Atx Teatroa estrenará su nuevo monólogo Balbea el día 25 de septiembre en Gasteiz, dentro del Festival Zurrunbilo. El protagonista es un anciano que quiere morir con dignidad, y la compañía ha introducido, por primera vez en su trayectoria, marionetas. Hemos hablado con Iñaki Ziarrusta para saber más.
¿Qué tipo de espectáculo es Balbea? ¿A quién va dirigido?
Es un monólogo dramático que va dirigido –más o menos– a un público mayor de 15 años.
Habéis decidido utilizar marionetas por primera vez. ¿Por qué? ¿Qué posibilidades ofrecen?
Cuando empezamos a preparar un nuevo espectáculo, tratamos de introducir algo que no dominamos. Me encantan los espectáculos de marionetas, así que decidimos introducirlas. A diferencia de otros lugares, en el País Vasco los espectáculos de marionetas están relacionados sobre todo con la infancia, pero nosotros los queríamos hacer para adultos. ¡Ese era el reto! ¡A ver qué sale!
El personaje de Balbea se mueve entre la realidad y el delirio, y las marionetas nos ofrecen una oportunidad única para abordar esa parte del delirio.
¿Es un requisito indispensable para todo creador o creadora plantearse un desafío cuando crea un espectáculo nuevo?
No creo que tenga por qué ser una norma "sine qua non" para cualquier creador o creadora, pero en nuestro caso es así, sí o sí.

¿Cuál ha sido la fuente de inspiración en este caso? Y ¿cómo ha sido el proceso de creación?
Existen varias fuentes. Por un lado, mi deseo interno (el hecho de saber irse de esta vida); por otro, el caso de Maribel Tellaetxe de Portugalete y otros casos similares antes de ese, por supuesto. Y a todo eso hay que sumar varios momentos en torno a la muerte en mi vida personal.
En Atx Teatroa contamos con dos tipos de espectáculos: grandes espectáculos y pequeños monólogos como Balbea. Los monólogos no forman parte de los procesos habituales; es decir, no buscamos fuentes de ingresos para conseguir financiar el espectáculo, no existe un calendario concreto para el trabajo, la mayor parte lo creamos nosotros y nosotras sin ninguna persona colaboradora externa (salvo excepciones). Podríamos decir, por tanto, que el proceso no está sujeto a ningún mercado, sistema, ritmo ni ninguna otra norma específica. Teóricamente, es libre (digo teóricamente, porque al final somos nosotros y nosotras mismas quienes nos metemos presión).
En el cartel que habéis creado para anunciar la obra de teatro, pone lo siguiente: "Lo importante es navegar, no vivir". ¿Qué cuenta, en concreto, Balbea?
Esa frase se atribuye al General Pompeyo de Roma, y en nuestra opinión expresa muy bien que lo más importante es el camino, no el objetivo.
En Balbea, el protagonista es un anciano moribundo; vive sus últimas horas entre la realidad y el delirio (aunque al final el público se dará cuenta de que la realidad es otra). La única preocupación del protagonista es morir con dignidad, de esa forma idílica en la que nos gustaría morir a todos y todas, con la gente que nos quiere y que queremos alrededor, sin dolor... y reflexiona sobre ello constantemente.
En este mundo de belleza y perfección, ¿estamos preparados y preparadas para mirar de frente a la muerte?
Por desgracia, creo que no. No nos educan en absoluto para ello (si no es a través de la religión), no hay ningún tipo de pedagogía emocional básica en la materia, y la mayoría de nosotros y nosotras no sentimos ningún impulso de elaborarlo mientras estamos vivos. Es más, vivimos como si la muerte nunca fuera a pasar, como si no existiera, como si fuéramos inmortales... Nos animan a ello de una manera subrepticia.

¿Pueden ayudar el teatro en concreto y la cultura en general a clarificar temas y situaciones que a menudo no salen a la luz o están marginados?
Sin lugar a dudas, la cultura nos pone una y otra vez temas así delante de los ojos, y es una producción fructífera. La cultura nos pone el interruptor para hacer clic justo delante. Luego, cada persona decidirá si va a hacer clic o no.
El 25 de septiembre presentaréis el nuevo trabajo ante el público. La cita tendrá lugar en Gasteiz, en la Sala Baratza, dentro del Festival Zurrunbilo. ¿Con qué te gustaría que se quedara la gente al terminar la actuación?
"Mañana llamaré a esa persona con la que me enfadé hace mucho para arreglarlo"; "Voy a escribir en el testamento cómo quiero morir"; "Quiero intentar solucionar las diferencias que tenemos con nuestros hijos e hijas". Con que sólo una persona del público se dijese eso a sí misma, sería un éxito tremendo.
(Especial publicado el 21 de septiembre de 2022)