"Olagarrua", tres actrices tratando de sacudirse las culpas

  • "Olagarrua", tres actrices tratando de sacudirse las culpas

Olatz Beobide, Nerea Arriola y Maitane Pérez son las autoras de Olagarrua, una obra de teatro en torno a la idea de culpa, realizada al amparo de la beca Geuretik Sortuak convocada por Udalbiltza y las subvenciones a la producción de las artes escénicas del Gobierno Vasco. La comedia, que pretende reflexionar sobre ese sentimiento quitándole peso, ha sido representada ya en diversas localidades tras su estreno el pasado mes de febrero en Zumaia; para los próximos meses tienen concertadas varias actuaciones más. Hablamos con las tres creadoras sobre culpas, pulpos y otras muchas cosas.

Fotos y teaser: Iurre Aranburu.


Partiendo del juego de palabras olagarroa-olagarrua y erroak?erruak, habéis conectado la imagen del pulpo con el concepto de culpa. ¿Cómo surgió la idea de realizar esta obra de teatro? ¿Qué supuso para vosotras obtener la beca de creación convocada por Udalbiltza?

El origen de esa conexión entre pulpo y culpa tiene que ver con que el proceso creativo se haya desarrollado en Zumaia; charlando con la gente de la localidad costera, nos percatamos de que la misma palabra que usan allí en euskera para referirse a los tentáculos de los pulpos (errua) significa también culpa. Y así es como dimos a parar con el tema del pulpo, tan central en nuestra obra: un ser inocente lleno de culpas. Esos cefalópodos tienen tres corazones, y nosotras también somos tres corazones sobre un mismo escenario.

La idea surgió del deseo de hablar sobre numerosos sentimientos de culpa, las culpas vascas... Y, tras darle muchas vueltas, al final conseguimos darle forma a la obra, gracias a la inestimable ayuda de Amancay Gaztañaga e Iraia Elias, que aportaron una perspectiva externa, y al enorme trabajo de dramaturgia realizado por Maialen Diez Urriza.

La beca de Udalbiltza ha sido a la vez la semilla y las alas de este trabajo. Semilla, por una parte, porque gracias a ella hemos podido invertir el tiempo necesario para desarrollar toda la labor creativa junto con profesionales de todas las áreas: perspectiva externa y dramaturgia, vestuario, escenografía, luz y sonido, música y producción. Y las alas, por otra, ya que el programa Geuretik Sortuak de Udalbiltza nos dio desde el principio, a través de diecisiete representaciones, la posibilidad de volar. Es una suerte que diferentes agentes y gentes del mundo de la gestión hayan creado un programa de este tipo, porque conocen bien las necesidades de quienes nos movemos en el sector creativo vasco. Tampoco podemos olvidar que el hecho de que nuestra obra haya sido escogida entre las producciones presentadas a las subvenciones del Gobierno Vasco para la creación de obras de teatro ha contribuido a darle un último empujón a la producción.


La culpa es un concepto muy amplio –y serio–. No os habrá resultado fácil dar forma teatral a todo lo que gira en torno a ese sentimiento. ¿Cómo ha sido el proceso creativo?

Efectivamente, como se trata de un concepto muy amplio, y al tener que centrarnos en algo, desde el principio decidimos poner el foco en las culpas asociadas a la identidad vasca. A la vez, hemos querido tratar el tema de una manera muy universal, claro, porque, al fin y al cabo, la culpa es un sentimiento o concepto de todo el mundo. En ese sentido, en el camino nos hemos encontrado con muchos activos: la familia, la cuadrilla, las situaciones sociales que se producen en nuestro contexto... Y nuestra realidad como vascas no podía faltar.

No ha sido fácil dar forma a todo ello. Al principio, reflexionamos profundamente, utilizando nuestras propias ideas, además de materiales literarios, ideas y testimonios procedentes de las actividades que llevamos a cabo en Zumaia... y recurriendo también a la improvisación, para crear el material escénico. Más adelante, con la colaboración de Amancay Gaztañaga e Iraia Elias, y junto a Maialen Diaz Urriza, fuimos dando forma a todos esos materiales, hasta conseguir completar la estructura de la obra.

Además, teníamos muy claro que nuestro objetivo era aligerar o aliviar el peso de la culpa, liberarnos de ella, utilizando el humor. De hecho, así lo hicimos, y eso nos ha facilitado ciertas claves a lo largo de todo el proceso.


Como comentabais, los pulpos tienen tres corazones y vosotras también sois tres corazones latiendo sobre un mismo escenario. ¿Quiénes son Maitane, Nerea y Olatz? Se llaman igual que vosotras, ¿pero sois vosotras? ¿Cómo son los personajes?

Tienen nuestros mismos nombres, sí, pero son tres actrices y creadoras que realizan este viaje. Aunque comparten algunas de nuestras características, son ellas mismas, con sus propias cualidades. Olatz, harta de cargar con el gran peso de la culpa, trata de destruirla y eliminarla. Nerea trata de colorear las culpas y superarlas a través de la fantasía. Y Maitane se encuentra vacilante; en un momento dado, desbordada por las culpas, tratará de deshacerse de ellas, pero no le resultará nada fácil.


Os acompaña también una narradora. ¿Hay algún hilo que una las múltiples aristas del tema? ¿Qué cuenta exactamente la obra teatral? ¿Dónde y cuándo transcurre la historia?

La narradora es Klara Badiola, y la bonita leyenda que se escucha al principio y al final de la obra, al igual que otros fragmentos muy significativos, la ha escrito Maialen. Pero se trata de relatos diferentes. Al principio, la gente arroja sus "culpas" al mar y los pulpos las engullen; pero un día explotan, y llenan el pueblo de tinta negra. Al final, gracias al desarrollo que tiene lugar en la obra, la leyenda cambia. Os invitamos a ver la función, para que podáis disfrutar de todos los matices; afortunadamente, tenemos varias actuaciones programadas por toda Euskal Herria.


El objetivo de las tres actrices es, por tanto, ayudar a la gente de cada municipio que visitáis a despojarse de toda culpa. ¿Pero no será que la culpa pesa todavía demasiado en nuestra sociedad como para poder dejarla definitivamente atrás?

En efecto, esa es la cuestión. El teatro no puede hacer milagros, y tampoco puede hacer desaparecer en una sola función esa poderosa emoción que tiene la sociedad tan interiorizada. En cualquier caso, ya hemos representado la obra en seis localidades, y sí que me gustaría señalar que hemos dejado el paisaje algo más despejado.


¿Cómo ha sido la acogida por parte del público en estos municipios?

La verdad es que estamos muy contentas. Hemos estado en Zumaia, Bera, Huarte, Munitibar, Berriatua y Usurbil. Nos movemos de una punta a la otra, y en todos los lugares la gente suele estar muy atenta y muestra un gran interés, y hay risas de por medio.

En varios momentos la obra ha sido interrumpida por los aplausos. Estamos muy contentas; todo parece indicar que Olagarruak va a hacer una bonita trayectoria.


En vuestra opinión, ¿cuáles son las claves de la obra que consiguen remover la conciencia del público? ¿Diríais que en cada representación evoluciona de alguna manera? ¿Y vosotras, como creadoras y actrices, también lo hacéis?

A esa cuestión debería responder el público. No nos parece que el arte, el teatro, proporcione una única respuesta correcta, pero sí que consigue despertar sensaciones, emociones e interrogantes, que no es poco.

En nuestro caso, como actrices que somos, y especialmente cuando las representaciones son seguidas, conseguimos sumergirnos en la obra de una forma cada vez más libre y profunda, algo que para quienes nos dedicamos al mundo de la interpretación teatral es un tesoro, porque en cada función, en un nuevo espacio y con un nuevo público, la vivencia que tenemos nos resulta conocida y novedosa a la vez.


Seguramente, tendréis distintas formas de entender y vivir tanto el teatro como género como el tema central de esta obra. ¿Qué habéis aprendido a lo largo de todo este proceso, además de nociones sobre la anatomía de los pulpos?

Todo el proceso creativo se ha enriquecido muchísimo porque cada una de nosotras, al ser tres personas distintas, hemos vivido las representaciones de forma diferente. Hemos aprendido mucho las unas de las otras y hemos conseguido realizar una obra muy plural. Es la primera vez que hemos trabajado juntas, y en procesos de este tipo siempre se aprende mucho. Ahora andamos de teatro en teatro y el equipo está cada vez más cohesionado. Está siendo un viaje fabuloso.