El Centro de Exposiciones Fundacin Vital presenta una muestra sobre Nstor Basterretxea con cerca de 300 obras, muchas de ellas inditas

  • El Centro de Exposiciones Fundacin Vital presenta una muestra sobre Nstor Basterretxea con cerca de 300 obras, muchas de ellas inditas

  • Fecha13 de Octubre
  • Temática Artes visuales

La muestra podrá verse hasta el 8 de diciembre

Esta retrospectiva acerca al público el universo creativo de un artista considerado uno de los principales renovadores de la escultura vasca de la segunda mitad del siglo XX

El Centro de Exposiciones Fundación Vital acoge desde hoy la muestra ‘Néstor Basterretxea’, un extenso repaso a la obra del artista (1924-2014) en el que se destaca su carácter polifacético. Basterretxea fue un gran creador, un artista inquieto y muy prolífico, características que pueden apreciarse a través de las casi 300 obras recopiladas para esta exposición, muchas de ellas inéditas. La muestra podrá verse hasta el 8 de diciembre.

“Con esta retrospectiva, Fundación Vital quiere acercar al público el universo creativo del artista, considerado uno de los principales renovadores de la escultura vasca de la segunda mitad del siglo XX”, ha destacado Arantxa Ibañez de Opacua, directora de Fundación Vital, que ha estado acompañada por Gorka Basterretxea, hijo del artista y comisario de la muestra.

La exposición está concebida en torno a dos aspectos característicos del proceso creativo del artista. El primero, el dibujo. El lápiz, el rotulador y el papel fueron el inicio de muchas de las obras que conocemos. El dibujo de Basterretxea atraviesa y unifica todas sus actividades creativas. Cada pintura parte de un proceso de dibujo que va ampliándose a otros bocetos y pruebas hasta terminar en el resultado final. Esto mismo sucede con la escultura, sus volumetrías arquitectónicas, diseño industrial, diseño gráfico, cartelismo, proyectos de obra pública, etc.

El segundo elemento se basa en un método de producción muy característico de la obra de Basterretxea, que él mismo calificó como ‘versiones’. Son una serie de reciclajes o re-conversiones de un dibujo en una escultura, una volumetría, un cartel, una arquitectura, un collage o una fotocomposición. Las versiones nos hablan sobre cómo una obra de arte puede trascender su propia disciplina e interconectarse con muchas otras; la segunda, de la continua revisitación que hacía el artista sobre su propia obra, de modo que una escultura de principios de los años setenta puede acabar convirtiéndose en un collage o en un proyecto arquitectónico treinta años más tarde.

Recorrido expositivo

La exposición es una revisión de más de 60 años de la obra del artista, repartida en tres grandes zonas. Un viaje de lo figurativo a lo abstracto, del plano al espacio y de lo imaginado a lo sagrado. Desde sus comienzos en la pintura hasta su irrupción en la escultura, pero sin olvidar las incursiones en el cine, el diseño industrial, gráfico y de mobiliario, los proyectos no realizados de arquitectura y urbanismo, la fotografía, el cartelismo o la escritura.

El recorrido expositivo comienza con las obras agrupadas en torno a ‘Lo sagrado’. El propio Basterretxea afirmó que este tema “está presente a lo largo de mi obra, y soy el primero en sorprenderme. Desde el terreno plástico, artístico, lo sagrado es pura libertad, pura imaginación. Es la posibilidad de lo absoluto, y ese es un terreno muy propicio para la creación”. A este bloque pertenecen:

Serie Vía Crucis: tres obras de las catorce que componen la serie y que fueron pintadas en Buenos Aires en 1950.

• Bocetos para la basílica, proyecto escultórico y pinturas para la cripta de la Basílica de Arantzazu: En 1952 se le encomienda la decoración de la cripta de la nueva basílica de Arantzazu. Apenas comenzado el trabajo, en un estilo expresionista deudor del muralismo mexicano, sus dibujos para los temas del pecado, la expiación, el perdón y la gloria fueron borrados. Se muestran aquí algunos de los escasos bocetos conservados. Así mismo, se presenta el proyecto monumental para la Basílica que finalmente no es realizado y bocetos y pinturas para la actual cripta.

Serie Cosmogónica Vasca: Entre 1972 y 1975, Basterretxea ejecuta 18 esculturas en madera basadas en personajes mitológicos, fuerzas de la naturaleza y objetos tradicionales de la cultura vasca. Aquí podremos ver cinco de las más imponentes piezas que pertenecen a esa serie, así como una recreación en tamaño más pequeño de la serie completa.

Máscaras de la Abuela Luna: Realizado en 1977. A partir de dibujos se pasa a una masa compacta de madera que se trabaja por uno de sus lados hasta obtener un retrato femenino.

Estelas funerarias discoideas.

• Objetos de culto para la Iglesia de Lasarte (Álava): Basterretxea diseña todos los objetos de culto del altar de esta Iglesia perteneciente al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. 

El segundo bloque es ‘De lo figurativo a los abstracto’, un recorrido por su periodo de formación en el que se repasan sus primeras incursiones en el dibujo, la pintura y el muralismo. De su enorme dominio a temprana edad, figurativismo que derivó en su etapa de figurativismo expresionista al estilo abstracto que hoy en día todos atribuimos a Basterretxea.

En el tercer bloque expositivo, ‘Del plano al espacio’, se pasa “de la pintura a la escultura por un entendimiento del papel de la línea en el plano. Hubo un momento en que me di cuenta que esa línea que yo trazaba según la curva y según la violencia de la curva, tenía la facultad de, idealmente, romper el plano. Y entonces me di cuenta que ahí había una tercera dimensión. Y cogí una plancha de hierro e hice físicamente lo que yo sentía que idealmente pasaba. Y ahí ingresé en la escultura”, aseguró el artista. Está datado en los años 60.

• Las formas discoidales son una de las tipologías favoritas de Basterretxea. Las ha empleado en logotipos, proyectos arquitectónicos y obra gráfica, y también en escultura, uno de cuyos ejemplos más refinados es la serie Meridianos.

Obra pública: En 1967 Basterretxea comenzó una intensa labor dentro de la escultura pública contemporánea, hasta entonces casi inexistente en el País Vasco.

Homenaje a la América Primera: Estas esculturas policromadas son el resultado de varios años de investigación sobre las culturas precolombinas. Recrean nombres de dioses, figuras animales, ritos o ciudades, en un deseo de comprender el origen y las tradiciones de otros pueblos.

Volumetrías: Es el término que Basterretxea utiliza para referirse a los proyectos de arquitectura, de carácter utópico y ejecutados solo sobre el papel, de los que la exposición presenta una selección. Junto a ello hay otros ejemplos de su vinculación con la arquitectura, como la vivienda-taller que compartió con Oteiza en Irún (1955-1957) o algunos proyectos fallidos como la biblioteca de la Universidad de Deusto (1985)).

Fotomontajes: A través de los cuales Basterretxea sitúa sus esculturas en contextos imaginarios y distintos de aquellos en que fueron realizadas. Por medio de la técnica del collage instala estas piezas en paisajes cargados de literatura.

Fotografía experimental: de la cual se muestran cinco obras.

Diseño industrial: Basterretxea fue pionero en el diseño industrial vasco a finales de la década de 1950, cuando desarrolla logotipos, mobiliario y otros proyectos de interiorismo.

Carteles y obra gráfica: Han sido una de las formas de expresión preferidas de Basterretxea, que desde mediados de los años sesenta ha prestado su colaboración a gran número de causas culturales, sociales o políticas.

Basterretxea

Néstor Basterretxea comenzó su actividad creativa como dibujante publicitario antes de dedicarse a la pintura de forma autodidacta. A finales de la década de 1950 se inició con Jorge Oteiza en el campo de la escultura, fue miembro fundador del Equipo 57 y colaboró con el Equipo Forma de Barcelona. Poco después, en 1966, fundó junto con otros artistas el grupo vasco de vanguardia Gaur. En esa época comenzó también su actividad en al ámbito cinematográfico, fruto de la cual son, entre otros, los cortometrajes Pelotari (1964) y Alquézar (1966), y el largometraje Ama Lur (1968).

Ya durante los años ochenta, trabajó intensamente en el campo de la escultura pública, de la que pueden verse ejemplos en numerosas localidades del País Vasco, así como en distintas ciudades españolas, de Estados Unidos, Argentina o Chile.

La muestra estará abierta al público del 7 de octubre al 8 de diciembre en el Centro de Exposiciones Fundación Vital (Postas 13-15, Vitoria-Gasteiz) de martes a sábado, en horario de 18:00 a 20:30 y domingos y festivos de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:30.

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