Donosskino, un espacio para el cortometraje en la capital gipuzkoarra

  • Donosskino, un espacio para el cortometraje en la capital gipuzkoarra

Donostia huele a cine durante todo el año, pero sobre todo durante el otoño, y por cuarto año consecutivo el cortometraje será su protagonista. Desde el 13 al 17 de octubre, la Asociación Kristonkino presenta Donosskino. Hablamos con Laura Rodriguez, la responsable de comunicación, sobre la edición de este año.


Donosskino surgió en Kristonkino. ¿Cuál es el origen de la asociación y cuál es su labor?

Kristonkino es un colectivo de audiovisuales de ficción, ubicado en la ciudad de Donostia. Fue creado con el objetivo de producir cortometrajes y durante los últimos años ha estado inmerso en la organización de Donosskino.

El colectivo fue creado hace unos años por un grupo de amigos con el objetivo de sacar adelante sus propios proyectos. Todos pertenecían, de una forma u otra, al mundo de los audiovisuales, y todos tenían el deseo de contar sus propias historias. Se unieron para poder desarrollar los proyectos que tenían en mente, porque es imposible hacer ese tipo de cosas de forma individual.

En este momento, Kristonkino está totalmente inmerso en la producción de Donosskino. Sin embargo, la asociación también se dedica a elaborar otros eventos y proyectos audiovisuales.


En 2017 pusisteis en marcha el Festival de Cortometrajes Donosskino. ¿Cómo recordáis su primera edición y cómo valoráis la trayectoria del festival?

En la primera edición éramos unos principiantes en este tipo de proyectos, y además, se incorporó gente nueva en el equipo para poder llevarlo todo a cabo. Sin embargo, y a pesar de tener bastantes problemas de última hora, nos salió todo bastante bien. Con los años, nuestra experiencia ha aumentado, evidentemente, y comprobamos que las cosas salen cada vez mejor.

Donosskino va creciendo poco a poco, y cada año intentamos hacer algo nuevo. Hace un par de años añadimos la sección Etxean Shortuak (creaciones locales), y este año la sección ShortZinema acoge también la participación de cortometrajes internacionales, y no solo estatales. Estamos avanzando poco a poco, y así, desarrollamos las cosas con más seguridad.


No es fácil abrirse un hueco en el calendario de los eventos audiovisuales en una ciudad como Donostia, menos aún durante el otoño. En su opinión, ¿cuál ha sido la clave de haberlo conseguido?

La relación entre Donostia y el cine es muy estrecha, y los donostiarras no nos podemos quejar de esta oportunidad que nos ofrece la ciudad. Cuando empezamos con Donosskino analizamos de forma más detenida el calendario cultural de Donostia, y la verdad es que fue difícil elegir una fecha para celebrar el festival. Al principio lo celebramos en julio, pero esa fecha no nos convencía demasiado. Al final, encontramos este hueco entre el Festival Internacional de Cine y la Semana de Cine Fantástico y Terror. Ofrecemos al público otra oportunidad de seguir disfrutando del cine, en otro formato y en un ambiente distinto.

¿Que cuál es la clave? No lo sabemos, pero seguiremos trabajando para seguir ofreciendo propuestas interesantes, distintas y que cuenten con una oferta para todos.

 



Tal y como habéis mencionado, el festival ha roto las fronteras y ha abierto sus puertas a cortometrajes internacionales. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Queríamos seguir avanzando, y hemos ofrecido la oportunidad de que los cortometrajes internacionales puedan competir también por el premio, gracias a lo cual ahora podemos proponer una oferta más amplia a la gente. Es una oportunidad para conocer historias interesantes y distintas de todo el mundo.

La carga de trabajo ha sido parecida a la de años anteriores. Sin embargo, es cierto que en el ámbito de la comunicación hubiéramos tenido que haber elaborado más aspectos, o que hubiéramos tenido que habernos asegurado de que todos los subtítulos eran correctos. Y bueno, también es una lástima que por la situación actual no podamos contar con muchos creadores, por los problemas que existen para viajar.


En ese sentido, ¿cómo habéis vivido el impacto que ha supuesto la crisis de la COVID-19 en vuestro proyecto? ¿Hasta qué punto ha condicionado el programa de 2020?

Durante estos meses hemos reflexionado mucho acerca de la mejor forma de desarrollar el festival. Finalmente, en base a las normas actuales, tenemos la oportunidad de celebrar el festival en el teatro junto con el público, respetando, por supuesto, todos los protocolos y medidas de seguridad, y eso nos alegra mucho, cómo no; queríamos compartir directamente con el público todas estas historias, y así lo haremos.

A la hora de diseñar el planteamiento del festival hemos tenido que tener en cuenta el aforo de los espacios, y en consecuencia hemos tenido que modificar algunas cosas. Hemos tenido que dejar a un lado todos los eventos sociales que organizamos para los invitados en Donosskino, y a causa de las dificultades para viajar, este año no acudirán tantos directores. Sin embargo, contaremos con la presencia de algunos invitados de los cortometrajes.

Al fin y al cabo, nos hemos adaptado a las normas que ha impuesto la crisis del COVID-19, por lo que se mantendrán todas las medidas de seguridad durante el festival con el fin de poder disfrutar de los cortometrajes con tranquilidad.


El premio honorífico de este año al reconocimiento de su carrera será para Michel Gaztambide. ¿Qué ha supuesto el trabajo que ha desarrollado en el ámbito de la formación audiovisual?

Aparte de su trayectoria y trabajo como guionista, pensamos que Michel Gaztambide ha hecho una aportación importante al mundo del cine, especialmente al mundo de los cortometrajes.

Efectivamente, además de compartir sus historias con nosotros, ha compartido sus conocimientos, y ha ayudado a muchos a dar sus primeros pasos y a iniciar sus carreras. Pensamos que hay que valorar los dos aspectos de su trabajo profesional, y esa es la razón por la que se le concede este premio.

 



¿Cómo imaginan Donosskino al cabo de una década?

Es difícil responder a esa pregunta. Tal y como hemos visto durante los últimos meses, las cosas pueden cambiar totalmente en cualquier momento, y no sabemos cuál será el devenir del sector de la cultura. Por nuestra parte, tenemos muchas ganas de que Donosskino recorra un camino largo.

Si logramos mantener durante estos años las subvenciones y colaboraciones que necesitamos para llevar adelante el festival, y si se incorporan nuevos colaboradores, estamos seguros de que Donosskino seguirá adelante.

 

(Especial publicado el 14 de octubre de 2020).

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