Graciela Izar Doniz: «El hecho de que exista la figura de coordinación de intimidad introduce otras formas de trabajar y de repensar las escenas íntimas»

  • Graciela Izar Doniz: «El hecho de que exista la figura de coordinación de intimidad introduce otras formas de trabajar y de repensar las escenas íntimas»
    Foto: KÖA FILMS

Graciela Izar Doniz es actriz, dramaturga, directora y productora. Además, es coordinadora de intimidad en Intimact. Ha trabajado en algunos de los mayores éxitos audiovisuales de 2025, como Los domingos, Maspalomas o Gaua. Hemos hablado con ella sobre esta figura cada vez más demandada en la actual ficción audiovisual.


¿Qué es la coordinación de intimidad? Y, ¿por qué es tan importante en el audiovisual?

La coordinación de intimidad es un departamento técnico que se encarga de la gestión logística y creativa de las escenas íntimas dentro de una producción audiovisual.

Trabajamos como puente entre dirección, interpretación y producción. Solemos usar el símil de la coordinación de acción: lo que hacemos es "trucar" para que parezca real, pero sin que nadie se haga daño.

Durante años, este tipo de escenas se dejaban "a lo que les salga" a actrices o actores o con poca claridad. Eso generó situaciones problemáticas e incluso casos conocidos con consecuencias graves, como ocurrió en El último tango en París, La vida de Adèle...


No obstante, no deja de ser una figura profesional relativamente nueva. ¿Cuál es su origen y su recorrido?

Es una figura relativamente reciente que se desarrolla a partir del movimiento #MeToo en 2017. En la península, proyectos como IntimAct —creado por Tábata Cerezo y Lucía Delgado hace unos años— han sido pioneros en introducir este trabajo en la industria, participando ya en más de 100 producciones.


La intimidad puede ser un concepto muy amplio. ¿Qué es una escena íntima?

Una escena íntima incluye besos, sexo simulado, prácticas sexuales, desnudos, masturbación, violencia sexual, una visita al ginecólogo, un parto..., pero también cualquier situación que implique exposición del cuerpo o una interacción física fuera de un contexto explícitamente sexual.


¿En qué momento se debe contratar la coordinación de intimidad y para qué tipo de secuencias es recomendable? ¿Cómo son los procesos de trabajo?

Lo ideal es que esté presente desde preproducción, como cualquier otro departamento.

El proceso suele ser: lectura de guion e identificación de escenas íntimas, trabajo con dirección para entender qué se quiere contar, reuniones con intérpretes y otro departamentos, ensayos y rodaje.

Incluso sería interesante que entrara antes, en fase de escritura, para abrir ciertas preguntas que no siempre se tienen en cuenta (como métodos anticonceptivos, personajes que quizás no saben tanto cómo es esa expresividad, etc.).

[Los domingos. Foto: David Herranz | Fuente: www.movistarplus.es]


¿Qué entendemos por consentimiento en la ficción audiovisual? ¿Qué papel juega la negociación?

Usamos el acrónimo de Planned Parenthood FRIES, entendiendo el consentimiento como algo libremente dado, reversible, informado, entusiasta y específico. Por ejemplo, que una actriz o un actor salga sin camiseta en una secuencia no implica que lo haga en toda la serie. El consentimiento se concreta escena a escena y puede cambiar.

Se trata de hablar, comunicar y preguntar, de entender qué está contando la escena para que tenga un sentido dentro de la narrativa y no se sienta gratuita.


¿Las dinámicas de poder y la representación de la intimidad están cambiando?

Sí, poco a poco. El hecho de que exista esta figura ya introduce otras formas de trabajar y de repensar estas escenas. También abre la posibilidad de representar la intimidad de manera más diversa, más específica y menos estandarizada.


¿Coreografiar la intimidad resta espontaneidad?

En mi experiencia, todo lo contrario.

Trabajamos con una partitura, un mapa o unos apoyos claros: una técnica a la hora de simular. A partir de ahí, según la experiencia de quienes actúan, el tipo de guion o la mirada de dirección, se aborda de maneras distintas, pero siempre con una base.

Es difícil estar creativa y libre si no hay un marco claro. Como en un ejercicio o un juego de teatro, esas "pautas" no limitan, sino que contienen para poder volar.

Los cuerpos suelen estar más relajados cuando la escena ya ha sido ensayada. Además, otros departamentos, como dirección o dirección de fotografía, pueden entrar en una última fase de ensayo y realizamos un trabajo conjunto.


Formas parte del equipo de IntimAct, y has trabajado en proyectos como Maspalomas, de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi; Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa; Aro Berria, de Irati Gorostidi; o Gaua, de Paul Urkijo. Son proyectos muy distintos que habrán demandado cosas muy diferentes a nivel de coordinación de intimidad, ¿verdad?

Sí, lo son. Ha sido un honor trabajar con directoras y directores tan diversos, muchos además vascos. Cada proyecto pedía algo completamente distinto, y ha sido muy interesante ver cómo abordar cada tipo de contenido. No es lo mismo una escena como la de Vicente en Maspalomas que el descubrimiento de un primer beso en Los domingos, con el personaje de Ainara. Aunque el proceso de trabajo es el mismo, el universo de cada proyecto cambia totalmente la forma de construir la escena.

[Winona & Grace. Fuente: www.kheaziater.com]


¿Hay una formación específica en coordinación de intimidad? ¿Es muy distinta la realidad en otros países?

En países más anglosajones hay más formación, pero el temario es el mismo. Lo que realmente cambia es la manera de trabajar: los códigos de lenguaje, cómo nos comunicamos y las diferencias culturales de la industria.


En junio de 2024, la Asociación Española de Profesionales de la Coordinación de Intimidad (AESCI) publicó la Guía para el trabajo con escenas íntimas en la ficción audiovisual. ¿Es el documento que orienta los procesos de trabajo con escenas íntimas en España? ¿Hay algún otro? ¿Existen protocolos internacionales que habría que incorporar?

Es una guía muy útil y recomendable, tanto para equipos técnicos como para intérpretes. Recoge las bases del trabajo, y el hecho de que exista y esté incluido en el proceso de trabajo, como en el casting, por ejemplo, ya es mucho.


Como actriz has participado en películas y series, pero, sobre todo, te hemos visto sobre el escenario, en obras como Winona & Grace, Faces, ¿Qué fue de Ana García? o la más reciente Nadie sabe lo que sufre un caracol. También has escrito y dirigido teatro, incluyendo las obras En Standby y Llámalo X, así como el cortometraje Metanoia. ¿En esa faceta de actriz y creadora te ha tocado trabajar con escenas íntimas? Si es así, ¿cómo ha sido estar en el otro lado?

Nunca he hecho escenas muy explícitas, pero sí he trabajado con cierta desnudez.

Por mi trabajo ahora, todo lo que tiene que ver con el cuerpo y la sexualidad forma parte de mi lenguaje cotidiano. Para mí es una herramienta narrativa, un lugar desde el que indagar en la complejidad y la diversidad de los personajes, sabiendo que es un material sensible.

Aun así, cuando empecé como actriz, creo que hubiera agradecido tener más herramientas o que alguien hubiera puesto palabras a cuestiones como el consentimiento.


¿Tienes entre manos algún nuevo proyecto que nos puedas avanzar?

Ahora mismo estoy trabajando en una serie y una película como coordinadora de intimidad, pero no puedo contarlo aún. También estoy retomando Llámalo X, esta vez también como actriz. Os digo algunas fechas por si os apetece verla: 14 y 21 de mayo en Pabellón 6.


[Especial publicado el 21 de abril de 2026]