Resumen del simposio "Gestión cultural desde una mirada feminista"

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Ayer, 22 de septiembre, acudimos en  la sala BBK Kuna al simposio "Gestión cultural desde una mirada feminista" organizado por Eusko Ikaskuntza, Emakunde y el Ayuntamiento de Bilbao.

A modo de resumen, a continuación se exponen algunas de las ideas principales que se mencionaron en la jornada:

Tal y como señaló Emakunde en su parte inicial, “la sociedad necesita una mirada feminista, también en las diferentes manifestaciones culturales (en el arte, en la literatura, en el bertsolarismo, en el cine). La mirada feminista ha venido de las mujeres creadoras que ha hecho tambalear varios discursos hegemónicos, pero aun así no podemos olvidar que estamos ante un problema estructural y que la resistencia al cambio sigue siendo muy elevada. Por eso es tan importante reforzar la mirada feminista a través de la cultura, que nos ayuda a imaginar nuevas realidades. En el momento en el que se organiza una exposición, un evento cultural, una publicación, una película, la gestión con mirada feminista garantiza mostrar la diversidad de esta sociedad en todo tipo de expresiones”

A continuación, Haizea Barcenilla, profesora de Historia del Arte de la UPV/EHU, resumió un largo proceso realizado en 2019 de la mano del colectivo Koska. En él quisieron dar respuesta a la pregunta: “¿cómo debería ser la gestión feminista?”.  A continuación el resumen de sus conclusiones:

El ámbito cultural es precario por naturaleza, porque quienes trabajan en el ámbito cultural lo hacen por vocación. La cultura vasca es aún más precarizada y las mujeres en la cultura vasca, resulta tener una triple precarización: cargas de cuidado, escaso ajuste a los ritmos impuestos, techos de cristal, trato discriminado, desconsideración de la violencia que supone el cuerpo femenino en los espacios públicos…

Por otra parte, también hablaron del límite que supone el propio “tiempo”: en la cultura los tiempos no son reales. Los horarios del mundo cultural no son compatibles con la conciliación, no hay tiempo para el cuidado de los menores o el cuidado personal. Existe la posibilidad/necesidad de trabajar de forma colectiva. Además, a veces también en el caso de las mujeres hay miedo “a decir que no” y a no ser capaces de poner las condiciones al trabajo. Se dice que "sí a todo" y se aceptan bajo cualquier condición porque tienen miedo a perder oportunidades en el futuro.

A la vista de estos límites se observaron otros aspectos que pueden resultar de ayuda: “visibilidad”, “validación” y “autoridad”

Visibilidad”: siendo fundamental, a veces crea problemas. Las mujeres jóvenes son las más visibles en la actualidad aunque esto no sea del todo real (también están las mujeres mayores). Sin embargo, la visibilidad también puede favorecer a las mujeres, creando redes, por ejemplo.

Valoración”: los sistemas a veces no se adaptan a algunos valores de las mujeres. Por ello, las mujeres no tendrían por qué estar de acuerdo con esos valores. Habría que crear nuevos sistemas de legitimación, creando redes colectivas, por ejemplo. También mencionan la necesidad de crear referentes. Renunciar a la “modestia” y ser un referente para las próximas generaciones.

Autoridad”: es necesario asumir responsabilidades para llevar a cabo proyectos. Los papeles de liderazgo son necesarios. Buscar espacios seguros, aprender de otros ámbitos profesionales, retroalimentarse, crear redes aliadas...

Para terminar, comentaron algunas ideas para caminar hacia una gestión cultural feminista: Crear medidas contra la precarización y programar menos; por otro, lograr un reparto más equitativo del cuidado y tener en cuenta también los tiempos que lo contemplan.  Y por último se habló de crear espacios en red y de tener en cuenta el tiempo que corresponde a esa creación.

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La segunda parte de la jornada contó con un coloquio en el que participaron la bertsolari y escritora Ane Labaka y la ilustradora Ainara Azpiazu. Hablaron de colectividad y feminismo. Ane habló del colectivo Txakur Gorria, y Ainara del Colectivo Tupust. Ambas estaban de acuerdo en que la colectividad les ha ayudado mucho en su trayectoria profesional y también en determinados momentos a la hora de reivindicar el feminismo para su trabajo.

También trataron el tema de la "precariedad" y el "tiempo". «Hoy en día dedicarte a una disciplina creativa no te da para comer», afirmaba Ane. Ainara comentó que "existe gran precariedad en el día a día de un autónomo vasco. “Constantemente hay que hacer pedagogía, explicar a la gente lo que cuesta ilustrar un libro. El colectivo puede ayudar a la hora de fijar precios y tiempos de elboracón, todos intentamos seguir las mismas reglas. Poniendo unas líneas rojas. Es difícil porque las obras son muy diferentes. Medir el precio no es fácil. La gente no está acostumbrada. Hace falta mucha paciencia para empezar a negociar”

Ane explicó que trabajar en cultura requiere disciplina: «El producto se ve solo terminado, pero los trabajos que hay detrás no se ven ni se valoran».

Ainara dice que hay que aprender a poner límites. Quitar el miedo a la vida. No voy a recibir un dinero inmediato, pero surge un  contacto y en el futuro quizá te sirva.

Ainara, por su parte, hizo un llamamiento general a las instituciones: «Hay mucho por hacer por parte de las instituciones, crear una estructura, un estatuto propio, por ejemplo. Además de las subvenciones, hay que crear algo más de tipo estructural. Una base sólida para los creadores”.

A la hora de contar historias, en relación con el concepto de “validación”, señalaron que las historias de mujeres son distintas y que hay que darles igualmente importancia.

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A continuación el colectivo "Artaziak" dirigió entre sus participantes un taller para trabajar las debilidades y fortalezas de la gestión cultural feminista.

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También hubo una mesa redonda sobre buenas prácticas en la que participaron Oskia Ugarte, (Centro Huarte), Miriam Jaio (Bulegoa z/n) y Uxue Arrieta Otaola (Tractora).

Tras las presentaciones, hablaron sobre gestión cultural y feminismo. “La gestión cultural lleva buena parte del trabajo diario” señalaron. Tal y como explicó Uxue Alberdi Otaola, a lo largo de su trayectoria, "Tractora" les ayudó a gestionar estas tareas de una mejor manera. No es un colectivo, es una herramienta para llevar adelante sus trabajos.

Oskia Ugarte destacó la importancia de trabajar en equipo y comentó cómo eso le salvó. Cuando el centro Huarte se convirtió en un centro de producción, el proyecto se gestiónó a través de cuatro miembros y la dirección se desarrolló de forma colectiva durante muchos años.

En referencia a esta colectividad, Miren Jaio explicó que todas colaboran en Bulegoa, como colectivo. Aunque trabajan en el ámbito artístico, explicó que no se han visto a sí mismos como gestores culturales. “Nos dimos cuenta de que éramos mediadores, pero también somos creadores”. Jaio explicó se siente incómoda con la palabra “comisariado explicó que la “curaduría” le resulta un concepto más amigable. Su objetivo es ofrecer una oportunidad a los artistas, un apoyo. Sin embargo, la gestión cultural es la parte mayor del trabajo y es a través de la cual se consiguien las cosas.. Oskia expresó también no sentirse cómoda con las palabras “gestora” o “comisaria” de cultura: «Nos aparta de los creadores».

A las tres les surgían dudas sobre cómo añadir el término feminista a la gestión cultural. Desde su punto de vista, feminismo es estar en contacto con muchas mujeres. «Ser referentes, ver cómo ellas han organizado sus cosas», añadió Uxue.

Por lo tanto, acordaron que la gestión cultural debe ser feminista, al igual que otros ámbitos de la vida.


Para terminar el programa la payasa Virginia Imaz hizo sus "Clownclusiones", y recopiló con humor las principales conclusiones.

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  • Temática Artes visuales, Artes escénicas, Música, Audiovisual, Literatura, Archivos y bibliotecas, Museos, Patrimonio, Artesanía, Otros, Videojuegos, Diseño
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