Feministaldia, 17 años dejando rastro en la cultura feminista

  • Feministaldia, 17 años dejando rastro en la cultura feminista

Del 30 de noviembre al 3 de diciembre, Feministaldia será, una vez más, punto de encuentro de voces, creaciones y discursos vinculados a la cultura feminista. Al igual que en los últimos años, las actividades se desarrollarán en Tabakalera, en esta ocasión bajo el lema "Ahoa narras". 2022 es un año de transición para Feministaldia, ya que a partir de 2023 adquirirá entidad jurídica propia. Hemos tenido la ocasión de conversar con las organizadoras.


¿Qué es Feministaldia? ¿Cuándo surgió? ¿De la mano de quién? ¿Cuáles eran sus objetivos?

Feministaldia surgió en 2005, de la mano de Plazandreok, plataforma política de mujeres, con el objetivo de realizar una reflexión sobre la visibilidad de las mujeres en Donostia y crear una plaza feminista. En sus inicios se celebró en Arteleku, donde se creó un espacio estupendo, teniendo en cuenta que hace diecisiete años la situación no era como la actual: resultaba muy necesaria la existencia de un festival feminista, por lo que Plazandreok puso mucho empeño en su organización.


Por lo que hemos leído en vuestras redes sociales, este es un año de cambios para Feministaldia. ¿En qué consisten esos cambios?

El festival ha adquirido identidad propia en los últimos diecisiete años, en los que ha llegado a convertirse en un espacio para el feminismo y la cultura en Donostia. En este sentido, 2022 será un año de transición de cara a 2023, año en el que el festival adquirirá entidad jurídica propia. Muestra de ello es la nueva web que acabamos de publicar, diseñada por Maite Zabaleta. Además, en la presente edición, en un intento de abrir el espacio de programación, se ha iniciado la colaboración con el espacio de creación Azala. Así, en la reunión del grupo de trabajo de Feministaldia celebrada en mayo contamos con la presencia de otras cuatro personas, con el fin de conferir una visión más colectiva a la programación. Asistieron la poeta Paloma Chen, la militante transfeminista Miren Jone Lizarzaburu, la cineasta Mirari Echávarri e Idoia Zabaleta, fundadora de Azala, quien viene del campo de las artes escénicas. De la colaboración entre estos diferentes perfiles surgió la semilla que ha dado origen a la presente programación.


Este año habéis elegido el lema "Ahoa narras". ¿Por qué? ¿Cuál es la idea que queréis transmitir?

En Azala, estuvimos hablando de la verticalidad del cuerpo, del movimiento que nos lleva de estar rígidas a movernos y bajar al suelo, y además, vivimos experiencias que igualmente pasaron por nuestros cuerpos. La boca es una parte del cuerpo situada en nuestra zona superior y el lema sugiere, en cierto modo, la idea simbólica del movimiento hacia abajo. Dentro de esta idea, hemos relacionado el programa de este año con temas como desplazarse o arrastrasde por el suelo, el rastro que se deja, lo sucio, el mudar la piel... Por lo tanto, es un lema muy amplio que nos ha permitido hablar de diferentes temas. Por ejemplo, artistas como Elena Aitzkoa o Tripak trabajan muy materialmente con estas ideas que nos surgían de manera casi automática al pensar en la presente edición. Además, hemos querido tener presente el mundo místico, de la mano de, por ejemplo, la artista Eulalia Valldosera, que ha transicionado de artista a chamán en los últimos años. En relación con lo de dejar huella, también hemos querido pensar de dónde venimos; por eso en la mesa redonda que ha organizado Plazandreok también se hará una especie de genealogía de Feministaldia, que no se quedará allí, ya que Anna Fux, Fatima Aspitirou, Eneka Fernández y Leire Ibarguren llevarán nuestras huellas también al espacio público, con una mirada poliédrica sobre la migración.


¿Qué habéis preparado para esta 17ª edición? ¿Qué destacaríais?

En la pregunta anterior hemos empezado a responder un poco, pero, además, este año, Feministaldia acogerá muchas otras intervenciones. Como novedad, una idea que surgió cuando estuvimos en Azala ha sido la propuesta de "tráete a una amiga". Hemos pedido a algunas personas invitadas que "arrastren" a alguien; como Paloma Chen, que vendrá con Yan Huang, con quien ha preparado una nueva performance sobre el cuerpo asiático y su exotización desde occidente. Al hilo de una experiencia que trabajamos en Azala con Idoia Zabaleta, ellas proponen una especie de masaje de lectura en  clave poética. Por su parte, Personaje Personaje, activista, terapeuta y performer autodenominada "travesti culebra", realizará intervenciones espontáneas antirracistas en el entorno de la programación, siendo la primera vez que programamos algo de ese tipo, en una idea que salió precisamente del espacio colectivo. Así que, estamos impacientes por empezar a disfrutar del programa de este año. Además, algunas de las cosas no las hemos pensado nosotras directamente; por ejemplo, la sesión de cine ha sido organizada conjuntamente por Mirari Echávarri y Lur Olaizola, que lleva el programa audiovisual de Tabakalera, y, aunque no conozcamos las dos películas que se van a proyectar, cuentan con toda nuestra confianza. También queremos destacar que este año hemos repensado un poco la fiesta, que se desarrollará en Etxekalte, que, además de conciertos y DJs, contará con la participación de tatuadoras, un "confesionario" sobre el amor y una peformance para "encuerpar" la fiesta.


Los años 2020 y 2021 fueron raros en muchos sentidos. Primero los confinamientos y luego las restricciones impuestas por la pandemia nos pusieron en modo introspectivo, dando lugar en muchos casos a la reflexión. Pero también provocaron una brecha importante en muchos temas y ámbitos sociales. En lo referente a la cultura feminista, ¿qué huella diríais que ha dejado este tiempo que afortunadamente ya parece superado?

Precisamente mencionamos este tema en Azala; comentamos que hoy en día se están visibilizando las huellas dejadas por la pandemia, que de alguna manera nos encontrábamos faltas de asideros, que el tiempo de la post-pandemia está íntimamente ligado al malestar de la pandemia. Los cuerpos han sufrido una sacudida; tenemos la sensación de que hemos vivido un terremoto que ha influido en muchos ámbitos: militancia, afectos, relaciones personales, individualidad, trabajo... Todo esto no volverá a ser lo que era; nos encontramos totalmente inmersas en tiempos inestables. Creemos que debemos hacer un esfuerzo por ser lo más felices y revolucionarias posibles, y la clave principal para ello es el transfeminismo. Por eso, Feministaldia sigue de cerca todos los pasos que se dan en la cultura y el activismo.


¿Cómo valoráis el camino que habéis recorrido a lo largo de estos años? ¿Feministaldia también está dejando su huella?

Creemos que Feministaldia se ha convertido en un referente no sólo en el mundo feminista, sino también en el ámbito de la cultura: se ha convertido en una cita importante del año en Donostia, que atrae incluso a gente viene de otros lugares de Euskal Herria. Feministaldia contribuye a la creación de redes y, al mismo tiempo, Feministaldia forma parte y bebe a su vez de la red feminista. Esto deja sus propias huellas tanto en la ciudad como fuera de ella, ya que las redes no se limitan a nuestro contexto. Las personas que trabajamos en la organización pertenecemos también al ámbito de la militancia, lo que refuerza el vínculo con el contexto feminista; no es un globo aislado que haya llegado desde el exterior. A menudo en nuestro día a día se reflejan los debates que se dan a lo largo del festival, o escuchamos que después de años se sigue comentando una mesa redonda o una perfo, y eso para nosotras es muy importante. Además, algunas de las artistas y agentes que participan en Feministaldia presentan en otros lugares las iniciativas preparadas expresamente para el festival, es decir, que adquieren vida propia, lo que también nos produce mucha satisfacción. Tenemos la impresión de que hay mucha ilusión a nuestro alrededor; la gente tiene ganas de conocer el programa anual, lo que para nosotras es un honor. Nos anima a seguir trabajando.


Lamentablemente, todavía queda mucho por hacer. ¿Cuáles son los retos de futuro para Feministaldia?

Nos preocupa mucho el viraje fascista que se está dando actualmente, que por desgracia también ha tomado a una parte del feminismo; lo pudimos ver en la pasada edición de la manifestación del 25N. Nos referimos a las TERFs, claro; parece que todavía hay sectores que no se han dado cuenta de que el sujeto del feminismo ha explotado y lo componemos las feministas y absolutamente todos y cada uno de los sujetos oprimidos. Pero, además, pasan cosas como la masacre de hace unos meses en Melilla, el rechazo al proceso constituyente en Chile, el triunfo de la Meloni en Italia, el auge de VOX en el Estado español... Si queremos que el feminismo en su centralidad sea realmente efectivo, todavía queda muchísimo por hacer. Seguirá siendo un trabajo lento, quizá pequeño, que se vaya haciendo poco a poco pero de manera constante, porque lamentablemente el mundo sigue dividido en dos: los que tienen poder y lxs que no, los ricos y lxs pobres, los blancos y lxs no blancxs, los heteros y las disidencias sexuales, los hombres y las mujeres... Hay que seguir explotando el binarismo este tan feo.


(Especial publicado el 30 de noviembre de 2022)

Euskadi, bien común