Kirmen Uribe: «Creemos que con Marabilli hemos mostrado cómo organizar un festival loco, creativo y rebelde»

  • Kirmen Uribe: «Creemos que con Marabilli hemos mostrado cómo organizar un festival loco, creativo y rebelde»

Del 6 al 8 de octubre, Ondarroa acogerá la 6.a y última edición de Marabilli Sormen Festibala, una cita artística creada en 2012 por las amistades de Aitzol Aramaio para tratar de llenar, de alguna manera, el vacío que dejó su muerte y para acompañar a sus familiares en su duelo. Marabilli ha sido, desde sus inicios, un festival diferente, organizado por y para gente del pueblo, participativo, positivo, multicolor, y también crítico. Con el orgullo de haber demostrado durante todos estos años que las cosas se pueden hacer de otra manera, han decidido poner punto final al festival. Pero antes de despedirse han diseñado un amplio programa de tres días, para disfrutar de actividades muy diversas. Hemos conversado con Kirmen Uribe.


Creasteis el Festival Marabilli en 2012, en recuerdo de Aitzol Aramaio, conjugando creatividad y multidisciplinariedad. Me imagino que serían momentos difíciles. ¿Cómo recordáis aquellos inicios? ¿Cómo decidisteis qué organizar y con qué formato?

El festival nació de manera espontánea, desde el optimismo que transmitía Aitzol. "Marabilli" es una palabra que empleaba a menudo. Con el festival quisimos, en cierto modo, llenar su vacío y acompañar a la familia en el duelo. La interdisciplinariedad vino de forma natural, porque entre sus amistades había de todo: gente del cine, la interpretación, artes plásticas, fotografía, dramaturgia, música, literatura... Así nació Marabilli, un festival pionero en su formato.

(Fotografía: Ayuntamiento de Ondarroa)


Marabilli está estrechamente ligado al pueblo; no hay más que ver el programa de cada edición. Además de artistas de renombre, la gente de la calle también cuenta con un espacio para desarrollar y mostrar su creatividad. ¿Se podría afirmar que Marabilli es del pueblo?

Nuestros objetivos eran dos. Por una parte, explicar el propio proceso creativo. No limitarse a mostrar el resultado, que es lo que hacen la mayoría de los festivales, sino enseñar cómo se crean las cosas. Y así surgió el formato "10 minutu", en el que personas creadoras de diversas disciplinas disponen de diez minutos para hablar sobre su proceso creativo. O las "sekuentzia kuttunak", donde la gente del cine muestra sus secuencias preferidas y explican qué hay tras ellas. Esto último fue idea de Jose Mari Argoitia, también fallecido.

El segundo objetivo consistía en que fuera participativo, que la gente pudiera mostrar su capacidad creativa. Y creo que ahí también hemos acertado; ahí están los grupos musicales locales, actores y actrices, jóvenes de la escuela de música, deportistas del remo y del futbol, la gente del Barnetegi... organizando el concurso de cortometrajes.

(Fotografía: Estudio fotográfico Klik Klak)


Entre los objetivos de Marabilli, además de pasarlo bien, siempre ha estado la idea de fomentar un espíritu crítico. ¿De ahí, quizás, la decisión de situar este año al euskera y a las mujeres en el centro del programa y de hacer un guiño al mundo queer?

Por supuesto. En nuestra opinión, la creatividad está asociada a no conformarse, a adoptar una actitud crítica ante el entorno y ante uno mismo o una misma. ¿Qué hago yo para que el mundo sea mejor y más imaginativo? Queremos que la gente responda a esta pregunta, que sea activa y activista. Reivindicar los derechos de la mujer y del colectivo LGTBIQ+ siempre ha estado en nuestro ADN. También los derechos de las personas migrantes y de otros colectivos discriminados.

(Fotografía: Estudio fotográfico Klik Klak)


Este año, una vez más, el festival acogerá a prestigiosas figuras: Amets y Maddalen Arzallus, Fermin Muguruza, Arantza Santesteban, Irati Bilbao, Moonshine Wagon, Joseba Sarrionandia, Belako, Esti Urresola... Algunas de ellas, por cierto, forman ya parte de la familia. ¿Qué motivos impulsan a esta gente tan conocida a querer participar en el festival durante todos estos años?

Son muchas razones. Por una parte, está la propia figura de Aitzol, que atrae a multitud de artistas. Y, por otra parte, el hecho de que sea un festival diferente, con un toque underground, independiente, que quizá en otros lugares se ha perdido. El festival no tiene ánimo de lucro, no es profesional, lo organiza el pueblo para el pueblo, y pensamos que este espíritu libre resulta atractivo para los y las artistas.