ATERA, Feria de la autoedición en Donostia de la mano de AZPI Kultur Elkartea

  • ATERA, Feria de la autoedición en Donostia de la mano de AZPI Kultur Elkartea

Desde hace casi 5 años, AZPI Kultur Elkartea colabora en la dinamización del panorama artístico de Donostia. Desde diversas perspectivas y a través de varias iniciativas, ha creado un espacio de encuentro activo y abierto para las personas creadoras. Su última propuesta es la feria de la autoedición que acoge estos días la sede de la calle Mundaiz. Hemos hablado con miembros de AZPI sobre las líneas de trabajo de la asociación.


¿En qué contexto nace AZPI Kultur Elkartea? ¿Cuál es vuestro ámbito de actuación?

AZPI Kultur Elkartea se creó en 2016 a iniciativa de varios profesionales del ámbito del arte y el urbanismo. Irati Gorostidi, Gerard Ortín, Koldo Telleria, Nora Erdozia, Carlos García, Daniel Artamendi, Marc Vives, Iñigo Benito y Bianca Stich alquilaron el local ubicado en el número 14 de la calle Mundaiz de Donostia. Recuperaron este espacio en desuso para compartir reflexiones y procesos de creación en torno al modelo de ciudad, la creación contemporánea, el diseño y la mediación artística.

El carácter de AZPI está estrechamente ligado al edificio. El propio nombre hace referencia a su historia. De hecho, la sede de AZPI es un local ubicado en un centro de distribución de vinos y licores del año 1930, y en la fachada del edificio aún se puede leer el nombre de «Vinos y Licores Azpilicueta». El local estaba en muy mal estado cuando el grupo entró en el mismo y, desde entonces, los y las miembros de la asociación hemos ido acondicionando y mejorando el lugar mediante trabajo comunitario.

Este acondicionamiento del espacio no solo ha supuesto una mejora material del local, sino que desde la colaboración se ha potenciado la relación y el conocimiento mutuo entre los y las miembros, tejiendo una dinámica sólida.

Desde su creación y hasta la fecha, los y las miembros de AZPI han ido cambiando. De las ocho personas iniciales a las nueve actuales, ha pasado por el espacio un gran número de personas y se ha ampliado el ámbito inicial de artistas y urbanismo, enriqueciéndolo con diseñadores/as, cineastas, educadores/as, arquitectos/as, etcétera.


La asociación ha promovido ATEA, una propuesta que funciona como un dispositivo estable de colaboración entre artistas y agentes artísticos. ¿Con qué objetivos pusisteis en marcha la iniciativa?

En AZPI siempre se ha pretendido sacar a la luz las obras y procesos existentes a nivel local. Desde siempre se han organizado eventos y encuentros. Antes de la creación de ATEA ya se realizaban presentaciones de libros, fiestas, proyecciones, conferencias, etcétera, pero no existía un «programa» o una estructura previa; a medida que iban surgiendo las cosas, las sacábamos adelante, improvisando y con los medios de los que disponíamos.

ATEA supuso un cambio en ese sentido: estructuramos una organización y se planteó un esquema general, para cada tres meses exponer la obra de un(a) miembro de AZPI junto con las de otras personas creadoras.

 



¿Cuál ha sido su trayectoria en las cuatro ediciones que se han organizado hasta la fecha?

En un principio, las personas artistas que invitábamos a participar en ATEA venían a AZPI a desarrollar su obra, como si fuera una residencia para artistas. La idea era atraer a un(a) miembro de AZPI para que viniera a trabajar a AZPI con otras personas creadoras, y después organizar una exposición. Enseguida nos dimos cuenta de que no era muy viable.

Era demasiado pedir que las personas creadoras ajenas a AZPI crearan una obra para la exposición, y no contábamos con recursos suficientes, aparte del espacio, para llevarlo a cabo en condiciones adecuadas.

Al final las exposiciones no tenían ninguna pieza en común, pero la propia exposición se convirtió en una obra de creación común. El montaje de todas las exposiciones se ha llevado a cabo entre los y las miembros de AZPI y las personas creadoras, que han venido al espacio una semana antes de la apertura.


¿Cómo ha influido la crisis de la COVID-19 en la consolidación de vuestro proyecto?

ATEA__3 estaba prevista para abril de 2020, pero evidentemente no fue posible. Fueron tiempos duros en los que vimos comprometido el proyecto, ya que, entre otras cuestiones, algunos y algunas miembros de AZPI tuvieron que abandonar el espacio. Debido a la situación de incertidumbre de esos meses, se retrasó a agosto.

Sin embargo, ATEA__3 tuvo mucho éxito y nos quedamos con una sensación muy buena.

La pandemia nos indujo a repensar la forma de exponer las obras. En este caso eran piezas fílmicas y, en un principio, nuestra intención era realizar un par de proyecciones, transformando para ello el espacio en una sala de cine. Pero eso no fue posible, y finalmente colocamos las piezas como instalaciones en distintos rincones del espacio. Las personas visitantes debían inscribirse y ver las piezas en pequeños grupos, una a una y siguiendo un recorrido organizado.

 No hubo inauguración, ni cerveza, pero muchas personas nos dijeron que habían disfrutado especialmente de la forma de contemplar las obras, porque permitía observar bien las obras y reforzaba las relaciones entre ellas. Eso nos permitió explorar en profundidad las posibilidades y peculiaridades del espacio. Salimos reforzados y reforzadas de esta experiencia y el proyecto también recobró fuerza.

A pesar de las dificultades, Atea_5 ha vuelto este mes como una feria de la autoedición con el nombre de ATERA. ¿Qué aspectos de este proceso os interesan?

Como hemos señalado ya, cada persona miembro de AZPI se encarga, con la ayuda del resto, de una edición de ATEA, y la edición se desarrolla en torno a la obra y los intereses de dicha persona.

En este caso, le corresponde a Ane Zaldibar. Ella puso sobre la mesa una idea que llevaba mucho tiempo rondándole la cabeza: Tomar el testigo del Guillotina encuentro de la autoedición que se celebraba en Donostia y exponer la autoedición y la obra de editoriales independientes.

Como continuamos en época de pandemia, no era viable organizar una feria en AZPI, y posteriormente ha surgido la idea de hacer extensiva esta edición a todo el barrio. De esta manera, hemos querido activar la calle trabajando con las personas tenderas del barrio y reactivando los locales vacíos gracias a la actividad.

 La feria ha tenido lugar el 13 de marzo, y se está prorrogando a lo largo de esta semana con la «librería» que hemos organizado en nuestra sede.

 

 

¿Cuál queréis que sea vuestra aportación en este sentido?

Las ferias de la autoedición son un espacio clave que contribuye a reforzar las redes entre personas autoras y, desgraciadamente, en el último año la mayoría se han suspendido o se han llevado a cabo on line debido a la situación de la pandemia.

Los proyectos de este tipo se suelen centrar en dar visibilidad a las publicaciones desarrolladas de manera independiente y en reivindicar la independencia de las personas creadoras.

ATERA es nuestra pequeña aportación en ese sentido. El sábado contamos con varios puestos ubicados por todo el barrio y salió muy bien. Hemos estado muy a gusto, tanto nosotros y nosotras como las personas participantes y todas aquellas que se han acercado a la feria el sábado. Todavía se puede ver y comprar todo el material en el propio AZPI.

En los tiempos que corren es muy gratificante desarrollar iniciativas de este tipo porque de lo contrario nos venimos abajo por la impotencia.

¿Qué respuesta habéis recibido de las personas participantes y qué tipo de obras podremos ver hasta el 21 de marzo?

Hemos contado con una participación alta y muy heterogénea. Se han acercado a la feria más de 30 personas creadoras con obras muy diversas: ilustración, arte, música, arquitectura... Como hemos dicho, ahora hemos convertido AZPI en librería y hasta el 21 de marzo estarán a la venta las obras de las personas autoras que se han acerado, así como las de otras muchas personas autoras (en torno a 30) que, no pudiendo desplazarse a Donostia, nos han enviado publicaciones para que las pongamos a la venta. Por lo general, existe una gran variedad.

Además de contar con una alta participación, hemos recibido la ilusión y el agradecimiento de muchas personas participantes.


¿Qué rumbo os gustaría que tomaran las futuras ediciones de ATEA?

Poco a poco hemos logrado consolidar nuestra programación cultural sin mucha experiencia y con muy pocos recursos… Trabajamos de forma voluntaria, por lo que estaría bien hallar formas de trabajar de una manera más cómoda y disponiendo de más medios… En ese camino estamos.

 

(Especial publicado el 15 de marzo de 2021).

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