Escuela Navarra de Teatro, 35 años formando, investigando y difundiendo la práctica dramática

  • Escuela Navarra de Teatro, 35 años formando, investigando y difundiendo la práctica dramática

Esta semana nos acercamos a Iruña para conocer el trabajo que realiza la Escuela Navarra de Teatro. Con la vista puesta en estos tres ejes, la ENT actúa de trampolín para facilitar el salto a la profesionalización de muchos artistas. Fuensanta Onrubia, Directora Académica de la institución, nos acompaña en este viaje.



La Escuela Navarra de Teatro nace en la década de los años 80 del siglo XX. ¿A qué tipo de necesidades quería dar respuesta su puesta en marcha?

La Escuela Navarra de Teatro nació a instancias de la Institución Príncipe de Viana que, junto con un grupo de personas vinculadas a diferentes grupos teatrales, consideraron la necesidad de crear un centro que atendiera a la demanda formativa de los propios grupos y de futuros actores y creadores. Estamos hablando de la década de los 80, cuando no existía tejido profesional, pero sí un nutrido grupo de compañías que miraban hacia ese horizonte.

Finalmente, se crea una coordinadora integrada por representantes de los grupos de teatro y personas vinculadas al arte dramático, para que emprenda la tarea de poner en marcha una escuela donde impartir las áreas de conocimiento necesarias para desarrollar el Arte Dramático.

De esta manera, comenzó su andadura la Escuela Navarra de Teatro definiéndose desde el comienzo además como un Centro de Formación, Investigación y Difusión Teatral.


¿Qué recorrido diríais que ha hecho el centro en sus 35 años de historia?

Desde el comienzo la vocación del centro fue la de atender de manera integral todos los aspectos vinculados con el Teatro. Si bien con el paso de los años se ha convertido en un centro de referencia y singular en cuanto a esta labor integrada, es cierto que cada vez más la parte relacionada con la difusión y programación, el apoyo a los creadores locales a través de residencias y acogiendo estrenos y propuestas, ha llevado al centro a consolidarse como un importante espacio escénico.


(Hall de entrada a la escuela. Foto: Escuela Navarra de Teatro)


De manera paralela, y junto a los estudios de Arte Dramático que sigue constituyendo una de nuestras principales tareas, se han ido abriendo líneas en los otros ámbitos. Así por ejemplo, en el ámbito de la formación atendemos la demanda social y educativa tanto de personas de todas las edades como de colectivos y de centros educativos de Pamplona y comarca.  


¿Cómo ha cambiado el panorama de las artes escénicas en Navarra durante este tiempo?

Estamos hablando de un largo periodo de 35 años, ha habido distintos momentos: mejores y peores. Si comparamos 1985 con 2020 vemos que han cambiado los tiempos y las personas y, por lo tanto ha cambiado el teatro.  

Lamentablemente, no ha sido la evolución natural que debería haber surgido de la relación entre artistas y espectadores.  Si bien ahora los recursos son mucho más avanzados, el teatro ha pasado a estar casi en su totalidad en manos de la administración. En contra de lo esperable, la calidad y el mérito no son los valores que priman en las decisiones de los nuevos “gestores”.  En muchas ocasiones están pilotando la vida escénica personas sin las “horas de vuelo” suficientes y la injerencia política es cada vez mayor. Sorprendentemente, se están perdiendo libertades y se ven golpeados derechos esenciales como la libertad de expresión y el acceso igualitario a la cultura tanto para el público como para los y las creadoras.

 

[Eché mi corazón a freir en la sartén" (NAE-ENT). Foto: Escuela Navarra de Teatro]

La colaboración con diferentes agentes tanto del contexto como internacionales es una de las características de la ENT. ¿Qué suponen estas redes de trabajo? ¿Qué frutos han dado?

Hemos programado espectáculos e invitado a docentes internacionales desde los primeros años.
Esto ha dado un sello a la creación de muchos de nuestros profesionales y ha conectado al público con un mundo escénico que nos estaba vetado.

Hemos pertenecido a asociaciones  como el IETM y Elia. En estos momentos participamos en el proyecto europeo PyrenArt  que busca y favorece que nuestros artistas puedan ser conocidos y demandados a nivel internacional con acciones de formación, comunicación,  acompañamiento, difusión y coproducciones.


El trabajo de la escuela gira en torno a tres ejes fundamentales que ya nos has adelantado: formación, investigación y difusión. ¿Cómo se materializa la tarea que realizáis en cada uno de estos aspectos?

Si bien es cierto que sobre el papel pueden parecer aspectos separados, en la práctica, desde el comienzo hemos tenido muy claro que nuestro tarea es integral.

La formación de actores y actrices a lo largo de estos años ha sido el corazón del centro, por decirlo así, pero siempre hemos procurado que los procesos del alumnado desembocasen en muestras o representaciones teatrales ante un público real, tanto infantil como adulto. Tenemos la ventaja de contar con un espacio escénico que pertenece a la red de Teatros Alternativos hace muchos años y esto nos facilita tremendamente esta misión. Digamos que es uno de nuestro puntos fuertes. Este  contacto real  lo entendemos como un puente hacia la profesionalización de nuestros alumnos y alumnas.

Ciertamente, la sala, como tal, cuenta con sus propias programaciones, ya muy estables y consolidadas.  Nuestro alumnado cuenta siempre con condiciones especiales para formarse no solo en el ámbito artístico si no también como público y procuramos facilitarle el acceso a los espectáculos programados y diferentes espacios de encuentro con los artistas y compañías que pasan por nuestro teatro, bien en formato de clases o talleres, charlas, coloquios, etc.

 

(Clase de danza con Eukene Sagüés Abad. Foto: Escuela Navarra de Teatro).

Otra línea importante de nuestro trabajo que se ha ido consolidando en los últimos años es el apoyo a la investigación, no solo de nuestro alumnado, sino de los artistas locales y de nuestro ámbito a través de residencias artísticas y técnicas de distintos formatos.


Estos días acabáis de presentar la edición 2020 del Concurso de Textos Teatrales dirigidos a público infantil. ¿Qué respuesta tiene esta convocatoria? ¿Qué tipo de proyectos se han podido materializar gracias a la iniciativa?

Efectivamente, se acaba de la lanzar la XXIX edición del Concurso de Textos Teatrales dirigidos a público infantil, que organizamos en colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona, con dos modalidades: euskera y castellano.

Año tras año contamos con una estupenda respuesta, diferente, eso sí, en cada idioma. Supera muchísimo la concurrencia de los participantes en cuanto a número en la modalidad de castellano a los de euskera. Sin embargo, es uno de los pocos concursos que existen que incluyen esta modalidad, y hemos querido apostar siempre por el apoyo a la dramaturgia infantil también en este idioma. Somos conscientes de la importancia de esta apuesta para el desarrollo de la creación en ambos idiomas.

Este premio además de la dotación económica, se caracteriza por la particularidad de que ambos textos se llevan a escena cada año, en nuestro propio centro.

 

(Puesta en escena del texto ganador del Consurso de Textos Teatrales 2019, de Lola Fernández de Sevilla. Foto: Escuela Navarra de Teatro)


La situación de confinamiento que ha provocado el COVID-19 hace que sea difícil prever cómo se va a desarrollar el trabajo en los próximos meses. ¿Cómo mira al futuro de ENT?

Con muchísima incertidumbre. Barajando simultáneamente muchos escenarios para cada una de nuestras tareas. Con gran parte de nuestra actividad cancelada, pospuesta o en estado de hibernación, trabajamos para mantener la relación con las personas que componen nuestra comunidad: trabajadores, alumnado, públicos, etc.

Mantenemos clases online y estamos presentes en las redes sociales. Sin embargo nuestra principal ocupación consiste en sostener la estructura del centro para poder afrontar la reapertura, que será complicada seguro, de la mejor manera posible. Como ha dicho en una entrevista reciente Eugenio Barba: “El futuro del teatro no es la tecnología, es el encuentro…”. Queremos salvaguardar lo esencial del teatro que es precisamente ese encuentro en un mismo espacio/tiempo,  que hoy es imposible.

Por otro lado, cada crisis, tanto en lo personal como en lo colectivo, supone una transformación y tendremos que asumirla y también que aprovecharla para crecer. Necesitaremos apoyos, complicidades, colaboraciones, sinergias.  Y esperamos  que más allá de todos los inconvenientes y problemas, el teatro siga siendo el lugar del encuentro con uno mismo y con nuestros iguales.

(Especial publicado el 5 de mayo de 2020).

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