Gentzane Martinez de Osaba: «En nuestra película "Aire!" hablamos de una de las muchas mujeres como Maurizia que existen»

  • Gentzane Martinez de Osaba: «En nuestra película "Aire!" hablamos de una de las muchas mujeres como Maurizia que existen»

Tras hacer durante muchos años trabajos de lo más diverso en el mundo de la televisión y del cine, en 2011, Gentzane Martinez de Osaba fundó, junto a Alex Garcia de Bikuña, la productora Marmoka Films. En colaboración con la productora Bideografik, en noviembre del pasado año se estrenó en ZINEBI el documental Aire!, donde se muestran 13 jóvenes creando una pieza musical, en el corazón del valle de Arratia, basada en la música de Maurizia Aldeiturriaga. Hemos hablado con Gentzane.

¿Cuándo y cómo llegaste al mundo audiovisual? ¿Cómo recuerdas aquellos primeros años?

Cuando acabé de estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco, en el Campus de Leioa, no tenía muy claro qué hacer. Como tenía una amistad que estaba estudiando en Barcelona, decidí ir yo también allí para hacer un ciclo de grado superior. Estudié producción y realización y, sin margen para pensármelo mucho, empecé a trabajar como colaboradora en diferentes producciones: programas de televisión, documentales, cortometrajes... En un momento dado, me comentaron que necesitaban gente en una productora y empecé a trabajar allí como operadora de cámara. De allí di el salto a la redacción de la sección de Deportes de la cadena TV3, donde trabajé muchos años con la cámara. En total, trabajé 9 años en Barcelona. 

Pasado un tiempo, me enteré de que EITB iba a crear la cadena ETB3 y necesitaba gente, y me pareció una buena oportunidad para volver aquí. Si no me equivoco, trabajé en ETB, como realizadora, entre 2008 y 2013. Allí conocí a Alex Garcia de Bikuña y juntos creamos la productora Marmoka Films.

¿Y por qué?

A decir verdad, tanto a Alex como a mí siempre nos ha gustado el mundo de los documentales y pensábamos que podía ser una buena oportunidad para producir nuestros propios trabajos. En 2009, aquí no abundaban las productoras de documentales y nosotros queríamos hacer documentales. Así que decidimos encargarnos de la producción.

En un principio, hicimos nuestras propias producciones, los proyectos que queríamos: dirigidos por nosotros, basados en nuestras propias ideas y con nuestro propio guion. Y en un momento dado, empezamos a producir trabajos de otras personas. El primero de ellos fue Bajo Cero, de Egoi Markaida.

Pero no sólo eres productora; ahora también ejerces de profesora.

Sí, hace 4 años que empecé como profesora en la Universidad del País Vasco, pero no soy profesora titular, hago sustituciones. Estoy a tiempo parcial, por lo que compagino los trabajos de docente y de productora.

Tenemos entendido que también trabajas en una tesis doctoral sobre la labor de producción. ¿Cómo lo llevas? ¿Puedes adelantarnos algo?

Sí, es una tesis sobre la labor de producción ejecutiva en el cine vasco desde la perspectiva de género. En este momento estoy trabajando intensamente; el proyecto me trae de cabeza.

Me pareció un asunto muy interesante, porque yo trabajo como productora ejecutiva y cuando empecé a fijarme en lo que se hacía en un lado y en otro, me di cuenta de que algo se ha hecho a nivel internacional, pero que en España y en el País Vasco apenas había nada sobre este tema.

Estoy estudiando la labor de las productoras ejecutivas, pero aún es pronto para adelantar nada, porque no tengo terminado el análisis. En estos momentos, estoy a tope de trabajo: la tesis, algunas de las producciones que tenemos entre manos, las clases universitarias... No sé si será posible, pero me gustaría terminar el año con la defensa de la tesis. 

Hablemos del documental Aire! De momento, es vuestro trabajo más reciente. Habéis coproducido con la productora Bideografik, y en esta ocasión te ha tocado dirigir. ¿De dónde surgió la idea?

Conocemos hace tiempo a quienes integran Bideografik: Txarli, Eukene, Xabi... En numerosas ocasiones comentamos la posibilidad de hacer algo juntos, y un día Txarli me llamó por teléfono para decirme que les había surgido la oportunidad de hacer un trabajo en torno a Maurizia Aldeiturriaga y que querían hacerlo con nosotros. Así surgió, de forma muy natural. Mantuvimos varias reuniones para formar el grupo de trabajo y en una de ellas me propusieron ser directora. Yo ya había trabajado como directora, junto con Alex. Así que pensé: "¿por qué no? Me servirá para desconectar un poco de la producción". Y así empezamos. Posteriormente se detalló el proyecto y se redactó el guion.

Habéis trabajado con un grupo de jóvenes de Euskal Herria y de Cataluña. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Se les hacía muy extraña la música de Maurizia?

No tenían mucha información, no queríamos que supieran demasiado al respecto, queríamos mantener la sorpresa y garantizar así la frescura. Sabían que queríamos hacer algo sobre Maurizia y que había música de por medio, porque toda la gente joven que participó en el proyecto anda en el mundo de la música, pero no sabían mucho más. Solo se les dio unas claves. Creo que no tuvieron oportunidad ni de pensárselo. Y cuando hicimos el casting, aceptaron la propuesta con entusiasmo; no tenían apenas información, pero no dudaron en decirnos que sí. Fue muy emocionante.

¿Se habituaron fácilmente a la presencia de la cámara?

La grabación se realizó en dos partes: primero, siete días antes del mes de agosto, allí, en Cataluña, y después, en septiembre, cinco días aquí. En total fueron 12 días. Durante todo ese tiempo la convivencia fue total, tanto entre la gente joven que participó como entre el grupo de trabajo. El grupo entero estuvimos bajo el mismo techo. Es cierto también que cada participante contaba con su propio espacio, pero todos los días compartíamos vivencias a todas horas. En el primer momento, quizás se les notaba un poco de nerviosismo porque percataban de la presencia de la cámara, pero rápidamente se olvidaron de nuestra presencia. Resultó muy fácil.

¿Qué es exactamente lo que muestra Aire!? ¿Qué habéis querido contar?

Queríamos traer la imagen de Maurizia a los tiempos actuales, pero teníamos claro que no queríamos hacer una biografía o un biopic. Pensamos hacerlo dando voz a un grupo integrado por gente joven, para que fueran conscientes de la importancia que tuvo aquella mujer, conocieran la época en la que vivió y se sumergieran un poco en aquellos tiempos.

La figura de Maurizia es la esencia del documental, que atraviesa toda la obra de principio a fin. Pero también hay otros temas de fondo. Por un lado, está la música tradicional. Queríamos sacudir algunos prejuicios en torno a ella, demostrando que la juventud también practica música tradicional de formas muy diferentes y con toda su energía. El otro asunto que se trata es el de la gente joven. Les queríamos dar la palabra, escuchar lo que tienen que decir sobre diferentes temas, que aflorasen sus pensamientos, sentimientos, etc.     

Otras tres personas se sumaron al proyecto: Naroa Gaintza, Iraide Ansorena y Carlos Sagi. ¿Para qué?

Como hemos comentado, estaba implicada en el proyecto gente joven de Euskal Herria y Cataluña, cada una con sus instrumentos. Yo no soy especialista en música, así que cuando estábamos seleccionando gente joven en las escuelas de música, más de una vez nos advirtieron de que no iba a resultarnos nada fácil compaginar los instrumentos tan diversos que habíamos incluido. Por eso pensamos que necesitábamos ayuda para guiar a los jóvenes durante este proceso. Y así es como conocimos a Carlos Sagi y a Iraide Ansorena.

Además, como hemos comentado antes, no queríamos que los chicos y chicas se limitaran a crear una pieza musical, sino que comprendieran la época y la música de Maurizia, porque pensábamos que luego así serían capaces de reflejar todo eso musicalmente. Así que nos pareció que era una buena idea ponerles ayuda de alguien del mundo de la música, y por eso nos dirigimos a Naroa Gaintza, una persona entusiasta y con una dilatada experiencia musical. Además, es una buena conocedora de la música tradicional. Como aceptó nuestra propuesta, se quedó bien definido nuestro grupo de dirección y asistencia al proyecto.

De hecho, el documental está construido sobre un proceso creativo cuyo resultado no se muestra hasta el final. ¿Eso lo tuvisteis claro desde el principio?

Sí, sí. Esta fue nuestra apuesta, desde el primer momento. Aunque dábamos importancia a la música, no era la cuestión más importante. Queríamos mostrar el proceso creativo de esa música, y, a la vez, el tipo de relaciones que se entablan entre la gente joven, qué entienden y qué no, qué temores tienen... Y por eso no se escucha toda la canción hasta el final.

¿El documental se ha alejado mucho de vuestra primera idea?

Sí y no. Teníamos clara la estructura. Sabíamos lo que queríamos contar y cómo, y teníamos claro qué elementos usaríamos para ello. Pero es cierto que luego se ha desarrollado un proceso creativo distinto. El documental permite desplazarse de un lugar a otro. Sabíamos cuánta gente joven participaría y cuántos días, cuál era nuestro objetivo, pero no qué pasaría después. Las personas que han actuado a su manera, con otras hubiera sido una película totalmente diferente. Por lo tanto, aunque ha habido muchas sorpresas, se han mantenido los elementos que teníamos marcados, los que esperábamos.

Estrenasteis el documental en noviembre, en ZINEBI. Desde entonces, como hemos podido ver en vuestra web, se han realizado al menos una veintena de proyecciones. ¿Cómo está siendo la respuesta de la gente? ¿Y la de la familia de Maurizia?

En cierta medida, la respuesta nos ha sorprendido, porque en muy poco tiempo ha habido muchas proyecciones. Normalmente, no es fácil coordinar la distribución y las proyecciones, pero en esta ocasión estamos continuamente acordando nuevos pases. Así que, muy a gusto.

Y con la familia de Maurizia hemos tenido muy buena relación; nos han ayudado desde el primer momento. Nos han dejado el material, hemos estado en su casa y hemos tenido la oportunidad de hablar mucho para poder conocer mejor a Maurizia y preparar el guion. Y se han quedado muy a gusto con la película que hemos hecho. Al igual que le ha ocurrido a más gente, no se esperaban que se abordara el tema desde el punto de vista que lo hemos hecho. Sabían que los protagonistas eran jóvenes, pero esperaban otro tipo de película. 

El hecho de que se haya dado voz a la juventud y de que hayan hablado así de sus experiencias, da emocionalidad al documental y la gente se identifica fácilmente con las vivencias de esa gente joven. Resulta fácil hacerlo, al tratarse de gente de diferentes perfiles. Nuestra sensación es muy positiva. Aunque habrá también a quien no le haya gustado la película, las opiniones que nos están llegando son buenas y nos alegra mucho.

Mirando atrás y viendo el enorme trabajo realizado, ¿con qué te quedarías? ¿Por qué te ha merecido la pena?

No sé. Quizás con la bonita relación que ha surgido en el grupo de trabajo y con que los jóvenes se han sentido satisfechos. Si me hubieran dado la oportunidad que han tenido a mí cuando era joven, lo hubiera considerado un premio. Por lo tanto, estoy contenta, porque los veo muy a gusto con lo que hemos hecho. Porque lo hemos hecho con respeto y cariño y porque hemos traído a Maurizia al primer plano. Bueno, a una de aquellas mujeres. Hay muchas Maurizias y nosotros hemos hecho una película sobre una de ellas. Nos hemos liberado algo de la ignominia que sufrimos las mujeres y la hemos traído a la actualidad.

La gente joven que ha participado ha entablado relaciones muy estrechas en muy poco tiempo y siguen visitándose y yendo de aquí a Tarragona o Esparreguera. Eso también es muy bonito.

Al principio nos has dicho que estás a tope de trabajo en estos momentos. Acabas de volver de Cannes, ¿verdad? ¿Hay que viajar mucho en este trabajo?

Yo siempre digo que eso depende del proyecto que tengas entre manos. Cada proyecto tiene diferentes necesidades. Unos son para desarrollarlos en un grupo muy pequeño y tranquilo, y otros, por el contrario, en grupo grande y en el momento, porque la historia así lo requiere. También los hay que requieren grabar en distintas localizaciones. Por lo tanto, tendrás que moverte más o menos, según el proyecto que tengas entre manos.

En estos momentos, tenemos un proyecto en proceso de internacionalización, que nos obliga a viajar, a acudir a ferias, etc. Pero, como os decía, cada proyecto es un mundo.

En un momento del documental preguntáis a la gente joven que lo protagoniza cómo se imaginan en el futuro. ¿Y tú cómo te lo imaginas? ¿En qué anda en estos momentos Marmoka Films

Siempre tenemos proyectos en marcha: en la fase de desarrollo, producción o distribución. Evitamos que la rueda deje de girar. La producción de documentales no es una tarea fácil, el número de proyecciones suele ser muy reducido, por lo que muchas veces nos cuesta buscar producción o financiación y luego hacer la distribución.

Tanto a Alex como a mí nos encanta lo que hacemos y queremos seguir haciendo películas, a largo plazo, y por supuesto que el cine y sobre todo el cine documental goce de buena salud.

(Especial publicado el 5 de junio de 2024)