la saga James Bond 007 o Harry Potter, entre otras.

 

 

Y ya que hablamos de los inicios de la imagen submarina, quiero mencionar que casualmente hace pocas semanas hemos perdido a Eduard Admetlla, el catalán que fue descubridor de muchas de las carcasas y material de buceo que actualmente utilizamos todos los buceadores del mundo. Fue creador de numerosos libros y películas submarinas. Una persona entrañable que visitó Donostia en varias ocasiones con motivo de nuestro Ciclo. Una gran pérdida en el mundo de la imagen submarina a quien siempre recordaremos.


La conciencia sobre la problemática medioambiental –la contaminación, la sobreexplotación de los fondos marinos y de los litorales, etc suele estar presente en el Festival. ¿Qué aportación puede hacer CIMASUB en este sentido?

Inicialmente no estaba tan presente. Al principio todo era mostrar el paraíso y las bellezas que tenemos en nuestros océanos. Pero los años y el comportamiento de nuestra especie utilizando el mar como un basurero, han llevado, poco a poco, a que aquellos que pasan más horas en el fondo, nos enseñen gracias a sus cámaras lo que está pasando ahí abajo. Gracias a estas personas estamos abriendo los ojos a una realidad que hasta no hace mucho no veíamos… Y aquello que no se ve parece que no sucede. Pero es una realidad, el problema es grave, está aquí y solo nosotros y nosotras podemos solucionarlo. En la última década, el tema de la contaminación y la exterminación de especies ha ido tomando protagonismo y desde el Ciclo hemos querido visibilizarlo.

Desde el CIMASUB, como altavoz que nos gusta pensar que somos de profesionales y personas aficionadas a la imagen submarina, hemos tomado cartas en el asunto y desde el año pasado estamos premiando a los mejores trabajos con denuncia ecológica, tanto en fotografía como en vídeo. El porcentaje de trabajos que denuncian este problema es cada vez mayor, y ya sea por ser el tema principal del trabajo o por tratarlo en parte dentro de cada corto, es sin duda una preocupación que quienes nos movemos en este sector tenemos y cada vez queremos luchar más por darla a conocer.

Por todo esto pensamos que el CIMASUB puede aportar mucho a esta causa. Podemos difundir entre nuestro público lo que está pasando en nuestros océanos y podemos aportar soluciones. Podemos educar y comunicar este mensaje a través del medio audiovisual.


El Festival mira a los diferentes públicos, con propuestas como el Txikiciclo, que este año ofrece por primera vez la posibilidad de participar a familias. ¿Cómo se diseña este programa específico?

El Txikiciclo sin duda ha ido creciendo en importancia y en interés por parte de todos los estamentos que participan en él. Nació dentro del CIMASUB como idea gracias a Subacuáticas de la Real Sociedad y poco a poco ha cogido fuerza por el apoyo y la organización de la Fundación de la Real Sociedad de Fútbol y del Aquarium Donostia, junto con otras entidades o empresas colaboradoras como la Asociación Gaea, la Universidad del País Vasco, Azti, Navegavela, Oribay Tours, etc.

 

 

El objetivo es claro y sencillo. Jacques Costeau tenía un lema “La mejor forma de defender el mar es amándolo, y no se ama lo que no se conoce”. Con esta premisa nació el Txikiciclo, para conseguir que los y las más pequeñas conozcan el mar y de esta forma lo amen y respeten. Ellos y ellas serán en el futuro quienes cuiden del mar y tenemos la obligación de enseñarles el desastre que hemos hecho y que vamos a tener que solucionar. Es triste pero es la realidad.

Los colegios están avisados desde meses antes y normalmente trabajan el tema en clase. Hemos organizado el concurso “Arte para salvar los mares”. Hacen redacciones, dibujos, fotografías o manualidades. Así cuando los más de 1.000 niños y niñas que recibimos cada año, llegan al Txikiciclo ya conocen el tema que vamos a tratar. La sesión la intentamos hacer de la forma más amena e interesante posible. Proyectamos varios cortos presentados al CIMASUB, y las ofrecemos una charla lo más concienciadora posible. Finalmente les entregamos premios o regalos de nuestros colaboradores. La cantidad de preguntas que nos hacen una vez finalizado el acto son de lo más motivadoras, ya que vemos que tienen inquietud, ideas y ganas de aportar a este planeta.

Esta edición, además de en las aulas, ofrecemos el Txikiciclo para toda la familia por primera vez. Será el sábado 16 a las 12:00 horas en el auditorio del Aquarium. Con entrada gratuita hasta completar aforo.


En este marco se va a presentar el cómic “Plastic Family”, desarrollado por Panthalassa. ¿En qué consiste esta iniciativa?

Nuestro colaborador Panthalassa trabaja por el “respeto hacia el planeta” utilizando el arte para lanzar este mensaje. La “Plastic Family” nació como una escultura realizada totalmente con plásticos recogidos del mar. Ésta escultura es una familia, madre, padre e hijos, la “Plastic Family”. Surgido de este proyecto inicial y del talento de este equipo, dan el salto para crear un comic, que gracias al patrocinio de la Fundación de la Real Sociedad, se entregará a cada niño y niña que nos visite en el Txikiciclo.

El objetivo es conseguir apoyos para continuar creando nuevos números de este comic para que los colegios puedan usarlo como material pedagógico y que los niños y las niñas aprendan a cuidar nuestros océanos.


Además de las actividades para el público infantil, ¿qué otras propuestas de esta edición destacaríais?

Los proyecciones en el Teatro Principal los días 14, 15 y 16 de noviembre a partir de las 19h. Son sin duda el corazón del CIMASUB. Este año, especialmente, tenemos trabajos de grandísima calidad. Trabajos mucho más dinámicos, narración mucho más cuidada, imágenes espectaculares… Este año nuestros profesionales se han superado y lo vamos a disfrutar mucho.

Además vamos a ofrecer una exposición fotográfica con las mejores imágenes presentadas en nuestro concurso. Esta será desde el 8 de noviembre al 8 de diciembre en la sala Nautilus del Aquarium.

 

 

Y nos van a visitar muchas de las personas galardonadas, profesionales de renombre dentro del sector de la imagen submarina y podremos disfrutar de su compañía durante todo el Ciclo. Rafa Herrero Massieu, Daniel Aldaya, Laura Madrueño, Vicente Leal, Enrique Talledo, y largo etcétera.


CIMASUB camina con paso firme hacia la celebración de su 50 aniversario. ¿Cómo prevéis el futuro del Festival?

No podemos estar más motivados. Después de años difíciles, debido a la crisis, en los que vimos reducido nuestro presupuesto y vivimos la desaparición de algunos de los Ciclos en los pueblos que hacíamos por toda Gipuzkoa, por fin desde el año pasado llenamos el aforo del Teatro Principal, logrando cerca de 3.000 personas de público en el 2018. Hemos realizado el Ciclo en nuevos pueblos, Errenteria, Lezo, además de Lasarte-Oria e Irun. Estamos cerrando fechas para hacerlo en Hondarribia, en Zumaia. Hemos salido hasta Salamanca y estamos hablando con Burgos. El Ciclo está más vivo que nunca y estamos trabajando mucho para llegar al mayor número de lugares y de personas que nos sea posible.

Tenemos los pies en el suelo y sabemos que si “estamos de moda” no es por las bellezas que llevamos décadas mostrando, sino porque existe un problema grave con la contaminación marina y la gente lo sabe y le preocupa. Con lo cual creemos que nuestra labor es aún más importante de lo que ha sido nunca. Nos lo tomamos muy en serio y estamos preparados para seguir trabajando y hacer llegar este mensaje lo más lejos posible para que entre todos y todas salvemos a nuestro planeta enfermo.

Por todo esto, invitamos a todas las personas a este viaje submarino por todo el planeta. En el Teatro Principal de la parte vieja donostiarra los días 14, 15 y 16 de noviembre a partir de las 19:00 horas y el sábado por la mañana en el Aquarium a partir de las 12:00 horas. Todo con entrada gratuita hasta completar aforo.

 

(Especial publicado el 4 de noviembre de 2019).

Euskadi, bien común