El programa de residencias para cineastas Ikusmira Berriak cumplió el año pasado su 10.º aniversario. Aunque es un proyecto ya consolidado, sigue creciendo. Maialen Franco es la responsable del programa. En este momento en el que Ikusmira Berriak comienza la segunda década de su andadura, hemos conocido de la mano de Maialen el origen, la evolución y los retos de futuro del programa.
¿Qué es Ikusmira Berriak? ¿A quién va dirigido?
Ikusmira Berriak es un programa de residencias para cineastas. Su objetivo es fomentar el talento emergente y la creación audiovisual, ofreciendo espacio, tiempo, contexto y recursos. El programa nació en 2015 de la colaboración del Festival de San Sebastián y Tabakalera, y más tarde se unió a la organización Elías Querejeta Zine Eskola. Dirigido a cineastas emergentes o que se encuentran en el inicio de su carrera, el programa ofrece diferentes categorías de residencias para creadores y creadoras internacionales, españoles, vascos, de EQZE y de NEST, entre otros.
¿Qué aporta al programa la colaboración entre el Festival de San Sebastián, Tabakalera y Elías Querejeta Zine Eskola?
Gracias a la colaboración entre las tres instituciones, Ikusmira Berriak combina las principales dimensiones necesarias para el desarrollo de un proyecto cinematográfico: el Festival de Cine de San Sebastián ofrece visibilidad internacional y relaciones con la industria profesional. Los y las participantes tienen la posibilidad de conectar con profesionales de la producción, distribución y otros campos, y pueden presentar sus proyectos en el contexto del Festival. Tabakalera ofrece espacio, recursos y contexto cultural para la creación. La residencia se realiza allí y los y las cineastas pueden utilizar las salas de cine, laboratorios, bibliotecas especializadas y otras infraestructuras existentes en el ecosistema. Y Elías Querejeta Zine Eskola añade formación, investigación y reflexión cinematográfica; gracias a su aportación, el programa combina el enfoque académico y teórico con el trabajo profesional y refuerza el apoyo y el desarrollo de nuevos talentos.
De hecho, las instituciones comparten tres objetivos estratégicos: transmitir el conocimiento del cine, descubrir y apoyar nuevos talentos, y fomentar la investigación y el pensamiento cinematográfico. Por eso, Ikusmira Berriak no es solo una residencia; sino todo un ecosistema que une formación, creación e industria profesional.
[Las seis personas seleccionadas en la 12.ª edición de Ikusmira Berriak: Gala Hernández, Rod Llaverías, Valeria Hofmann, Ekain Albite, Kavich Neang e Inês Nunes]
La residencia está dividida en dos fases. ¿Qué se hace en cada una de ellas y qué recursos se ponen a disposición de los y las residentes?
Ikusmira Berriak es una residencia de ocho semanas, divididas en dos fases, con un programa de ayudas de siete meses.
La primera fase (marzo-abril) tiene una duración de seis semanas. Los y las residentes desarrollan sus proyectos cinematográficos en Tabakalera, para lo que reciben la ayuda de los mentores y las mentoras que se asignan a cada proyecto. También participan en sesiones individuales y grupales y reciben consejos de cineastas internacionales o profesionales del sector. Entre mayo y agosto, entre ambas fases, se ofrece apoyo económico para el desarrollo de tutorías y proyectos online.
La segunda fase tiene lugar en septiembre, coincidiendo con el Festival de San Sebastián. Dura dos semanas y en esta fase los y las cineastas participan en actividades profesionales, presentan sus proyectos a profesionales de la industria y participan en sesiones o encuentros de networking.
En resumen, la primera fase es para el trabajo creativo y de desarrollo; la segunda fase, para presentar el proyecto a la industria y para crear relaciones profesionales. Ambas están acompañadas de amplios recursos técnicos, económicos y profesionales.
[Presentación pública de proyectos de 2026]
¿Qué tipo de proyectos buscáis? ¿Qué tenéis especialmente en cuenta durante la fase de selección?
Los proyectos que se presentan en la convocatoria están en fase de desarrollo. Por eso, más que ideas innovadoras o temas, se buscan miradas cinematográficas propias. Es decir, normalmente no queremos encontrar un único proyecto puntual, sino un o una cineasta con potencial, una carrera cinematográfica que podamos ayudar, apoyar o seguir.
Además, Ikusmira Berriak apuesta por un espacio plural. Por ello, a la hora de seleccionar proyectos tenemos en cuenta otros aspectos relacionados con la diversidad en sus diferentes formas: geográfica, identitaria, cultural, generacional... para construir un espacio y un futuro inclusivo. El objetivo del programa es crear un espacio que refleje el panorama actual y facilitar acceso real a las nuevas generaciones de cineastas.
¿Cómo ha evolucionado el programa Ikusmira Berriak desde su puesta en marcha? Habrá habido grandes cambios en estos años, ¿no?
Nació en 2015, promovido inicialmente por Tabakalera, el Festival de San Sebastián y Donostia/San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016. Su objetivo desde el principio fue ofrecer espacio, contexto, tiempo y recursos a los y las cineastas que estaban desarrollando un proyecto cinematográfico.
Durante los primeros años, el programa ofrecía cuatro residencias de una duración de un mes y las personas seleccionadas tenían la posibilidad de desarrollar sus proyectos y formarse. En 2018 se incorporó Elías Querejeta Zine Eskola y a partir de 2019 se modificó el modelo de residencia pasando a un formato de dos residencias. En la actualidad, el programa ofrece un proceso de apoyo de siete meses con una residencia presencial de ocho semanas (seis semanas en primavera y dos durante el Festival de San Sebastián), que incluye tutorías online, ayudas al desarrollo económico y acceso personalizado a la industria. Asimismo, el número de participantes y la dimensión internacional han aumentado considerablemente e Ikusmira Berriak se ha convertido en una plataforma de referencia para el desarrollo de proyectos de nuevos y nuevas cineastas y el logro de visibilidad internacional.
[Sesión de pitching de los y las residentes]
En 2017 tomasteis la decisión de reforzar la dimensión internacional. ¿Qué beneficios ha supuesto eso para el programa?
El programa siempre ha prestado especial atención a las nuevas formas de entender y contar la realidad, a las nuevas narrativas y a los nuevos usos del lenguaje cinematográfico. Para ello era imprescindible reforzar la dimensión internacional.
Los resultados han sido positivos: ha aumentado la visibilidad y el prestigio del programa, atrayendo a cineastas de todo el mundo y creando un contexto creativo más diverso. Además, ha reforzado los vínculos con los y las agentes de la industria internacional, facilitando la profesionalización de las personas participantes y el desarrollo internacional de los proyectos. El programa se ha convertido así en una plataforma de referencia para la promoción de nuevos talentos y su integración en las redes globales del cine contemporáneo. La convivencia entre cineastas locales e internacionales también es fundamental; por eso, tenemos un firme compromiso con cineastas vascos y vascas y su acogida internacional es también una gran oportunidad para extender el cine vasco al exterior.
[Acto de presentación del libro Ikusmira Berriak 2015-2025]
A pesar de los cambios, Ikusmira Berriak sigue firmemente comprometido con el talento de aquí. Es especialmente destacable el papel de las cineastas vascas en el programa...
Uno de los principales objetivos de la residencia ha sido impulsar el cine vasco, seleccionando cada año proyectos vascos. El programa ha demostrado de forma natural que la mayoría de los proyectos seleccionados han sido dirigidos por mujeres. Hay un relevo generacional en el cine vasco, y desde Ikusmira Berriak se ha comprobado que es muy rico: Maider Oleaga, Amaia Merino, Maider Fernández Iriarte, Arantza Santesteban, Aitziber Olaskoaga, Jaione Camborda, Marina Palacio, Irati Gorostidi, Maddi Barber, Mikele Landa, María Elorza y Joana Moya son muestras de ello. Y son el presente y el futuro del cine vasco.
El año pasado, en el marco de la jornada Kabia, presentasteis el libro Ikusmira Berriak 2015-2025. ¿Qué quisisteis recoger en esa obra?
Nos pareció importante que hubiera un punto de vista de las tres instituciones que trabajamos el programa, y en el libro podemos encontrar textos de representantes de Tabakalera, de Elías Querejeta Zine Eskola y del Festival de San Sebastián: Sara Hernández, Clara Montero, Carlos Muguiro o Maialen Beloki.
En esta trayectoria de diez años recogimos también textos de cineastas y profesionales internacionales que han participado en el programa: Albertina Carri, Eugenia Mumenthaler o Carlos Chatrian.
Pero el objetivo del libro fue compartir los recuerdos vividos durante la residencia y, más allá del éxito de las películas que se han estrenado, de su trayectoria en festivales o premios cinematográficos, el libro quiso buscar recuerdos. Para ello, nos adentramos en la profundidad de las personas que están detrás de cada película u obra y en la memoria de 56 proyectos, ya que gracias a los y las cineastas existe Ikusmira Berriak. Fue un libro hecho para ellos y ellas.
[Una imagen del interior del libro Ikusmira Berriak 2015-2025]
Desde 2015, Ikusmira Berriak ha promovido 62 proyectos, gran parte de los cuales han dado mucho que hablar en festivales de medio mundo. ¿Cómo valoráis el trabajo realizado durante estos años? ¿En qué situación se encuentra el programa en estos momentos?
Valoramos positivamente la trayectoria de los últimos años del programa Ikusmira Berriak.
En estos momentos, la residencia se ha consolidado como un importante punto de encuentro entre cineastas internacionales y locales. El programa está consolidado, posicionado como un espacio de referencia, pero al mismo tiempo tiene el reto de la innovación y la adaptación permanente para conectar con el cambiante contexto de la creación audiovisual y seguir ofreciendo un apoyo eficaz a nuevos creadores y nuevas creadoras.
El año pasado fue muy significativo porque se estrenaron cinco proyectos en importantes festivales internacionales y estatales. En el Festival de San Sebastián, o en los festivales de Cannes y Venecia, por ejemplo: Aro Berria (Irati Gorostidi); La misteriosa mirada del flamenco (Diego Céspedes); Estrany Riu (Jaume Claret Muxart); Hiedra (Ana Cristina Barragán) y Anoche conquisté Tebas (Gabriel Azorín).
En cualquier caso, todavía habrá margen de mejora, ¿no? ¿Cuáles son los principales retos de Ikusmira Berriak de cara al futuro?
En los dos últimos años se han añadido dos nuevos premios que se otorgan en el Festival: el Premio Sideral, dotado con 10.000 euros, como garantía mínima para la distribución internacional; y el Premio Casa Wabi, con una residencia artística de cinco semanas en México.
Pero todavía existe la posibilidad de adaptarse a los nuevos tiempos: por un lado, garantizar la calidad artística y la diversidad en una convocatoria cada vez más internacional, y por otro, dar un apoyo real y eficaz a nuevos creadores y nuevas creadoras para que los proyectos lleguen desde el desarrollo a la fase de producción y exhibición. Al mismo tiempo, es muy importante para el equipo de trabajo de Ikusmira Berriak mantener y reforzar la conexión entre el cine vasco y las redes internacionales. Además, asegurar la sostenibilidad económica del programa y adaptarse a los cambios del sector audiovisual son también retos clave. Sin olvidar una mejor medición y visibilización del impacto real del programa en la trayectoria de los y las cineastas.
[Especial publicado el 9 de junio de 2026]