Nekane Aramburu: «Los espacios de arte alternativos de los años 90 ayudaron a cambiar la relación del arte con la sociedad confluyendo con ella»

  • Nekane Aramburu: «Los espacios de arte alternativos de los años 90 ayudaron a cambiar la relación del arte con la sociedad confluyendo con ella»

A través de un enfoque que aúna el análisis sociocultural, la documentación de archivo y la experiencia personal, la gestora cultural, museóloga y curadora Nekane Aramburu propone en su libro Nodos germinales. Espacios de arte alternativos en los 90 (Bizkaia/Gipuzkoa/Araba) una profunda revisión del papel de estos nodos como agentes de innovación, resistencia y transformación cultural. Esto es lo que nos ha contado.


¿Cómo nace esta exhaustiva investigación sobre los espacios de arte alternativos surgidos en Euskadi durante la última década del siglo XX? ¿Por qué el devenir de esos espacios ha sido tan poco analizado dentro de la Historia del Arte?

En primer lugar, la investigación procede de mi experiencia profesional en los inicios de los años 90, ya que yo misma puse en marcha un espacio alternativo y, en paralelo, la red nacional de espacios que en esos momentos emergieron con intensidad. Eso dio lugar a varios libros previos entre los que destaco Historia y situación actual de los colectivos de artistas y espacios independientes en el Estado Español (1980-2010) en 2010 (con el proyecto web Archivos colectivos que financió el Ministerio de Cultura) y otro más reciente, Alternativas. Políticas de lo independiente en las artes visuales, en 2020, editado por Cendeac. Sucede que lo que ha podido trascender de lo "alternativo" lo ha hecho cribado por las instituciones que solo han dejado permear lo que les interesaba. Igualmente, en los centros de formación o universidades no se han incluido programas que transfieran la información sin filtros, bien por desconocimiento o porque no se consideraban interesantes.

(Arteleku. Donostia. Foto: Ricardo Iriarte)


¿Qué sucedió en Euskadi en aquellos convulsos años para que una red de espacios autogesionados germinara y empezara a tener eco en la sociedad?

En Euskadi era un periodo de crisis extrema a todos los niveles; por ello, la sociedad civil, integrada por artistas y profesionales del medio, creo sus propios dispositivos para gestionar y difundir las practicas creativas de su momento.

(La txosna Beato Pako. Asociación de vecinos del barrio de San Francisco. Fiestas de Bilbao, 1989. Archivo Arturo Izarzelaia)


Pero antes, entre los años 20/30 y los 60/70 del pasado siglo, hubo algunos "proto-espacios" significativos, tal como se explica en tu artículo "Los primeros espacios alternativos en el País Vasco: los proto-espacios", publicado en la revista Ars Bilduma. ¿Cómo eran esos proto-espacios?

Eran proyectos donde arte y vida estaban fundidos como una manera de avanzar, unas relaciones que se afianzaron a partir de la camaradería y el compromiso desinteresado por las alianzas culturales y el hacer juntos. Esta confianza viene a sintetizarse también a través de aquella frase «Dame 7 000 pesetas, pero dalas por perdidas» que le lanzó Willi Wakonigg a José Ramón de la Rica para involucrarle en la gestión de la Sala Stvdio (1948- 1952).

(Reunión del colectivo X-Planet en su sede. Bilbao, 1991. Archivo Beatriz Silva)


¿Por qué fueron tan importantes esos nodos germinales de los 90 como agentes de innovación, resistencia y transformación cultural?

Primero, por cambiar la relación del arte con la sociedad confluyendo con ella; después, por la actividad de determinadas zonas o núcleos degradados; y luego, porque con su actitud ayudaron a cambiar ciertas prácticas en las instituciones y los museos. Lucharon por los códigos de buenas prácticas, la transparencia en la gestión y las gestiones concursables.

(Performance "Contagiar-Contaminar 3. Llovía el día que murió", de Beatriz Silva en Las Chamas. Bilbao, 1993. Foto: Alejandro de la Rica)


¿Cuáles fueron los principales proyectos que desafiaron las estructuras convencionales del arte en aquellos años? ¿Cuáles fueron las raíces de la mediación, los procesos participativos o la innovación socioartística?

Dos ejemplos claros podemos encontrarlos en la relación de Kultur Bar con los vecinos del barrio de San Francisco en Bilbao o los programas impulsados por Trasforma en Vitoria-Gasteiz introduciendo proyectos artísticos de nuevas tecnologías y performance en colaboración con colectivos como Amba, bares del entorno y el Casco medieval de la ciudad.


Tal como nos has comentado al principio, en 2010 publicaste Historia y situación actual de los colectivos de artistas y espacios independientes en el Estado Español (1980-2010). ¿La realidad de Euskadi ha sido muy diferente a la de otros territorios del Estado?

Sí claro, social y políticamente. Eso sí, había canales de complicidad y comunicación, sobre todo con Cataluña, Valencia, Madrid y la cornisa cantábrica, que activaron muchas coproducciones y maneras de producción cambios en la gestión cultural.


No habrá sido fácil dar forma a este libro de más de 500 páginas. ¿Cómo es verlo publicado? ¿Estás ya pensando en nuevos proyectos editoriales o vas a centrarte durante un tiempo en tu faceta de gestora cultural?

El trabajo de LIBURUAK ha sido maravilloso y muy profesional, así que espero que tenga toda la difusión que se merece.

Evidentemente, la manera de tratar una tesis para ser transmitida de manera clara exige minuciosidad y profesionalidad.

Ya estoy preparando nuevos libros a medio plazo; uno de ellos será una traducción de una escritora europea muy poco conocida. Por lo demás, actualmente estoy muy centrada en la dirección de la fundación y museo Fenosa entre Cataluña y París, pero no he dejado de lado mis proyectos curatoriales, muy cercanos a artistas contemporáneos y también con una voluntad de contextualización histórica.


(Especial publicado el 2 de octubre de 2025)


NOTA: Nekane Aramburu presentará el libro Nodos germinales. Espacios de arte alternativos en los 90 (Bizkaia/Gipuzkoa/Araba) el 5 de diciembre en el Museo San Telmo de Donostia. En la mesa de presentación la acompañará Fernando Golvano.