Lucho es sordo pero Jaime tiene mucho que contarle. Es invierno, y los dos acaban de conocerse. El primer flirteo en un centro comercial ha desembocado en un paseo por las calles de Madrid. Es evidente que se gustan, y Jaime se esfuerza para que Lucho descifre sus labios. Lucho le enseña a Jaime lengua de signos y se convierte en presencia habitual en la casa. Entre palabras y signos se enamoran a trompicones, mientras resquebrajan sus corazas, sus mundos chocan y Jaime indaga en la misteriosa intimidad de Lucho, que incluye a su hermana, también sorda.
Jaime progresa con la lengua de signos gracias a los ejercicios prácticos que le plantea Lucho. “Hoy vamos a fingir que lo dejamos, te voy a enseñar a romper en lengua de signos”, le propone. Pero ¿cuáles son los signos necesarios para romper el corazón de alguien? Quizás mejor no aprender a expresar ciertos sentimientos, porque las historias de amor que pintaban ideales pueden empezar a tambalearse.
Función accesible: Interpretada en lenguaje de signos y con subtiítulos