Astiberri, 25 años elevando el cómic a la categoría de alta literatura

  • Astiberri, 25 años elevando el cómic a la categoría de alta literatura
    Ilustración de Alfonso Zapico con motivo de los 25 años de Astiberri

Coincidiendo con su 25.º aniversario, la editorial bilbaína Astiberri ha sido distinguida con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural. Convertida en referente del panorama editorial independiente, ha construido su prestigio apostando por obras con un marcado sello de autor. Con Víctor Navarro, responsable de prensa de la editorial, hemos repasado los inicios del proyecto y el camino recorrido durante este cuarto de siglo.


¿Cuándo nació la idea de crear Astiberri? ¿Qué os llevó a dar el paso? ¿Cómo recordáis los inicios del proyecto?

Astiberri nació en 2001, en la librería Joker de Bilbao, que por entonces se encontraba en el barrio de Santutxu, con Fernando Tarancón al frente. En aquella primera etapa de la editorial se publicaron revistas, libros de rol, algún cómic, algún libro ilustrado... Ese proyecto plantó la semilla de lo que hoy es Astiberri.


En 2003 el proyecto editorial atravesó un momento delicado. Sin embargo, en los años siguientes llegaron títulos fundamentales que contribuyeron a definir la identidad de Astiberri tal y como la conocemos hoy. Hasta que en 2007 todo cambió. ¿Qué ocurrió aquel año? ¿Qué supuso aquello para Astiberri?

Diferentes problemas con la producción y, sobre todo, con la distribución de los primeros títulos de la editorial se convirtieron en un golpe económico importante. Por suerte, se capeó ese temporal y hoy estamos aquí contando esta historia.


Entre 2013 y 2017 se consolidó una nueva generación de autores y autoras jóvenes, con nombres como Álvaro Ortiz, Mamen Moreu, Emma Ríos o Quan Zhou publicando sus primeras obras de formato largo. ¿Cómo vivisteis la irrupción de esta nueva hornada de creadores y creadoras? ¿Qué aportó al catálogo y a la identidad de Astiberri?

Acompañar a los autores y las autoras y crecer a su lado es una de las grandes motivaciones y alegrías que nos da nuestro trabajo. Quizá la mayor satisfacción no es la de publicar a un autor o a una autora por primera vez, sino vivir su evolución y sentir que mantienen su confianza en nosotros con su segunda, tercera, cuarta obra. Vivir el debut y la consagración de un gran número de autores y autoras a los que admiramos tanto es un privilegio, sin duda.


A medida que Astiberri fue creciendo, también lo hizo el equipo de trabajo. ¿Cómo fue ese proceso de pasar de una estructura pequeña a una editorial con áreas especializadas y un equipo más amplio?

El crecimiento ha sido lento y controlado. Se ha sentido como algo completamente natural. Cuando el catálogo crece y se abren nuevas colecciones y líneas editoriales, tarde o temprano es necesario que alguien se especialice y se encargue de ellas. El equipo editorial ha ido creciendo y reforzándose junto con el catálogo de la editorial. También había muchas tareas que recaían en los editores desde los inicios de la editorial pero que tenía sentido que fueran asumiendo otros perfiles: desde temas de administración y facturación hasta la comunicación y las redes sociales.


Hoy Astiberri es una referencia en el mundo del cómic. Ese reconocimiento también implica recibir muchas más propuestas de las que podéis publicar. ¿Cómo gestionáis la difícil tarea de tener que decir que no a tantos autores y autoras? ¿Qué criterios seguís a la hora de decidir qué proyectos formarán parte del catálogo de Astiberri?

Desde hace ya unos años intentamos mantener un límite de 60 novedades anuales. Además, como ya hemos comentado antes, nuestra intención es dar continuidad a nuestra relación con los autores y autoras y seguir publicando sus sucesivas obras. Aun así, siempre hay hueco para incorporar nuevas firmas. En los últimos años hemos publicado primeras o segundas obras de Sara Soler, Mariano Pardo, Bea Lema, Candela Sierra, Elisa Riera... Lo fundamental es que la historia nos emocione y nos guste.


En 2020, en pleno año de la pandemia de la COVID-19, nació vuestra colección de cómic infantil y juvenil. ¿Cómo está funcionando? ¿Hay títulos que estén conectando especialmente con el público más joven? ¿Qué importancia tiene para Astiberri despertar la pasión por el cómic desde la infancia?

La colección infantil nace con la idea de ofrecer títulos que enganchen a los lectores y las lectoras al cómic desde que empiezan a leer y que les acompañe desde ese momento hasta su madurez como lectores y lectoras. Que el cómic forme parte de su dieta lectora durante toda su vida. El caso de Avni/Biga ha sido quizá el éxito más rotundo, pero no es el único. Nos encanta ver cómo algunos autores y autoras que tradicionalmente hacían cómic para adultos se animan a hacer cómic infantil. Es el caso de Álvaro Ortiz con la serie La pequeña genia y Javi de Castro con Cosmo en el espacio. Todavía no ha dado tiempo a que los lectores y las lectoras de La pequeña genia y de Cosmo den el salto a leer las obras adultas de Álvaro y Javi, pero estamos deseando que pasen unos años y ver qué sucede.


Afortunadamente, en los últimos años han irrumpido con fuerza en el mundo del cómic numerosas autoras que con sus propuestas están despertando el interés de nuevos públicos. ¿Cómo valoráis el papel que están desempeñando en la evolución del cómic y en la propia identidad de la editorial?

Que el cómic hecho en España está en un momento extraordinario a nivel creativo es un hecho indiscutible. Que las mujeres que se dedican al cómic son la punta de lanza de esa efervescencia creativa, también es bastante obvio. En nuestro caso, lo hemos visto con autoras como Laura Pérez, Sara Soler, Bea Lema, Quan Zhou, Candela Sierra, Flavita Banana, Elisa Riera, Lola Lorente, Emma Ríos, Camille Vannier, Angie de la Lama, Cristina Durán, Elizabeth Casillas, Higinia Garay, Blanca Vázquez... Todas ellas ofrecen cosas nuevas en los temas que tratan, las historias que cuentan y también en cómo lo cuentan. A nivel internacional creo que también ocurre lo mismo. Hemos publicado obras interesantísimas de autoras como Eleanor Davis, Lisa Hanawalt, Miki Yamamoto, Jessica Campbell... Y esto solo resume lo publicado en Astiberri. Si miramos a otras editoriales y sin salirnos de España podemos ver cómo destacan muchísimas autoras en todas las ramas del mundo del cómic: Teresa Valero, Natacha Bustos, Genie Espinosa, María Medem, Nadia Hafid...


A lo largo de estos años Astiberri ha publicado obras en cinco lenguas cooficiales del Estado: castellano, euskera, catalán, valenciano y gallego. Gracias a la encomiable labor de traductores y traductoras como Julen Gabiria, Bego Montorio, Naroa Zubillaga o Miel A. Elustondo, han entrado en vuestro catálogo en euskera autores clásicos como Joe Sacco, Art Spiegelman o Hugo Pratt. ¿Cómo seleccionáis los títulos a traducir y qué respuesta están encontrando entre el público?

Hay obras que son irresistibles para cualquier editorial: las obras de Joe Sacco, Maus, Heartstopper, Corto Maltés... La colección de novela gráfica en euskera nos ha regalado la oportunidad de tener esos títulos en nuestro catálogo y nos hace muy felices. En algunos casos muy evidentes como Maus o Palestina, la respuesta del público ha sido muy positiva. También en colecciones infantiles como Biga. Esperemos que esta base de lectores y lectoras de cómic en euskera siga creciendo y descubriendo nuestro catálogo.


Astiberri acaba de cumplir 25 años, y recientemente ha recibido el reconocimiento del Ministerio de Cultura con la concesión del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2026, un galardón que pone en valor su contribución al cómic. Viendo el camino recorrido hasta ahora, con sus aciertos, sus errores y también, quizás, sus golpes de suerte, ¿qué balance hacéis de este cuarto de siglo de andadura? ¿En qué situación se encuentra actualmente el proyecto editorial? ¿Cómo estáis celebrando este aniversario tan especial?

El 25 aniversario está siendo espectacular y ha superado todas nuestras expectativas. No solo nos ha llegado una avalancha de felicitaciones que agradecemos muchísimo, sino que el Premio Nacional nos pilló por sorpresa y nos dejó totalmente mudos. Un reconocimiento así solo se gana una vez en la vida y todavía estamos intentando asimilar este momento tan grande que estamos viviendo. Además, creemos que estos dos hitos van acompañados de uno de los años de programación editorial más potentes de nuestra historia. Como prueba de ello, los números: si normalmente tenemos alrededor de un 40 % de obras de autores nacionales en nuestras novedades, este año la cifra ronda el 60 %. Y con obras nuevas de algunos de los autores que han marcado nuestra historia.


Después de 25 años de trayectoria en el sector del cómic, ¿cómo veis la situación actual del medio? ¿Qué evolución habéis percibido en estas últimas décadas y cuáles creéis que son los principales retos y oportunidades a los que se enfrenta?

Como hemos dicho antes, estamos en un momento espectacular a nivel creativo. También hay muchas otras cosas que están mejorando: cada vez más librerías y medios generalistas prestan atención al cómic. Pero también nos enfrentamos a retos importantes. Tenemos que saber cómo conservar la confianza y la atención de los lectores y las lectoras. Se habla mucho (y con criterio) de un problema de sobreproducción y de saturación de las mesas de novedades en las librerías. Si no sabemos controlar y gestionar este asunto como industria, corremos el riesgo de que los lectores y las lectoras pierdan el interés y que muchas obras estupendas caigan en el olvido.


[Especial publicado el 15 de septiembre]